Adiós a correr: una investigación deja a la altura del betún el mito más común sobre las caminatas diarias
Un estudio reciente pone el foco en la importancia de las pausas frente a alcanzar mucha velocidad.
Olvídate de caminar a un paso excesivamente ligero de manera constante. Y es que investigaciones científicas recientes corroboran que caminar “con pausas” produce mejores resultados que hacerlo a ritmo continuo. De esta manera, llevar a cabo 10.000 pasos diarios con el método de “parar y arrancar” podría cambiar por completo el concepto que tenemos sobre la caminata diaria.
Lo ideal es caminar de manera que alternemos pasos regulares y pausas cortas durante 30-60 minutos en lugar de mantener esa constancia. El estudio pone el foco en llevar una caminata de 5-10 minutos a un ritmo moderado, deteniéndote durante 30-60 segundos y caminando nuevamente otros 5-10 minutos. Así, repitiendo el ciclo, hasta completar la hora.
Un ejemplo práctico para una caminata de 30 minutos:
- 8 min de caminata → 1 min de descanso
- 8 min de caminata → 1 min de descanso
- 8 min de caminata → 1 min de descanso
- 3 minutos a pie (finalización)
Múltiples beneficios
Cuando retomamos el ritmo tras un breve descanso, el cuerpo gasta entre un 20% y un 40% más de energía frente a una caminata a ritmo constante. Además, estas pausas fortalecen los músculos del corazón de manera más efectiva, mejoran la adaptación de la circulación sanguínea y reducen el riesgo de enfermedades.
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En cuanto a la actividad cerebral, el movimiento rítmico de este método ayuda a activar las vías neuronales creativas, estimulando también las funciones cognitivas al observar el entorno durante los descansos.
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