Felipe Sierra, biólogo: “La clave para vivir más no es la dieta perfecta ni el ejercicio físico, sino la suerte”
El experto en Bioquímica y defensor del concepto de ‘gerociencia’ ha revelado a ‘La Vanguardia’ el peso del azar y de las enfermedades en lo relativo a la longevidad.
Hay verdades que pueden resultar incómodas. La muerte, la primera de todas. Que todos los seres humanos perecerán es algo a lo que uno está condenado desde que abre los ojos por vez primera. El avance de la ciencia ha elevado los estudios relativos a la longevidad a un puesto de prestigio al erigirse como una disciplina que, si bien no elimina el fallecimiento, sí que ha encontrado formas para alejarlo en el tiempo. Con todo, la profundización en esta materia sigue levantando una serie de incógnitas que, de forma tajante, trata de despejar el doctor Felipe Sierra.
El experto en Bioquímica y Biología Molecular ha impulsado el concepto de ‘gerociencia’, que es la rama que investiga cómo la biología del envejecimiento impulsa el desarrollo de enfermedades crónicas. Y desde este ángulo se ha acercado al asunto de la muerte en una reviente entrevista concedida a La Vanguardia y en el marco de la Longevity World Forum de Madrid de los últimos días.
“Todo eso influye, pero no tanto...”
La periodista quería conocer cuáles eran las pistas para vivir más. Y el científico chileno no sacó ningún conejo de la chistera. “No hay secretos. Hay cosas muy básicas”, ha desvelado, remarcando que “siempre se piensa en ejercicio y dieta”, pero que, en realidad, “no es necesario ir al gimnasio, sino moverse y mantenerse activo”, así como cuidar el entorno social, las necesidades mentales y emocionales y la dieta. Ahora bien, nada de esto, que es archiconocido, es crucial: “Todo eso influye, pero hay que ser honestos. Influye un poco solamente, no tanto”.
Reconoce el doctor que este cóctel “sí influye en la calidad de vida, pero no tanto en cuánto tiempo vivimos”. Preguntó entonces la periodista por la genética. “Probablemente influye entre un 20 y un 30%, aunque hay estudios que dicen que menos, que un 5%. Ahora, los hijos de los centenarios heredan no solamente la genética, sino también las costumbres”, contestó. Quiso saber la comunicadora qué factor se le estaba pasando, si es que no eran ni los hábitos ni la genética. Y Sierra fue tajante: “El resto es suerte”.
“No nos morimos de viejos, sino de enfermedades”
Y aquí regresa a la gerociencia. “La genética influye un poco en la longevidad, pero mucho en el tipo de enfermedades que vamos a desarrollar. Al final, no nos morimos de viejos, nos morimos de enfermedades. Y ahí entra un factor fundamental: la suerte, el azar, qué enfermedad te toca”, ha explicado, a lo que ha añadido que “los que tienen muy buena dieta se mueren quizás un año más tarde que otros, pero ojo, sí, tienen menos enfermedades, menos fragilidad”.
Y en lo relativo a los contagios, admite, siempre hay un porcentaje que depende del azar y la suerte. Por ello no duda en señalar este margen como el elemento que más condiciona el tiempo de vida de cada uno, así como la relevancia de considerar el propio envejecimiento como el mayor de los factores de riesgo: “Lo que más influye en la longevidad es la enfermedad que te toca”.
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