Ángel Aledo, neurólogo: “La mayoría de los niños y adultos con epilepsia llevan una vida plena y activa”
Según la Sociedad Española de Neurología, afecta en España a casi 500.000 personas, y cada año se diagnostican unos 20.000 nuevos casos en el país.
La epilepsia es una enfermedad neurológica crónica que puede manifestarse de forma repentina y generar alarma entre quienes presencian una crisis, especialmente cuando no se dispone de información clara sobre cómo actuar. Ante esta situación, reconocer los signos de una crisis epiléptica y saber qué hacer en esos primeros minutos es básico para proteger a la persona afectada y evitar daños o complicaciones.
Según la Sociedad Española de Neurología, la epilepsia afecta ya en España a casi 500.000 personas, mientras que cada año se diagnostican en España unos 20.000 nuevos casos, principalmente en niños y en personas mayores de 65 años. Además, 1 de cada 10 personas presentará una crisis epiléptica al menos a lo largo de su vida.
En este contexto, cabe mencionar que las crisis epilépticas no se presentan siempre de la misma manera. Aunque las más conocidas son las convulsivas, con pérdida de conciencia y movimientos de las cuatro extremidades, existen otros tipos que pueden pasar más desapercibidos, como episodios de desconexión breve, sensación de deja-vu, mirada fija, confusión repentina o movimientos automáticos. Estas manifestaciones suelen generar dudas sobre si se trata de una crisis epiléptica, un desmayo o síncope u otro problema neurológico, lo que dificulta una reacción adecuada.
Así lo explica Ángel Aledo, jefe de servicio de Neurología del Hospital Blua Sanitas Valdebebas: “Entre los signos más habituales de una crisis epiléptica convulsiva o tónico-clónica se encuentran la pérdida brusca de conciencia, la rigidez corporal seguida de sacudidas, la posible emisión de sonidos involuntarios, la salivación abundante o la mordedura de la lengua. Tras la crisis, es frecuente que la persona se muestre desorientada, cansada o con dolor muscular, una fase conocida como periodo postcrítico, que dura desde unos minutos a varias horas”.
En el caso de las personas mayores, este periodo cobra una relevancia especial. Tal y como señala Miriam Piqueras, directora médica de Sanitas Mayores: “Las crisis epilépticas en la población mayor implican un mayor riesgo de lesiones, en particular cuando existe fragilidad física o concurren otras patologías. Por ello, resulta fundamental asegurar un espacio seguro y prestar atención a los cambios que puedan aparecer tras el episodio, como desorientación prolongada, caídas o dificultad para recuperar el estado habitual”. Además, en personas mayores de 65 años, la epilepsia puede ser un síntoma inicial de una enfermedad de Alzheimer.
Qué hacer en caso de una crisis epiléptica
Lo primero que debemos hacer ante una crisis epiléptica es proteger el entorno. Es primordial retirar objetos cercanos que puedan causar golpes y colocar a la persona, si es posible, en el suelo o en una superficie segura, amortiguando la cabeza con una prenda doblada. Asimismo, no intervenir en la boca, no se deben introducir dedos ni objetos, puesto que no existe riesgo de que la persona “se trague la lengua”, pero sí se pueden provocar lesiones.
Es fundamental colocar de lado a la persona tras la crisis una vez finalicen la rigidez o las convulsiones, a fin de facilitar la respiración y eludir el riesgo de aspiración de saliva o vómitos. También se ha de controlar el tiempo, ya que anotar la duración de la crisis es útil para los profesionales sanitarios, sobre todo si supera los dos minutos o se repiten varios episodios seguidos. Si es la primera crisis epiléptica, dura más de dos minutos, se producen varias seguidas sin recuperación o la persona resulta herida, es trascendental contactar con los servicios de emergencia.
Noticias relacionadas
“La información y la educación sanitaria son herramientas clave para aminorar el estigma y el miedo que todavía rodean a la epilepsia. Saber cómo actuar no solo protege a la persona que sufre la crisis, sino que también aporta tranquilidad a sus seres queridos. De hecho, con un diagnóstico correcto y un seguimiento médico presencial o a través de videoconsulta, la mayoría de los niños y adultos con epilepsia llevan una vida plena y activa”, concluye Ángel Aledo.
¡Tus opiniones importan! Comenta en los artículos y suscríbete gratis a nuestra newsletter y a las alertas informativas en la App o el canal de WhatsApp. ¿Buscas licenciar contenido? Haz clic aquí