Fran Susín, experto en dieta, sobre el agua con gas: “Hay estudios que demuestran que para la digestión ayuda mucho”
Este nutricionista comparte un nuevo vídeo en su perfil de TikTok donde pone el foco en los beneficios de esta bebida.
Durante años, el agua con gas ha estado rodeada de dudas y prejuicios. Que si “hincha”, que si “abre el apetito”, que si “no es buena para la dieta”. Sin embargo, la evidencia científica es clara: el agua con gas no engorda. No aporta calorías ni azúcares y puede ser una opción saludable dentro de una alimentación equilibrada.
El motivo principal por el que el agua con gas no engorda es tan simple como contundente: es agua. La única diferencia con el agua natural es la presencia de dióxido de carbono, responsable de las burbujas. No contiene calorías, grasas ni hidratos de carbono, por lo que no puede provocar aumento de peso. La confusión habitual surge al compararla con refrescos o bebidas carbonatadas, que sí incluyen azúcares, edulcorantes o jarabes. Pero no todas las bebidas con gas son iguales.
Hinchazón no es lo mismo que engordar
Uno de los argumentos más repetidos contra el agua con gas es que “hincha”. Y, en parte, es cierto… pero solo de forma temporal. El gas puede generar distensión abdominal, una sensación pasajera que no tiene nada que ver con ganar grasa o peso corporal.
En este punto, el nutricionista y creador de contenido Fran Susín aporta una visión honesta desde su propia experiencia. “En mi caso, el agua con gas me provoca flatulencias y distensión abdominal”, explica en primera persona. Aun así, deja claro que esta reacción depende mucho de cada individuo y no es un motivo para demonizarla.
Beneficios respaldados por la ciencia
Más allá de los mitos, el agua con gas tiene ventajas reales:
- Hidrata igual que el agua natural, ayudando a cubrir las necesidades diarias de líquidos.
- Puede favorecer la digestión en algunas personas, estimulando la actividad gástrica.
- Aporta sensación de saciedad, lo que en ciertos casos ayuda a controlar la cantidad de comida ingerida.
- Es una alternativa saludable a refrescos, clave para reducir el consumo de azúcar y calorías vacías.
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Aunque es segura para la población general, no es la mejor opción para todo el mundo. Personas con reflujo, gases frecuentes o colon irritable pueden notar más molestias, como le ocurre al propio Fran Susín. Además, conviene revisar la etiqueta, ya que algunas aguas con gas contienen sodio añadido, algo a considerar en dietas bajas en sal.
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