NBA

1.612: LeBron supera a Robert Parish

Otro récord histórico que llevará desde ahora el nombre de LeBron James, que se ha convertido en Orlando en el jugador con más partidos en la historia de la NBA.

Isabella Frias
Redactor Jefe de la sección de Baloncesto
Nació en Haro (La Rioja) en 1978. Se licenció en periodismo por la Universidad Pontificia de Salamanca. En 2006 llegó a AS a través de AS.com. Por entonces el baloncesto, sobre todo la NBA, ya era su gran pasión y pasó a trabajar en esta área en 2014. Poco después se convirtió en jefe de sección y en 2023 pasó a ser redactor jefe.
Actualizado a

Ha sido en Orlando, en la pista de los Magic un 21 de marzo de 2026, cuando LeBron Raymone James (Akron, Ohio, 30 de diciembre de 1984) ha puesto su bandera en otra de esas cimas de la NBA que parecían tan difíciles (algunas realmente improbables, casi literalmente imposibles) de escalar: ya es, con 1.612 en regular season, el jugador con más partidos en la historia de la NBA. Atrás ha quedado Robert Parish, el mítico doble cero al que Cedric Maxwell, el MVP de las Finales de 1981, apodó el Jefe (Chief) por el inolvidable Jefe Bromden, aquel personaje que apenas se comunicaba en Alguien Voló sobre el Nido del Cuco.

Parish, el ancla de uno de los mejores frontcourt de la historia, el big three (junto a Larry Bird y Kevin McHale) que ganó tres anillos con los Celtics de los ochenta (1981, 84 y 86) superó los 1.560 partidos de Kareem Abdul-Jabbar un 9 de abril de 1996. Todavía jugó una temporada más, y ganó, ya como fondo de armario y presencia en el vestuario durante un obvio ocaso, un cuarto anillo con los Bulls de Michael Jordan. Sigue siendo, de hecho, el campeón más veterano de la historia (43 años y 286 días). Ahora, casi treinta años después de poner su nombre en el récord de partidos y extenderlo hasta esos 1.611 que siguen siendo una cifra obviamente impresionante (durante veinte de sus veintiún años en la NBA nunca tuvo una temporada de menos de 72 jugados), ha dejado de ser el primero. LeBron le ha alcanzado.

“Si alguien merece batir ese récord, que es propio de un hombre de hierro, diría que es LeBron. Por cómo se cuida, se prepara... la manera en la que está preparado para jugar siempre me recuerda a cómo afrontaba yo mi carrera, cómo cuidaba mi alimentación, mi forma física... esos números son un testamento de nuestra longevidad, de la mía y ahora también de la suya”, aseguró hace unos días, con este hito a punto de llegar, un Parish que ahora tiene 72 años. LeBron también quiso acordarse de él antes de pisar la pista, y tumbar su marca, en Orlando: “Es algo increíble. Como he dicho muchas veces, es cuestión de estar disponible, de jugar. Siempre he querido estar ahí para mis compañeros. En Cleveland, en Miami y ahora en L.A. Es algo que exige mucho, que tiene un precio alto, también a nivel mental. Es cuestión de dar gracias al que está arriba y de amar este deporte, el juego. Y también de reconocer y aplaudir a Parish. He visto lo bien que habla de mí, y la verdad es que muchos de estas leyendas de épocas anteriores no suelen ser así con los que hemos llegado después. Ni, concretamente, suelen hablar así de mí. Así que mi homenaje para el Jefe, es un tío súper guay, me gusta mucho”.

Una carrera de números imposibles

La forma en la que LeBron ha llegado a este partido 1.612 es significativa, una muestra perfecta de quién es y por qué seguimos escribiendo sobre él después de más de media vida en una NBA que ya pocos recuerdan sin él. Jugó en Houston su partido 1.610, voló con los Lakers a Miami, llegó al hotel a las cinco de la mañana y decidió no tomarse ni un respiro y jugar. En Houston, con 41 años y 78 días, acabó con treinta puntos y un 13/14 en tiros, su mejor dato desde 2013 en una noche en la que firmó seis mates por octava vez en su carrera (playoffs incluidos). Menos de 24 horas después, y aunque los Lakers llegaban a Florida, su antigua casa, con los deberes hechos después de dos victorias en Houston, quiso jugar. Y firmó, con 41 años y 79 días, un triple-doble (19+15+10). Lo que hace, claro, no tiene precedentes: “No es algo que me planteara como meta. Lo único que siempre he mantenido es que no puedes ser el líder de un vestuario sin cumplir con lo que dices, aplicarte el cuento de tu discurso, estar ahí para tus compañeros. Para mí intentar jugar siempre ha sido un motivo de orgullo: salir a la pista todas las noches, cuidar mi cuerpo”.

LeBron ha jugado 849 partidos con los Cavaliers, 294 con los Heat y 469, por ahora con los Lakers. Es el primer jugador de la historia con 23 temporadas en la NBA. Y no solo eso: promedia, aunque parece increíble, 21,4 puntos, 5,6 rebotes y 6,8 asistencias por partido. Y, después de unas semanas de zozobra, está otra vez a un nivel excelente con unos Lakers que atraviesan su mejor momento de la temporada y miran con optimismo hacia los playoffs.

En lo individual, con LeBron la cuestión ha acabado siendo exactamente cuántos récords tiene, un asunto cuyo control requiere ya métodos de historiador de la NBA. Se le atribuyen 43 si se aíslan solo los más importantes, pero en las listas de mejores datos de regular season aparece 82 veces; y en las de playoffs, 37. Es, por supuesto, el máximo anotador de la historia de la NBA: el 7 de febrero de 2023 superó los 38.387 (y ya ha rebasado los 43.000) puntos de un Kareem Abdul-Jabbar al que también acaba de dejar, hace unos días, sin récord de más canastas anotadas (era 15.837). Es el único que ha apilado más de 30.000 puntos, 10.000 rebotes y 10.000 asistencias, algo que logró hace ya cuatro años, en 2022. Ahora marcha más allá del 43.000+12.000+11.000. También es el máximo anotador en playoffs (8,289 puntos) y hace ya nueve años que dejó atrás a Michael Jordan. Y el único que ha sido 22 veces all star y 21 All NBA (los Mejores Quintetos). Y suyo es el tope de minutos en regular season y si se suman esta y los playoffs, y nadie ha apilado más partidos de al menos 30 puntos, otra marca que arrebató a Jordan.

Hay mucho más, claro: ha sido el más joven en llevar a cada franja redonda entre 1.000 y 30.000 puntos, todas. Y será difícil que nadie supere sus 1.297 partidos con al menos diez anotados (Jordan enlazó 866). Es el único que ha sumado más de 10.000 puntos con tres franquicias distintas (Cavaliers, Heat, Lakers) y nadie ha jugado más partidos (292) ni ha acumulado más victorias (183) en playoffs. Tiene cuatro títulos (dos con los Heat, uno con Cavaliers y Lakers) y, otro hito, el MVP de Finales con tres franquicias distintas. Y es el único que ha promediado más de 20 puntos por noche en veinte temporadas consecutivas.

Noticias relacionadas

Y la cuestión es que se podría seguir, y seguir y seguir... Es una carrera única, obviamente histórica, imposible por longevidad y por su capacidad para seguir siendo relevante, un jugador de primer rango, mucho más allá de lo que podría parecer lógico: “Le está dando una buena zurra al padre tiempo”, dijo después del partido del jueves en Miami su exentrenador en los Heat, Erik Spoelstra. Y ahora, mientras se sigue hablando sin parar de cuánto más va a jugar, cómo y dónde, y mientras se da por hecho que le queda como mínimo otra temporada en la NBA, la vigesimocuarta, LeBron James ya es el jugador con más partidos en la mejor liga del mundo. Y, la leyenda no tiene fin, le quedan más; seguramente muchos más….

¡Tus opiniones importan! Comenta en los artículos y suscríbete gratis a nuestra newsletter y a las alertas informativas en la App o el canal de WhatsApp. ¿Buscas licenciar contenido? Haz clic aquí

Etiquetado en:

Te recomendamos en NBA

Lo más visto

Más noticias