Radoncic: “Estoy feliz de poder seguir con una vida normal”
El alero montenegrino, excampeón de la Euroliga con el Real Madrid, sufre la misma lesión que Wembanyama, una trombosis venosa que le aparta de las pistas.
Nunca se sabe cuándo la vida puede dar un vuelco radical e inesperado. Algo parecido debió pensar Dino Radoncic (Giessen, 8 de enero de 1999) después de sufrir una trombosis venosa profunda en la pierna, una lesión que le obligó a decir adiós a una temporada que estaba siendo magnífica, tanto a nivel individual como colectivo, en el Básquet Coruña. A pesar de que solo tiene 27 años, el alero cuenta con una trayectoria profesional amplísima.
Pablo Laso le hizo debutar como profesional en el Real Madrid, con el que se proclamó campeón de la Euroliga junto a su amigo Luka Doncic. Después, pasó por varios equipos, como el UCAM Murcia, el Bayern de Múnich y el Betis, con el que consiguió un ascenso a la Liga Endesa que se extinguió en las oficinas, además de haber jugado en otros equipos españoles. En esta entrevista, el montenegrino habla de su lesión poco conocida, la misma que sufrió Victor Wembanyama la temporada pasada, y repasa en gran profundidad su larga, interesante y compleja carrera, a pesar de que aún tiene mucho recorrido por delante.
Lo primero de todo, ¿cómo está después de la noticia de su lesión?
La verdad es que la semana pasada fue bastante dura y decepcionante, pero ahora ya me siento mucho mejor. Viendo lo que podría haber sido, estoy feliz de poder seguir con una vida normal.
¿Cómo se enteró de que tenía una trombosis venosa? ¿Cuál fue su reacción inicial y los primeros días?
Después de varios días en los que no sabíamos qué me pasaba exactamente, la resonancia dio un resultado muy negativo para mí. Cuando el doctor Lariño me lo explicó no pude reaccionar. No sabía si debía estar triste por tener que parar 12 semanas o contento porque en principio no habría más complicaciones; fue una sensación muy rara. Los primeros días han sido duros, de mucha decepción, pero ahora que he asimilado todo ya estoy mucho mejor.
Varios jugadores, como Wembanyama o Chris Bosh, han sufrido trombosis venosas recientemente. Pero mucha gente no sabe lo que significa tener un trombo para un jugador profesional. ¿Qué supone a nivel deportivo y personal?
Afortunadamente, esta no es una lesión que deje consecuencias a largo plazo si no empeora; a nivel deportivo no debería suponer más que eso. Ahora debo seguir un tratamiento de 12 semanas donde podré mantener mi forma sin jugar en contacto. En lo personal es duro asimilar que debes dejar a tu equipo de lado y dar por finalizada la temporada, pero notar el cariño de tanta gente cercana lo hace todo mucho más fácil.
¿Cómo afronta el proceso de recuperación?
De forma muy positiva. Tendré mucho más tiempo para hacer ciertas cosas que normalmente no puedo hacer, como estar más cerca de mi familia y amigos, además de volver a mi casa, que es lo que más echo de menos. Estoy contento porque al menos podré seguir teniendo una vida normal, una que me permita hacer todas las cosas que quiero. Ahora buscaré alguna nueva afición, algún nuevo hobby.
¿Piensa ya en volver a jugar?
Sinceramente, quiero desconectar totalmente del mundo del baloncesto durante un tiempo, siempre sin perder de vista los resultados del Basquet Coruña. Aun así, estaré menos pendiente de todo en general, responderé menos al móvil (risas). Creo que me van a venir muy bien estos cinco meses para prepararme de cara a la temporada que viene.
Su origen es montenegrino, pero nació en Alemania, y empezó a jugar al baloncesto en Serbia. Teniendo en cuenta que su padre fue jugador de balonmano profesional y su madre de voleibol, ¿cómo recuerda aquellos primeros años en una familia de deportistas?
La recuerdo con mucho movimiento, la verdad. Siempre íbamos con mi padre a los países en los que jugaba, por lo que siempre teníamos que adaptarnos a algo nuevo. Eso me ayudó mucho cuando volví a España, porque ya sabía algo del idioma, por lo que mi adaptación fue muy rápida gracias a eso.
¿Por qué eligió el baloncesto sobre otros deportes?
Porque era demasiado alto para jugar al fútbol (risas). Le sacaba una cabeza a todos los chicos de mi generación, y nadie me creía nunca cuando decía que tenía la misma edad que mis compañeros. Un amigo me animó a probar el baloncesto y me gustó mucho de primeras; al final parece que fue una muy buena decisión.
¿Cómo recuerda su llegada a España en 2013?
En el Barça me recibieron con los brazos abiertos y, como dije antes, mi adaptación fue muy rápida. Mi sueño en aquel momento era jugar en España y en el Barça vivía ese sueño, así que estaba muy feliz.
¿Por qué decidió irse al Madrid después de un año en Barcelona?
Estaba jugando muy bien, y en aquel momento me sentía muy superior (tanto física como técnicamente) a los Cadetes del B. Sin embargo, no había un plan para que jugara con los mayores, y el trabajo individual que se hacía en ese momento era mínimo. Sentí que si me quedaba me estancaba. La educación también era muy difícil, porque los libros y las clases eran en catalán. Irme del Barça fue una decisión dura, pero sabía que estaba haciendo lo correcto. Ese mismo verano me llegó una oferta del Real Madrid para jugar allí los siguientes tres años, y no la pude rechazar. Entrenar con los mejores, vivir en Valdebebas y jugar en un club que trabajaba tan bien con la cantera fue lo mejor que me pudo pasar. Me hizo mucho más hombre, maduré un montón y mejoré muchísimo como jugador.
Pablo Laso le hizo debutar con tan solo 16 años en la ACB y la Euroliga, ¿cómo recuerda esos momentos?
Antes del debut en las ligas profesionales, Pablo Laso me hizo debutar contra los Boston Celtics en Madrid. Fue un sueño hecho realidad; todo el sacrificio y trabajo hasta ese momento habían dado sus frutos. Es algo que nunca olvidaré y que sigo recordando y enseñándole a la gente.
¿Cuál es su mejor recuerdo en el Real Madrid?
Los cuatro años que pasé allí fueron muy buenos. El Real Madrid es el club más grande del mundo, y un club que cuida muy bien a sus jugadores, con detalles que la gente no se puede ni imaginar. El mejor recuerdo que tengo de esa etapa fue ganar la Euroliga en Belgrado, a 80km de la ciudad donde yo crecí. Es algo que no se puede explicar con palabras. Estoy muy orgulloso de haber formado parte de ese equipo y ese club. Me llevo solo grandes momentos.
Luka Doncic y usted fueron muy cercanos en esa etapa. Ahora él es uno de los mejores del mundo. ¿Cómo es Luka a nivel personal?
Sí, éramos muy amigos y en esos años crecimos juntos. Luka era un chico muy alegre que disfrutaba de la vida, tanto jugando al baloncesto como en su día a día. De él aprendí que solo disfrutando de lo que haces puedes conseguir grandes éxitos; es una gran mentalidad. Aunque ahora no tenemos mucho contacto, estoy muy orgulloso de ver en lo que se ha convertido. Para mí, es el mejor jugador del mundo.
¿Cómo era entrenar y jugar con él?
Cuando lo pienso ahora, me pone muy contento haber podido ver de cerca cómo se forma un talento de nivel mundial en el día a día. Es algo que solo se puede entender si lo has vivido. El baloncesto es algo que surge de una forma muy natural para él, veía todo lo que ocurre en la pista tres segundos antes. Era una locura.
Jugaron muchos unos contra unos, hay algún vídeo por internet… ¿Quién de los dos solía ganar?
Ya ni me acuerdo la verdad, pero me gusta mucho que ese vídeo esté en YouTube, así le podré enseñar a mis hijos en un futuro a quién le metí un par de canastas (risas).
Después de ganar la Euroliga y tras media temporada en Burgos, se reencontró con Javi Juárez en el UCAM Murcia. ¿Cómo de importante ha sido Javi en su camino como jugador, tanto en cantera como en el baloncesto profesional?
Javi ha sido y es una de las personas mas importantes en mi carrera. Los dos somos unos ganadores natos con muchísimo carácter, y por ello siempre nos hemos entendido muy bien. Después de que en Burgos salieran fatal las cosas, Javi me fichó para el Murcia en un momento difícil para el equipo. Podría haber fichado a cualquier otro jugador determinante que le hubiera ayudado muchísimo más, pero me llamó a mí. Eso habla de la clase de persona que es y del cariño que me tiene. Muchos no lo hubieran hecho, es algo que nunca olvidaré.
Ahora Juárez entrena al Madrid en la Liga U. ¿Qué le parece esta competición?
La conozco, pero no la sigo mucho, por lo que no puedo dar una opinión extensa. Aun así, a veces veo algún partido de Javi, ya que aparte de él, aún tengo muchos amigos en la cantera del Madrid. Obviamente es bueno que los jóvenes puedan seguir jugando y aprendiendo. Veremos si al final esta liga da buenos resultados.
Cuando aterrizó en el Casademont Zaragoza, contó que hacía un tiempo le habían afectado mucho las críticas negativas en redes sociales. ¿Cuándo fue el momento en el que peor lo pasó?
Cuando salí de Burgos se contaron muchas mentiras en los periódicos para maquillar el fracaso que se hizo con mi cesión allí. Después, los comentarios negativos me empezaron a perseguir y lo pasé muy mal. Se que clase de persona soy y en aquel momento eso me dolió mucho, era un chaval muy joven. Solo tenía 19 años y era un inexperto en esos temas. Lo bueno es que me hizo mucho más fuerte. Ahora ya no me importa nada la opinión de la gente.
¿Llegó a pensar de forma seria en dejar el baloncesto?
Cuando lo pasas tan mal siempre te viene a la cabeza una manera de escapar, una salida fácil. Lo llegué a pensar, pero solo fue eso, un pensamiento. Salí de esa crisis personal gracias al apoyo de mi gente y disfrutando del baloncesto. No hay mejor medicina. El baloncesto es mi vida y no me imagino haciendo otra cosa.
Tras varios años en Zaragoza, Pablo Laso y usted volvieron a juntar sus caminos en el Bayern de Múnich. ¿Le vino bien salir de España después de 10 años?
Me vino fatal. En aquel momento pensé que el cambio me iba a venir muy bien, pero no fue así. Alemania es un país con una calidad de vida mucho peor a la de España, en general todo es mucho más frío; no me pude acostumbrar. La idea de ir allí era buena pero al final fue un fracaso. Aún así, me llevo una buena experiencia; jugué en un club importante, compartí vestuario con grandes jugadores como Ibaka, Lucic, Edwards y Bonga, entre otros, y me llevo amistades y contactos muy buenos.
El año pasado volvió a España, al Betis. Un año mágico en las pistas, menos fuera de ellas. ¿Cómo fue la Final Four? La presión, la ilusión… ¿Fue uno de sus momentos más felices como jugador de baloncesto?
Fue una temporada muy bonita. Disfruté mucho jugando en el Betis y viví muy cómodo y contento en Sevilla. Es una ciudad mágica y la echo mucho de menos. Y la F4, mola mucho. La presión es alta, y el hecho de que no se pueda perder lo hace mucho más interesante. Fue una experiencia muy bonita, aunque no de las más felices de mi carrera. El momento más feliz de mi carrera fue el partido contra Estados Unidos en el Mundial de 2023.
¿Cuál fue su reacción cuando vio que el Betis finalmente no iba a subir por temas extradeportivos?
Fue duro ver que todo el trabajo que hicimos se fue a la basura. Además, en ese momento me quedé sin equipo. Fue una situación que me puso muy nervioso, y también me hizo perder mucho dinero (risas). Nunca pensé que ascender podría haber sido un problema, pero es verdad que siempre hubo mucho humo. Como con todo en la vida, hay que seguir adelante.
Esta temporada estaba jugando a un gran nivel en el Leyma Coruña, aunque la lesión es un golpe duro. ¿Cómo ve las posibilidades de ascenso, aunque sea con usted fuera de la pista?
Después del nivel que hemos dado durante toda la temporada y del trabajo que hemos hecho, nos merecemos ese ascenso. El club y la ciudad merecen que su equipo esté en la mejor liga de baloncesto. Personalmente me llevo muy buenos recuerdos de Galicia y de los gallegos. Me lo he pasado muy bien.
Con tan solo 27 años cuenta una carrera larguísima, empezó muy muy joven. Ahora que la lesión le puede hacer ver todo con otra perspectiva, ¿cómo afronta el presente y lo que está por venir?
Estoy muy contento con el camino que estoy haciendo, y siendo sincero, cambiaría muy pocas cosas de él. Estoy intentando disfrutar de esta vida al máximo, porque sé que esto solo dura aproximadamente 15 años. Creo que es muy importante disfrutar de cada momento y darnos cuenta de que somos unos privilegiados.
¿Volveremos a ver a Dino Radoncic disfrutando del baloncesto en las pistas?
Lo volveremos a ver, ¡y más fuerte que nunca!
Noticias relacionadas
¡Lleva el deporte contigo!
Descarga la App de AS para recibir alertas al instante y configura en MiZona qué quieres leer, sigue a tus equipos y consulta sus partidos. Descárgala aquí. ¿Además buscas licenciar contenido? Haz clic aquí.