Psicología

Mariló López Garrido, psicóloga: “Cuando alguien me plantea un problema, la raíz siempre está en la infancia”

De acuerdo con esta experta, el origen de las heridas se encuentra en las condiciones vividas durante la niñez.

Redactora de Tikitakas
Su trayectoria en Prisa comenzó en AS, en 2006, en la sección de Cierre. Posteriormente asumió la coordinación de la revista AS Color y la redacción de los blogs Match Point y Erratas de Campo. En 2017 pasó a formar parte de PrisaNoticias, en el control de producción de El País y AS, y volvió a AS a finales de 2022, como redactora de Tikitakas.
Actualizado a

Cuando una persona decide acudir a terapia, suele hacerlo por un problema concreto: ansiedad, dificultades en las relaciones, baja autoestima, tristeza persistente o sensación de vacío. Sin embargo, a medida que el proceso terapéutico avanza, muchas veces aparece un patrón común: las raíces de ese malestar no nacen en el presente, sino en experiencias vividas durante la infancia.

Así lo corrobora la psicóloga Mariló López Garrido en una entrevista: “Haga lo que haga, conozca a quien conozca, lea lo que lea, cuando alguien me plantea un problema, siempre, siempre, siempre, está en la infancia la raíz. Es imposible sacar adelante una planta que tiene las raíces podridas. Es imposible. Siempre tenemos que empezar por la raíz”.

No obstante, anima a seguir adelante y vivir: “Si tenéis miedo, yo siempre digo que el antídoto para el miedo son los besos, los animales, abrazar animales… O sea, se puede: me voy a arriesgar, me voy a tirar a la piscina, hay que vivir. ¿Para qué estás aquí? Para vivir. Es horrible que la gente se ponga a vivir cuando mandan un diagnóstico terrorista. Vive ya, desde este momento, desde este segundo”, agrega.

Etapa clave

La infancia es una etapa clave en la construcción de la personalidad. En esos primeros años se forman las bases de cómo una persona se percibe a sí misma, cómo entiende el afecto, cómo gestiona sus emociones y qué espera de los demás. Las experiencias repetidas, tanto las positivas como las dolorosas, dejan huellas profundas que, aunque no siempre sean conscientes, influyen en la vida adulta.

Muchos de los problemas que se trabajan en terapia tienen que ver con carencias emocionales tempranas. Crecer en un entorno donde el afecto era escaso, impredecible o condicionado puede generar adultos que buscan validación constante, temen el abandono o sienten que nunca son suficientes. Del mismo modo, una infancia marcada por críticas continuas o exigencias excesivas suele traducirse en una voz interna dura y castigadora.

No se trata únicamente de situaciones extremas como el abuso o la negligencia. A veces, las heridas emocionales surgen de dinámicas más sutiles: padres emocionalmente ausentes, falta de escucha, roles impuestos demasiado pronto o la invalidación sistemática de los sentimientos del niño. Estas experiencias enseñan, de forma implícita, qué emociones están permitidas y cuáles deben ocultarse.

Noticias relacionadas

Explorar la infancia en un espacio terapéutico permite resignificar el pasado. Al poner palabras a lo vivido, validar emociones antiguas y reconocer necesidades que no fueron atendidas, la persona empieza a construir una relación más compasiva consigo misma. Este proceso no implica quedarse anclado en el pasado, sino entenderlo para poder transformarlo.

¡Tus opiniones importan! Comenta en los artículos y suscríbete gratis a nuestra newsletter y a las alertas informativas en la App o el canal de WhatsApp. ¿Buscas licenciar contenido? Haz clic aquí

Etiquetado en:

Te recomendamos en Salud

Lo más visto

Más noticias