Magda Carlas, nutricionista: “Lo más recomendable es mascar chicle durante 15 minutos, pero no debes pasarte”
La experta ha revelado las luces y las sombras de una acción tan asentada en la sociedad como completamente desconocida.
La vida es aquello que pasa mientras uno masca un chicle. Así lleva siendo desde la noche de los tiempos: aunque se empezó a comercializar en el siglo XIX, la realidad es que la evidencia arqueológica apunta a que ya hace 9.000 años se utilizaban restos de resina de abedul como goma de mascar. Y, pese a llevar tanto tiempo entre los humanos y haber evolucionado de distintas formas, todavía hoy es un gran desconocido para los ciudadanos de a pie.
Para esclarecer algunas dudas acerca de los chicles acudió la nutricionista Magda Carlas a los micrófonos de ‘Respuestas que alimentan’, de Rac1. En primer lugar, ha querido hacer hincapié en que este producto no tiene ningún valor nutritivo y que, por tanto, no alimenta per se. Eso sí, la clave estaría en la forma de consumirlo: masticarlo sí que presenta ciertos puntos positivos.
Ventajas y desventajas de mascar chicle
“Masticar chicle puede hacer que en la boca haya más saliva y que, por tanto, esté más hidratada, y eso es bueno”, dice, a lo que añade que “se sabe que mascar chicle disminuye el nerviosismo y el estrés, y que, por tanto, ejerce de sedante”. Pero no queda ahí: también es una “buena herramienta para templar el apetito”, sobre todo para “las personas que son muy ansiosas y compulsivas comiendo”.
Ahora bien, presenta algunas notas negativas. Como todo. Si bien es cierto que puede calmar el apetito temporalmente, no lo elimina e, incluso, puede llegar a incrementarlo. “Solo nos puede provocar más hambre si el chicle tiene azúcar o si pasamos demasiado rato masticando”, explica, a lo que agrega que también aumenta las probabilidades de tragar aire: “Atención a las personas que tienen predisposición a la hinchazón en la barriga o al meteorismo, es decir, a los gases retenidos en el tubo digestivo. Deben tener cuidado con el chicle”.
Como desaconseja por completo masticar chicle durante mucho rato, desliza el tiempo aproximado que debe durar esta acción. “Lo más recomendable es mascar el chicle durante 15 o, como mucho, 20 minutos. No más”, revela, descartando por completo su consumo a “las personas que sufren bruxismo”. Y entre un chicle y otro, la vida.
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