Psicología

Mara Sánchez, psicóloga: “La ansiedad puede acelerar o ralentizar el tránsito intestinal, causando diarrea o estreñimiento”

La experta en psicología afirma que el cerebro y el intestino están conectados, de tal forma que las emociones pueden afectar a la digestión.

Redactora de Tikitakas
Su trayectoria en Prisa comenzó en AS, en 2006, en la sección de Cierre. Posteriormente asumió la coordinación de la revista AS Color y la redacción de los blogs Match Point y Erratas de Campo. En 2017 pasó a formar parte de PrisaNoticias, en el control de producción de El País y AS, y volvió a AS a finales de 2022, como redactora de Tikitakas.
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La relación entre mente y cuerpo es mucho más estrecha de lo que a menudo imaginamos, y el sistema digestivo es uno de los escenarios donde esta conexión se hace más evidente. Desde la psicología, sabemos que las emociones no solo influyen en nuestros pensamientos y conductas, sino también en procesos fisiológicos como la digestión.

El estrés, la ansiedad, la tristeza o incluso la alegría pueden alterar el ritmo intestinal, la secreción gástrica y la percepción de molestias abdominales. Así lo afirma la psicóloga Mara Sánchez a través de una publicación en su cuenta de Instagram: “Tu cerebro y tu intestino están conectados. Las emociones pueden afectar directamente a tu digestión”.

Tal como explica la experta, “cuando estamos tristes nuestro cuerpo libera hormonas como el cortisol, que pueden afectar la producción de enzimas digestivas y la contracción de los músculos del intestino”. Asimismo: “Ante el miedo, el sistema nervioso simpático se activa, liberando adrenalina que acelera el ritmo cardíaco y la respiración, y desvía el flujo sanguíneo del sistema digestivo hacia los músculos, preparando al cuerpo para la acción. Esto puede alterar el funcionamiento normal del intestino”.

Más emociones

Por otro lado, tal y como explica, cuando experimentamos emociones positivas (emociones agradables), nuestro cuerpo libera endorfinas y dopamina, que pueden mejorar el estado de ánimo y promover la relajación, lo que a su vez beneficia la digestión.

Por su parte, “la ansiedad puede acelerar o ralentizar el tránsito intestinal, causando diarrea o estreñimiento. También puede aumentar la sensibilidad del intestino, provocando dolor abdominal, hinchazón y gases”, mientras que el enfado “puede aumentar la producción de ácido estomacal, lo que puede desencadenar acidez estomacal, reflujo ácido e incluso gastritis o úlceras en casos crónicos”.

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Y, por último: “El estrés crónico puede afectar la permeabilidad intestinal, alterar la microbiota y contribuir al desarrollo de enfermedades inflamatorias intestinales, síndrome del intestino irritable y otros trastornos digestivos”. Por ello, para cuidar la salud mental (e intestinal) recomienda técnicas de relajación, mindfulness y terapia.

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