Salud

Sonia Lucena, psiconutricionista: “La disfunción eréctil puede ser el primer aviso de que algo no va bien a nivel cardiovascular”

Esta experta en nutrición y creadora del Método Five habla con AS sobre la relación entre un estilo de vida poco saludable y la disfunción eréctil.

Redactora en Tikitakas
Natural de O Porriño, Pontevedra. Graduada en Periodismo por la Universidad Complutense de Madrid. Comenzó su aventura en As en 2017 en el departamento de redes sociales. Tanto te habla del salseo del momento como de fútbol sala.
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Sonia Lucena, licenciada en psicología y titulada en nutrición y dietética, además de técnico especialista en nutrición deportiva y autora del libro ‘Quiérete bien: Y di adiós a las dietas para siempre’, lo tiene claro: “La disfunción eréctil puede ser el primer aviso de que algo no va bien a nivel cardiovascular”. Y es que existe una relación muy clara entre un estilo de vida poco saludable y este tipo de problemas que tanto preocupan a los hombres.

“Vamos a dejarlo claro desde el principio: no hablamos de motivación. Hablamos de erecciones. De cuando quieres y no puedes, de cuando el cuerpo no responde como antes, de cuando responde... Pero a medio gas. Y eso, aunque no lo digas en voz alta, preocupa”, comienza diciendo esta experta en declaraciones para AS. “Porque si, el modo en el que te cuidas cada día puede estar influyendo directamente en lo que pasa (o no pasa) en el dormitorio”, añade.

Lucena explica que antes de que haya una respuesta física, hay deseo y, antes del deseo, hay estado mental: “Si estás agotado, estresado, preocupado por el trabajo, por el dinero o por mil cosas más, el cerebro no activa el modo sexual con la misma facilidad. La excitación necesita desconexión, seguridad y cierta relajación. Y eso hoy escasea”. El estrés crónico eleva el cortisol y el cortisol alto durante mucho tiempo puede afectar a la testosterona. Resultado: menos ganas y peor respuesta.

Ansiedad de rendimiento: el enemigo silencioso

Aquí hay algo que no se suele decir: cuanto más te preocupa que falle, más probable es que falle. La ansiedad de rendimiento es uno de los factores más comunes en problemas de erección ocasionales. Un episodio puntual puede convertirse en un bucle mental: “¿Y si vuelve a pasar?”. Y ese pensamiento, justo en el momento clave, activa el sistema nervioso de alerta. Y cuando el cuerpo está en modo alerta… no está en modo sexual.

“Una erección es, básicamente, un fenómeno vascular. Necesita que la sangre fluya con fuerza y que las arterias estén flexibles. No hay magia. Hay circulación. ¿El problema? Una dieta rica en fritos, embutidos diarios, bollería, comida rápida y alcohol frecuente favorece justo lo contrario: inflamación, colesterol alto y rigidez arterial", deja claro Lucena. “Y aquí viene lo importante: las arterias del pene son más pequeñas que las del corazón. Si empiezan a obstruirse o a perder elasticidad, el primer sitio donde lo notas no es en el pecho, es en la erección”, insiste.

Azúcar, barriga y testosterona: el triángulo que no ayuda

Si tu alimentación está cargada de azúcares simples y ultraprocesados, es muy probable que también estés acumulando grasa abdominal. “Esa tripa que justificas con un ‘es normal a mi edad’ no es solo estética. La grasa abdominal altera el equilibrio hormonal y se asocia con niveles más bajos de testosterona. ¿Y qué hace la testosterona? Mantiene el deseo, la energía y la firmeza. Cuando baja, no solo disminuye el apetito sexual. También se reduce la intensidad de la respuesta. Menos ganas, menos potencia, menos seguridad", afirma la psiconutrucionista.

Comer mal no solo afecta a las arterias, también impacta en el estado de ánimo. Dietas pobres en nutrientes esenciales como omega-3, vitaminas del grupo B, zinc o magnesio se asocian con mayor fatiga, irritabilidad y bajo ánimo. Y el deseo sexual no aparece cuando estás agotado mentalmente. “La función eréctil depende de tres pilares: circulación, hormonas y estado mental. Si uno falla, el conjunto se resiente”, dice Lucena.

¿La solución es una pastilla?

Según explica Sonia Lucena en AS, puede ayudar puntualmente, pero si el origen del problema es vascular y metabólico, el efecto será temporal. La alimentación no sustituye a un tratamiento médico cuando es necesario, pero sí puede cambiar el escenario. No hace falta volverse radical ni vivir a base de ensaladas tristes, hace falta coherencia:

  • Más verduras y frutas cada día.
  • Legumbres varias veces por semana.
  • Pescado azul.
  • Frutos secos naturales.
  • Aceite de oliva como grasa principal.
  • Menos ultraprocesados.
  • Menos azúcar.
  • Menos alcohol.

Y, por supuesto, algo tan básico como caminar 30 minutos diarios y dormir mejor. Perder entre un 5 y un 10% del peso corporal puede mejorar significativamente la función eréctil en muchos hombres.

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“La erección es un indicador de salud general. Si falla con frecuencia, no es solo un problema sexual. Puede ser una señal de que tu sistema cardiovascular necesita atención. Antes de resignarte o esconder el tema bajo la alfombra, revisa lo básico: ¿cómo comes?, ¿cuánto te mueves?, ¿Cuánto bebes?, ¿Cómo duermes? y ¿cómo gestionas tu estrés? A veces el problema no es la edad, es el estilo de vida acumulado y la buena noticia es que eso sí se puede cambiar. Porque cuando hablamos de erecciones, empiezan mucho antes del dormitorio, empiezan en los hábitos diarios", concluye.

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