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Andrey Rublev
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Arthur Fils
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Tenis | Barcelona Open

¡Oh là là, Fils!

El verdugo en semifinales de Jódar se proclama campeón del 73º Trofeo Conde de Godó al derrotar en la final a Rublev y a sus propios nervios, en dos sets, lo que le eleva al 25º mundial.

JOAN MONFORT
Redacción de AS
Llegó al Diario AS como estudiante en prácticas en 2002, y desde que se licenció en Periodismo por Blanquerna, de la Universitat Ramon Llull, se ha especializado en la información del Espanyol, sobre el que también ha co-escrito libros, todo ello atendiendo al seguimiento de otros equipos, deportes y eventos desde la delegación de Barcelona.
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Comenzó el martes, cayendo en el primer set y teniendo que levantar dos puntos de partido a su compatriota Térence Atmane, y acaba el domingo igualando a otro francés, Thierry Tulasne, como los únicos de su país que han conquistado el Trofeo Conde de Godó. Y ya van 73 ediciones. Arthur Fils, el verdugo de Rafa Jódar, de Lorenzo Musetti, superó en la final a Andrey Rublev, socio hasta hace solo un mes del Real Club de Tenis Barcelona, donde se disputa, y ya es el campeón en la Ciudad Condal con el ránking más bajo desde Gastón Gaudio en 2002. No hay mal que 100 años dure: con esta victoria, el francés de 21 años escala al 25º del mundo.

Lo del primer set fueron dos partidos, casi dos vidas, en uno solo. Porque empezó nervioso Fils, dubitativo, cometiendo una doble falta y regalando su servicio, y lo aprovechó Rublev para ganar en blanco el suyo y colocarse con un 2-0 de entrada que no podía ser más esperanzador para el ruso. Pero ahí despertó el francés, ofreciendo una versión totalmente distinta de sí mismo, para reaccionar, remontar y barrer a su rival.

Desde unos cimientos que se tambaleaban, acabo Fils construyendo y levantando un rascacielos, especialmente en el cuarto juego del partido, que duró seis minutos y 19 segundos, y en el que logró forzarle cuatro bolas de rotura a Rublev hasta que tanto fue el cántaro a la fuente que se rompió.

Y ahí ya, más asentado, el galo ganó su siguiente servicio con un par de aces, se sacó de la manga un maravilloso globo para romper el siguiente saque del ruso en blanco, desplegó todo un repertorio de golpes ganadores para ponerse 2-5 y le remontó un 40-0 para imponerse, del 2-0 al 2-6, en 31 minutos exactos.

Había exclamado un “¡Vamos!” en perfecto castellano Fils, cuyos partidarios en la repleta y acalorada grada de la pista Rafa Nadal andaban bastante emparejados a los de Rublev, mucho más apegado al club anfitrión y a la Ciudad Condal.

Sin embargo, no se desquició el ruso, a veces alocado y díscolo pero que en esta ocasión mantuvo la calma. Tuvo una oportunidad de rotura nada más iniciarse la segunda manga, aunque la salvó Fils, igual que su propio saque. Y, tal como había sucedido en el primer set, resultó crucial el cuarto juego, otra vida resumida en los 12 minutos y medio que duró.

Porque tuvo el francés hasta siete bolas de ‘break’ para situarse 1-3 y casi lanzarse ya en tobogán hacia el título, pero le pudo precisamente el vértigo, con lo que contuvo Rublev la escabechina, pasando de la queja al alivio y evitando que siguiera Fils jaleando al público con aspavientos. Pero fue solo remar para morir en la orilla. Resolvió con facilidad Fils su servicio, dispuso de dos nuevas bolas de rotura en el siguiente y, esta vez, no las desperdició. Y de nuevo se impuso fácilmente con su saque para el 2-5.

Una vez más, las apariencias engañaron. Defendió Rublev su servicio y, con el 3-5, no atinó el joven francés cuando servía para ganar, cediendo encima con una inesperada doble falta en el instante más inoportuno.

Se repitió entonces la película más vista durante la final: se ganó Fils no una, ni dos, sino tres bolas de partido, rompiendo el saque, pero Rublev se lo levantó. 5-5. No daba crédito Goran Ivanisevic, y menos cuando el ruso acabó de darle la vuelta no ya al encuentro sino al destino, siendo él contra todo pronóstico quien ejecutó un ‘break’ para ponerse 6-5 y con el servicio de su lado.

Empeñados en dar lo mejor de sí mismos solo en la adversidad, cuando lo tenía Rublev todo a su favor fue Fils quien le rompió a las primeras de cambio para forzar un tie break en el que se ponía en liza el torneo.

Y ahí remontó una vez más el francés un 2-0 inicial, aupado con su propio “¡vamos, vamos!" y llevando al límite al ruso, que estampaba su raqueta con la pista y chutaba con el 2-6 una pelota a la grada. Con cuatro pelotas de partido, ya parecía imposible que se le escapara al francés. Y no lo desaprovechó, para el 2-7 en el tie break, el 6-7 en el segundo y definitivo set. Fils alcanzó la gloria en Barcelona.

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Tras Casper Ruud y Holger Rune, se convierte Fils en el tercer campeón extranjero del Godó consecutivo, con su cuarto título en el circuito, el tercero en un ATP 500 -los mismos que Gaël Monfils- y el tercero también en tierra, tras Lyon 2023 y Hamburgo 2024. Mientras, deberá conformarse Rublev con haber alcanzado su primera final en Barcelona tras ocho participaciones, y seguirá buscando su decimoctavo título, algo que se le resiste desde hace 14 meses en Doha. Para ambos, llega una nueva oportunidad desde ya en el Mutua Madrid Open.

Arthur Fils, con su trofeo de campeón del Godó.JOAN MONFORT

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