Teresa García, anciana de 100 años: “He trabajado desde los 12 años en casa de mi padre, que también era agricultor”
Convertida en centenaria, es el vivo reflejo de una generación marcada por el trabajo en el campo y los cambios sociales.
Hace más de cien años —y algunos días—, el 16 de octubre de 1925, nacía en Villacienzo Teresa García de la Fuente. Hoy, convertida en centenaria, es el vivo reflejo de una generación marcada por el trabajo en el campo, los cambios sociales y una memoria que sigue intacta. Su historia, recogida por Burgosconecta.es, es también la de muchas mujeres burgalesas que sostuvieron a sus familias y a sus pueblos en tiempos difíciles.
Teresa vino al mundo en una familia numerosa, con diez hermanos, en un contexto rural en el que sus padres se dedicaban a la agricultura. La provincia de Burgos poco tenía que ver entonces con la actual: sin avances tecnológicos y con una vida profundamente ligada a la tierra. Aun así, su infancia estuvo llena de juegos, escuela y recuerdos felices. “Cogías la merienda y a la calle a correr otra vez”, rememora, evocando tardes de comba frente a la iglesia del pueblo.
Uno de los recuerdos más vivos de aquellos años es su maestro, don Julián, quien dejó una profunda huella en ella. Fue él quien llevó a los alumnos de Villacienzo a ver el mar por primera vez, en una excursión a Santander. Teresa recuerda incluso el vestido que estrenó aquel día. Una experiencia que conecta con la historia del maestro Antoni Benaiges en Bañuelos de Bureba, protagonista del filme ‘El maestro que prometió el mar’. Cuando la película llegó a los cines, Teresa la vio acompañada de sus hijas, reviviendo la emoción de la infancia y también la dureza de aquella época.
El “miedo” durante la Guerra Civil
La Guerra Civil marcó un punto de inflexión. Don Julián fue llamado a filas, la escuela cerró y el miedo se instaló en la vida cotidiana. Aun así, Teresa pudo estudiar hasta los 14 años, algo poco habitual en su generación. En 1939 comenzó a trabajar en el campo con su familia, iniciando una vida de esfuerzo constante que, según ella misma reconoce, ha sido una de las claves de su longevidad.
A lo largo de los años, Teresa ha sido mucho más que agricultora. Aficionada a la huerta, excelente cocinera y, en ocasiones, hasta enfermera, ha ejercido de madre, esposa, abuela y bisabuela. Hoy su familia es inmensa: 8 hijos, 17 nietos y 17 bisnietos. Ella es el “pegamento” que une a todos, la memoria viva que identifica a cada descendiente cuando los álbumes de fotos generan dudas.
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Según cuenta Burgosconecta.es, Teresa asegura no tener ningún secreto para haber alcanzado los 100 años, más allá de haber trabajado mucho. Para celebrar su centenario, su familia organizó una gran fiesta con música en Santa María Tajadura, reuniendo a cerca de 60 personas. Ese, confiesa, es su mayor motivo de felicidad: ver a toda la familia junta. Eso sí, para su cumpleaños número 101, ya tiene claro que prefiere algo más sencillo: “Les invitaré a comer”.
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