Salud

Allvar Gullstrand, Nobel de Medicina: “Un científico que no tiemble de agotamiento al final de un semestre no ha cumplido con su deber”

El galardonado con el Nobel de Medicina por su labor investigando las dioptrías de los ojos reflexionó de esta manera sobre el compromiso de la ciencia.

Historical
Redactor Tikitakas
Nació en Madrid en 1998. Licenciado en Periodismo y Comunicación Audiovisual por la UC3M. Entró en Diario AS como becario de Actualidad en 2020, aunque también ha pasado por las secciones de Directos y Más Deporte cubriendo algún evento de ajedrez. Desde agosto de 2022 escribe en Tikitakas.
Actualizado a

El científico sueco Allvar Gullstrand es el único oftalmólogo de la historia en ganar el Premio Nobel de Medicina. Lo hizo en 1911, lo que le supuso ser también protagonista de una polémica pregunta que, tras varias comprobaciones, le negó completar el rosco de ‘Pasapalabra’ a Jaime Conde allá por 2017.

La trayectoria profesional de Gullstrand se centró en la investigación de las dioptrías del ojo. Más concretamente, descubrió que el ojo era un aparato de refracción de luz, lo que permitió desarrollar la lámpara de hendidura, un oftalmoscopio libre de reflejos y un modelo matemático sobre cómo la luz se refracta en la córnea y el cristalino.

La figura del sueco fue especialmente significativa en la época por sus constantes polémicas con Albert Einstein. Gullstrand fue uno de los principales escollos para que el alemán fuera premiado con el Nobel de Física por su Teoría de la Relatividad, pues relató hasta en dos ocasiones informes críticos donde defendía que los trabajos de Einstein tenían un impacto para la sociedad demasiado pequeños e insignificantes.

Otra de las cuestiones científicas por las que se caracterizó el escandinavo fue la honestidad que siempre tuvo para con su profesión. Una de sus frases más célebres fue que “un profesor académico y científico que no tiemble de agotamiento al final de un semestre no ha cumplido con su deber”. Para él, la ciencia era una vocación total que exigía una entrega total desde el punto de vista físico y mental.

Noticias relacionadas

Además, como investigador, el profesor tiene un compromiso no escrito también con sus alumnos. Tener energía después de seis meses dando clase implicaba, por tanto, no haber volcado toda la pasión en transmitir el conocimiento a las nuevas generaciones. Eso le hacía extremadamente riguroso y tener un perfeccionismo tan grande como para considerar ‘peccata minuta’ una revolución tan grande como la Teoría de la Relatividad.

¡Tus opiniones importan! Comenta en los artículos y suscríbete gratis a nuestra newsletter y a las alertas informativas en la App o el canal de WhatsApp. ¿Buscas licenciar contenido? Haz clic aquí

Etiquetado en:

Lo más visto

Más noticias