Mara Sánchez, psicóloga: “La ansiedad puede acelerar o ralentizar el tránsito intestinal, causando diarrea o estreñimiento”
La experta en psicología afirma que el cerebro y el intestino están conectados, de tal forma que las emociones pueden afectar a la digestión.
La relación entre mente y cuerpo es mucho más estrecha de lo que a menudo imaginamos, y el sistema digestivo es uno de los escenarios donde esta conexión se hace más evidente. Desde la psicología, sabemos que las emociones no solo influyen en nuestros pensamientos y conductas, sino también en procesos fisiológicos como la digestión.
El estrés, la ansiedad, la tristeza o incluso la alegría pueden alterar el ritmo intestinal, la secreción gástrica y la percepción de molestias abdominales. Así lo afirma la psicóloga Mara Sánchez a través de una publicación en su cuenta de Instagram: “Tu cerebro y tu intestino están conectados. Las emociones pueden afectar directamente a tu digestión”.
Tal como explica la experta, “cuando estamos tristes nuestro cuerpo libera hormonas como el cortisol, que pueden afectar la producción de enzimas digestivas y la contracción de los músculos del intestino”. Asimismo: “Ante el miedo, el sistema nervioso simpático se activa, liberando adrenalina que acelera el ritmo cardíaco y la respiración, y desvía el flujo sanguíneo del sistema digestivo hacia los músculos, preparando al cuerpo para la acción. Esto puede alterar el funcionamiento normal del intestino”.
Más emociones
Por otro lado, tal y como explica, cuando experimentamos emociones positivas (emociones agradables), nuestro cuerpo libera endorfinas y dopamina, que pueden mejorar el estado de ánimo y promover la relajación, lo que a su vez beneficia la digestión.
Por su parte, “la ansiedad puede acelerar o ralentizar el tránsito intestinal, causando diarrea o estreñimiento. También puede aumentar la sensibilidad del intestino, provocando dolor abdominal, hinchazón y gases”, mientras que el enfado “puede aumentar la producción de ácido estomacal, lo que puede desencadenar acidez estomacal, reflujo ácido e incluso gastritis o úlceras en casos crónicos”.
Noticias relacionadas
Y, por último: “El estrés crónico puede afectar la permeabilidad intestinal, alterar la microbiota y contribuir al desarrollo de enfermedades inflamatorias intestinales, síndrome del intestino irritable y otros trastornos digestivos”. Por ello, para cuidar la salud mental (e intestinal) recomienda técnicas de relajación, mindfulness y terapia.
¡Tus opiniones importan! Comenta en los artículos y suscríbete gratis a nuestra newsletter y a las alertas informativas en la App o el canal de WhatsApp. ¿Buscas licenciar contenido? Haz clic aquí