Parquesvr, el triunfo del pisar callos con fina inteligencia
El grupo madrileño, liderado por Javi Ferrara, arrolla en su primera Riviera, dentro del ciclo Inverfest, absolutamente llena y rendida ante su punk mordaz y verdades incómodas.
Esta es una historia bonita de la música. La de Parquesvr. Ese grupo liderado por Javi Ferrara, uno de los nombres que podrían leerse en las mayúsculas y negritas gordas de los carteles de los festivales si se hablara en concreto de Madrid y de los hombres que sostienen su industria. Su primer trabajo es el de productor musical, de ciclos tan necesarios como el SoundIsidro y el Mazo Madriz. El segundo, ese que cada vez ocupa más espacio en su tiempo, es ese que le sube al escenario de La Riviera este sábado de lluvias en febrero junto a Marco Fernández (sintetizadores), Lucas Bolaño (guitarra), Héctor Lulufuabo Ngomo (bajo) y Santiago Núñez (batería) para ponerle la voz a un proyecto, Parquesvr, que crece, crece y crece entre letras que reparten hostias por doquier, acidísimas, y canciones también capaces de acariciar. Esas letras mordaces e irónicas, siempre divertidas, que Ferrara primero vuelca febril en su bloc de notas del móvil para que el resto le ponga después la música en el estudio. El resultado es tan inclasificable como único e imperdible.
Por eso Parquesvr puede sonar a electrónica, a cumbia o a flamenco sin dejar de ser Parquesvr, porque su secreto está en las letras, de una fina inteligencia que alza el espejo ante la sociedad. Las mismas que este sábado de lluvias hicieron que un rato escampara en Madrid. Era su primera Riviera. El concierto del Inverfest, el festival de invierno en Madrid con el apoyo de por marcas como Vibra Mahou, la plataforma de música de Mahou Cinco Estrellas que impulsa experiencias cinco estrellas en torno al directo. Directos como el suyo. Parquesvr. Ante una Riviera llenísima.
Porque Parquesvr cada vez congrega a más fieles. El grupo de colegas auspiciados por Ferrara que, en 2017, en la vuelta de un Canela Party se juntó para tocar, ensayar y divertirse alrededor de una canción que resultó hacerse viral (’Lance Armstrong’), arrebatándole el número uno de escuchas de un Omar Montes que hasta “se picó” han ido creciendo hasta llenar la sala de conciertos por antonomasia de Madrid, esa Riviera que bautisma. “Nosotros desde el principio intentamos ir a donde nos correspondía. El primer disco lo presentamos en el Wurlitzer. Como se petó, el segundo fuimos a la Sol. Y se petó la Sol, nos fuimos a Copernico. Y, después, a la But. Pero nunca nos hemos flipado”, contaba Ferrara en AS hace unos meses, antes de que se anunciara este concierto centro del ciclo Inverfest. La Riviera, 2.200 personas de aforo. Esa taquilla de la que hace semanas, muchas, cuelga el sold out.
Porque Parquesvr ha prendido. Porque en los conciertos de Parquesvr ya no solo hay colegas o calvos saltando, “gente de nuestra generación” acotaba Ferrera hace meses, porque a Parquesvr cada vez le escucha más gente. Jóvenes, mujeres, millenials. Es por canciones como ‘Tu nombre es una puerta por cerrar’, más melódicas que las de pura fotografía social de sus inicios, en las que se disparaba a todo (‘Barba esconde papada’, ‘Juancarlista’, ‘Almodovar’). Ahora todo es una mezcla. Como fue su concierto. Una delicia. Una catarsis. El mejor plan posible de un sábado de febrero de lluvia en Madrid.
Es Javi Ferrara un tipo que uno siempre elegiría como amigo, el primero cuando se hacen los equipos de fútbol, aunque no supiera chutar. Su inteligencia guía, es fina, de las que uno siempre se puede agarrar. Las letras de Parquesvr no son solo su voz, es su cabeza, acerada y certera. Todo comienza con ‘Que Arda Madrid’. Ellos salen, al escenario. Ferrara vestido de chándal negro porque él como nadie representa lo que en la vida vale: lo que eres, no lo que aparentes. Y Parquesvr no aparenta, Parquesvur es. Y te atrapa. Viva la gente de verdad. Vivan sus letras. Viva toda la música que le acompaña. Siempre lleva los pies. Y a los brazos en alto.
“Oye, qué guay, hacia año y medio que no tocábamos en una sala en Madrid y había muchas ganas”, saluda Ferrara después de ‘Que te pares, Alfredo’s’ y ‘El palco’ (del Bernabéu). Todo ya en alto. La música, la gente, mujeres sobre hombros en la pista bailando. Sus letras, sus canciones, sus mordiscos a la sociedad que vivimos. Porque si algo tiene Parquesvr es que no solo te hace reír, aunque sea una mueca, también pensar. A mitad de concierto tocan tres de las que vendrán en el próximo disco, sus tres últimas publicadas (‘Rizo de gitana’, ‘Esto que vivimos’ y ‘Tonto’), un avance de lo que vendrá y que tanto les resume. Las primeras tiernas, la última, tan ellos siempre. Sátiras alrededor de nombres que todos conocen. Pisar callos con su incordio inteligente.
La Riviera alza los móviles. La Riviera baila. La Riviera se emociona con ‘Arde, quema, duele’. Ferrara no solo es un Larra del siglo XXI, también es capaz de ponerle música a emociones tan triviales, y a la vez pesadas, como el desamor, la ansiedad y la ausencia. Y así van pasando dos horas. Y así hasta las hojas de las palmeras se mecen, entre sus versos llenos de nombres conocidos (‘Juancarlista’, ‘Almodovar’) y esas canciones que hablan de cicatrices que se miran mientras el otro duerme (‘Tu nombre es una puerta por cerrar’). La mezcla perfecta. Entre pellizco y caricia. Para hacer de sus conciertos una de las mejores cosas que pueden pasarte en la vida. Aprendes, bailas. Te ríes, piensas. Pocos grupos hoy en día son capaces de aunar lo que Parquesvr ofrece. Sarcasmo y delicadeza a la vez. En el mismo pack. Letras como bofetadas por un lado, letras que te tocan por otro. Esa es su magia. O su secreto. Que a cada estrofa se asiente. Porque lo suyo no es de “izquierdas ni de derechas”, es la vida capturada en cada una de sus canciones.
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Da gusto encontrar proyectos tan auténticos como el suyo. Tan de verdad. Alrededor de letras tan perspicaces como certezas. Como una foto de la sociedad que vivimos. Pero en música. Ferrara es uno de los tipos más inteligentes, y buenos, y certeros con sus diagnósticos, de esta sociedad que vivimos. La Riviera puede dar fe, La Riviera ya ha sido testigo. Todo terminó con ‘Lance Armstrong’. El público hacía un rato que no bajaba el brazo. ‘Todos menos tú’, ‘Pero’, ‘Satisfyer’. Todas ya himnos. Y así se cantaron en esta Riviera, hasta arriba de gente. Qué bonita historia, cierre de círculo, alrededor de gente que, sobre todo, se lo merece. Y lo que viene.
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