¿Viajar con un ex? Más de la mitad de las personas sí lo harían
Una encuesta analiza cómo viajan las parejas: cuándo deciden hacerlo juntas por primera vez, cómo se reparten los gastos y qué actitudes generan conflictos.
Con San Valentín a la vuelta de la esquina, las escapadas románticas vuelven a situarse en el centro de muchos planes de viaje. Pero ¿qué ocurre cuando todo está reservado y la relación se rompe antes de partir? Los resultados del último estudio de la compañía de actividades turísticas TUI Musement revelan un dato llamativo: el 51 % de los encuestados se plantearía viajar con su expareja, aunque el 26 % solo lo haría si la ruptura fue amistosa.
En esta potencial situación, los hombres se muestran más abiertos a esta posibilidad que las mujeres (57 frente a 44 %); y la edad marca diferencias claras: mientras que el 62 % de la generación Z no renunciaría a las vacaciones conjuntas, a partir de los 45 años el porcentaje desciende hasta el 45 %.
La encuesta aborda, además, otros aspectos de los viajes en pareja, como cuánto tiempo se espera antes de viajar juntos por primera vez, cómo se toman las decisiones durante el viaje, cómo se reparten los gastos o qué comportamientos pueden convertirse en auténticas señales de alarma durante una escapada.
Otros datos
Viajar es una de las formas más habituales de poner a prueba la compatibilidad en una relación y, según los resultados de la encuesta, no siempre es necesario esperar demasiado para hacerlo. Más del 35 % de los participantes afirma sentirse cómodo viajando con su pareja tras un mes de relación, y un 10 % lo haría incluso después de solo una semana. Entre los hombres italianos y españoles, este último porcentaje asciende hasta el 16,5 % y el 17 %, respectivamente.
En general, y con independencia de la nacionalidad, los hombres se muestran más dispuestos a viajar durante los tres primeros meses de noviazgo, mientras que un 16 % de las mujeres preferiría esperar al menos un año. Por edad, la generación X (13 %) y los baby boomers (14 %) destacan como los grupos más proclives a viajar tras apenas una semana de relación, lo que apunta a que, con el paso de los años, se reduce el tiempo necesario para decidirse a compartir unas vacaciones.
Decidir qué ver y qué hacer es uno de los aspectos clave de cualquier viaje en pareja. Según la encuesta, el 66 % de las parejas prefiere tomar estas decisiones de forma conjunta, una tendencia especialmente marcada en España, donde el porcentaje alcanza el 75 %. En el Reino Unido, en cambio, las decisiones se toman de forma más individual: en el 45,5 % de los casos es uno de los miembros de la pareja quien asume claramente la iniciativa.
La edad también influye en este reparto de roles: más del 70 % de la generación X y los baby boomers decide los planes de manera conjunta, frente al 51 % en el caso de la generación Z.
Los gastos
La gestión del presupuesto es otro de los grandes puntos de fricción en los viajes en pareja. A nivel general, el 69 % de los encuestados afirma dividir los gastos a partes iguales o contar con un presupuesto común. España destaca como el país donde los costes se comparten de forma más equitativa, con un 80 %. En el Reino Unido, en cambio, en el 45 % de los casos, uno de los miembros de la pareja paga más.
Conflictos
Aunque viajar suele asociarse a momentos de disfrute y desconexión, no siempre todo es idílico. De hecho, más del 42 % de los encuestados reconoce haber discutido más de lo esperado con su pareja durante unas vacaciones. Los comportamientos que generan mayor fricción son tener una actitud negativa o quejarse demasiado, ejercer un control excesivo sobre las decisiones sin tener en cuenta la opinión del otro, llegar tarde o ser desorganizado, y una mala gestión del dinero.
El análisis revela, además, diferencias de percepción entre hombres y mujeres: para ellos resultan especialmente molestas actitudes como la obsesión por las fotos o las redes sociales, así como llevar demasiado equipaje; mientras que para ellas priorizar la fiesta frente a actividades o experiencias compartidas se percibe con mayor frecuencia como una señal de alarma. La edad también influye en esta percepción: la obsesión por las fotos o las redes sociales solo preocupa al 13 % de la generación Z, frente al 24 % de la generación X.
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En este contexto, la encuesta confirma que viajar sigue siendo una de las pruebas más reveladoras en una relación: pone de manifiesto cómo se toman decisiones, cómo se gestionan los conflictos y, en algunos casos, que incluso cuando el amor se termina, las vacaciones compartidas siguen siendo una posibilidad.
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