José Manuel Felices, radiólogo: “No necesitamos fármacos carísimos para inducir cambios positivos en nuestro cuerpo”
El médico habla con AS tras la publicación de su libro ‘Radiografía de una vida sana: descubre la ciencia detrás de la salud y la felicidad’.
Hablar de emociones en salud ya no es terreno exclusivo de la psicología. Cada vez hay más evidencia de que lo que pensamos y sentimos tiene un impacto directo en el funcionamiento del organismo. El doctor José Manuel Felices lo explica con una imagen muy gráfica durante una entrevista con AS con motivo de la publicación de su libro Radiografía de una vida sana: descubre la ciencia detrás de la salud y la felicidad: “Tenemos una farmacia dentro de nuestro cuerpo, una farmacia interna, y se llama hormonas y neurotransmisores”. Una farmacia a la que, en muchos casos, se accede sin receta.
Emociones como la gratitud o la esperanza no se quedan en una sensación agradable, sino que desencadenan respuestas químicas reales. “Cuando se generan con nuestros pensamientos y nuestras emociones, esa bioquímica va más allá de la propia psicología”, explica. El resultado puede verse reflejado en parámetros tan objetivos como la frecuencia cardíaca, la forma en que el cerebro procesa la información o incluso ciertos valores analíticos.
Esta visión rompe con la idea de que los cambios positivos solo llegan a través de fármacos o intervenciones complejas. “No necesitamos fármacos carísimos para inducir cambios positivos en nuestro cuerpo”, afirma Felices, que insiste en que muchas veces basta con aprender a activar esos mecanismos internos. “En muchas ocasiones podemos tomar las riendas y beneficiarnos de ello si sabemos cómo”, añade.
Impacto en enfermedades
El impacto de este estado emocional es especialmente evidente en el contexto de una enfermedad o una lesión. “Por supuesto que el estado emocional influye”, señala, sobre todo en la adherencia al tratamiento. Una persona con buen ánimo y apoyo social tiene muchas más probabilidades de cumplir con las pautas médicas, incluso cuando el proceso se hace largo o difícil.
Felices pone ejemplos claros: una rehabilitación compleja o un tratamiento oncológico. “Si tengo un entorno que me apoya, va a ser mucho más fácil ir a esas sesiones, esforzarme y cumplir”, explica. El acompañamiento no elimina la dificultad, pero la hace más llevadera y aumenta las probabilidades de éxito.
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En definitiva, emociones como la gratitud no son un adorno motivacional, sino una herramienta terapéutica. Activan esa “farmacia interna” que ayuda al cuerpo a funcionar mejor, a recuperarse antes y a transitar los procesos difíciles con mayor fortaleza.
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