Muere Juan Cobos, el abuelo de Euskadi, a los 110 años: esta es la clave de su longevidad
El médico Manuel de la Peña explica por qué este hombre, natural del Valle del Jerte, se convirtió en centenario: “Impide la pérdida de masa muscular”.
Juan Cobos, conocido como el aitona de Euskadi, falleció el pasado sábado a los 110 años en Irún, la localidad guipuzcoana a la que se mudó hace más de setenta años, procedente de la región extremeña del Valle del Jerte, de la que era natural.
Cobos, el tercer hombre más longevo de España, había entrado en el selecto club de los 5.000 centenarios que en la historia de la humanidad han llegado a los 110 años. Junto con su mujer, ya fallecida, fue padre de tres hijos, y tenía también seis nietos y cinco bisnietos.
Además de disfrutar de su familia, que le cuidó hasta el final de sus días, Cobos acostumbraba a salir a pasear por la avenida Pío XII de la localidad guipuzcoana, un detalle que, de acuerdo con el doctor Manuel de la Peña, experto en longevidad y autor del libro Guía para vivir sanos 120 años, podría estar detrás de su larga vida: “Las tres claves de la longevidad son el ejercicio físico, la dieta mediterránea y la música”, apunta el galeno.
El ejercicio físico
Cobos se quedó a 12 años del récord mundial, que ostenta la mítica francesa Jean Calment, que alcanzó los 122. En España, la persona más longeva ha sido María Brañas, quien llegó a los 117 con plenas facultades mentales. Y, en la actualidad, el hombre más longevo de España es Jesús Redondo, que tiene 110 (nació el 2 de junio de 1915). “Nuestro país está en el podio mundial de la longevidad es gracias a los productos alimenticios de alta calidad del campo español y de la robustez de nuestra Seguridad Social, considerada una de las mejores del mundo”, dice De la Peña.
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“El ejercicio físico es uno de los pilares de la longevidad porque, entre otras cosas, impide la pérdida de masa muscular que es muy típica como causa de la pérdida de movilidad. El ejercicio fortalece músculos y huesos, mejora las funciones cerebrales como la memoria y eleva el bienestar emocional, ya que cuando caminamos y hacemos entrenamiento de fuerza el cerebro segrega todas las hormonas de la felicidad, los conocidos neurotransmisores, como la endorfina, la serotonina, la dopamina y la oxitocina, que son los que estimulan positivamente nuestro estado de ánimo”, afirma De la Peña.
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