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‘Lapsus’: cuando Ultraligera sigue sonando a Ultraligera pero aún más fuerte y mejor

Contundente primer sencillo del segundo disco con el que la banda madrileña se confirma como una de las más importantes de la industria musical. Más rock para envolver su crudeza. Temazo.

EDUARDO CANDEL REVIEJO
Redactora
Patricia Cazón Trapote nació en Zotes del Páramo, León, en 1980. Licenciada en Periodismo por la Universidad Pontificia de Salamanca y Master de El País trabajó en El Diario de León y El País Semanal antes de llegar a AS en 2004. Cronista del Atlético desde 2016, es autora de cuatro libros y tertuliana en El Golazo de Gol y Estudio Estadio.
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Lapsus es, para la RAE, “falta o equivocación cometida por descuido”. Error, desliz, olvido, errata, traspié. Pero desde febrero de 2026, ‘Lapsus’ es también guitarra, baile, colores, fuerza, puro rock; algo muy vivo. ‘Lapsus’ ya pertenece por siempre al universo Ultraligera, como las cortinas rojas, los teléfonos que suenan en habitaciones vacías y los suelos rayados a blanco y negro eran de Lynch. ‘Lapsus’, el primer single de su segundo disco, bajo el mismo nombre, que suena todo a Ultraligera pero aún más potente. Si cabe. Como si te introdujeran el cuerpo en un enchufe durante cuatro minutos y veinte segundos. Qué bendita descarga eléctrica.

“Me interesaba de ti lo que no me has contado”

Hay un silencio sólido en el auditorio de las oficinas de Warner Music, cuando se pulsa el play y, ante un pequeño auditorio formado por prensa, amigos y familia de la banda, suene por primera vez su nueva canción, apenas unas horas antes de que esté disponible en todas las plataformas. Detrás de ese simple movimiento, depositar el dedo sobre un triángulo acostado que active el sonido, hay muchas cosas. Nervios, ganas, expectación y ojos encima. Todos los depositados en este grupo que en año y medio pasó de horarios intempestivos, al prime time de los festivales, en horas, escenarios y tamaño de la letra en la que su nombre aparece en los carteles, grande, gigante. Y es que un segundo disco marca a menudo el camino de una banda. “Esta etapa se define por una alta presión para replicar o superar el éxito inicial, a menudo enfrentando la necesidad de evolucionar sin perder la identidad que los hizo populares”, detallan siempre expertos en la industria musical. En el caso de Ultraligera este segundo disco es la confirmación de un grupo que, en un año y medio, incrementó en medio millón sus escuchas mensuales en Spotify, que colgó el ‘sold out’ en cada sala de una gira con más de 70 conciertos y llenó siete veces la Riviera con solo un primer disco, algo que nunca ningún grupo antes había hecho en España. En el caso de Ultraligera si hubiera que definir el primer bocado de este segundo disco en una palabra a la cabeza acude una interjección: wooowww.

“Sentarse a leer es pura rebeldía / Si la utilizas bien la droga es medicina / Hacemos bien en dudar de lo que nos contaron / Acércate y ya verás cómo nos lo montamos”

Así comienza ‘Lapsus’, después de un riff de guitarra potente que se va repitiendo como fondo, todo el tiempo. Una canción que te lleva, que te envuelve la cabeza en una paranoia, cruda, en la que la voz de Gisme se funde con los instrumentos, como si fuera uno más. Un Gisme (vocalista) que ha abandonado la sala junto a Coque Fernández (guitarra), Santi Urruela Santas (bajo) y Martín Aparicio (baterista), los cuatro miembros de Ultraligera, dejando sola a la canción con sus oyentes cuando suena para los demás por primera vez. “¿Qué tal? Primeras impresiones, joder”, regresan con esa pregunta de Gisme envuelta en una sonrisa que le llena el rostro. La sala ha pasado del silencio sólido al aplauso pleno.

“El tema es una evolución del directo de la banda”

“Este tema es la evolución de lo que este año vivimos en los directos”, dice Coque. “Lo que nos divierte es la caña y a nuestro público también. Lo hemos sentido en nuestros temas más enérgicos”. Por eso ‘Lapsus’: está grabado, suena a directo. Su energía al completo capturada y llevada a un terreno más rock, “con más punch”, el que sienten necesario ahora. En el mundo y la propia industria. ‘Lapsus’ no es el primer single al azar: define el disco y marca su rumbo. “Todo lo que aquí pasa nace del aprendizaje del anterior”, apunta Gisme. Como la comunidad a su alrededor, concentrada en los Ultraligera Fans, una familia cada vez más grande, que hace que, quien acuda a sus conciertos solo, nunca lo sienta. “Sentíamos que la gente agradecía mucho la sensación de comunidad. Que empezaban a pasar cosas ya no solo entre nosotros y el público, sino entre el propio público”. Luego está lo de la máscara.

Porque la máscara es un símbolo muy marcado en este grupo. Porque máscara era lo que llevaba el hombre misterioso de la portada de ‘Pelo de Foca’, unas máscaras que se convirtieron en uno de los rituales más icónicos de sus conciertos. Cuando llegaba su momento y Gisme escalaba con agilidad de gato a cualquier alto que hubiera. “El ser humano está compuesto por muchas piezas o caras, aunque nos empeñemos en mostrar solo una”. Una fractura que genera sufrimiento. Así que miraron adentro y dejaron salir lo que, en su caso, había “a presión”. Y así salió ‘Lapsus’.

“El lapsus es lo que sucede detrás de lo que intentamos aparentar”, dibuja Gisme. Algo que conecta con los ancestros, con la espontaneidad de la infancia que se cuartea y pierde al crecer. Envuelto en un toque noventero: esa voz a la misma altura que el resto. “Hemos sido un poco psiconautas”, apunta Gisme. Tratar de ver qué hay más allá de la mente a través de la meditación y la propia música”. Abrir debates sobre lo que espina: solo así saldrá lo que ellos representan. Las más pura autenticidad y electricidad. Conectada profundamente no solo en la música, sino también en la vida. Y es que cuando las personas adecuadas se encuentran, el mundo hace clic. Quizá por eso la música de Ultraligera quema, hace sobre todo quedarse. “Lo más fuerte que tiene esta banda es la unión. Entre nosotros, la banda, y el público. Eso es lo que define a Ultraligera”, dice Coque. Porque Ultraligera no es un grupo recién llegado. Maduraron durante la adolescencia, ese instituto en Majadahonda que reunió a Santi y a Gisme, las clases de guitarra que encontró a Gisme y a Coque, los tres miembros fundacionales, en primeros grupos en los que ya se concentraba su esencia, letras crudas y sonido contundente, que sobresalieron en ‘Pelo de Foca’ y se confirman con ‘Lapsus’. Por eso Ultraligera sigue sonando sobre todo a Ultraligera en el primer adelanto de su segundo disco, pero envuelto en más rock.

“Me entrego lentamente a nuestra distopía / Un día me enamoré y el cuerpo me dolía”

“Después de las siete Rivieras, la gira de año y medio que hicimos, nuestra manera de celebrarlo fue irnos a China”, confiesa Gisme. Todos juntos, para seguir conviviendo. Y componer este disco lleno de caña, “y también baladas, que las hay buenas”, esgrime Coque, “caña sentimental”, apostilla Santas, ‘el metalero de la banda’. “No renunciamos a la sensibilidad. Eso lo seguimos teniendo. Son las canciones que nos definen, que nos gustan también, pero esa parte cañera de los directos”, redondea Coque. Un disco con una portada sugerente, como no podía ser de otra manera si es Ultraligera, un grupo tan abrazado a lo simbólico: del hombre misterioso y la bestia a la muñeca tibetana. “Esta foto la encontré en un álbum de muñecos históricos de una creadora que se llama Emily Hart que vive en Canadá”, explica Gisme.

Ultraligera en la presentación de Lapsus, primer sencillo de su segundo disco.EDUARDO CANDEL REVIEJO

Un encuentro que dio lugar a una amistad vía mail y la portada del disco: “Me pareció muy delicado. Pero, a la vez, la porcelana se agrieta muy fácil. Muchísimo trabajo para que no haya una segunda oportunidad. Solo se te puede caer una vez…”. Un proceso tan detallado como el que hay detrás de las propias canciones. “Si algo echo en falta es que las cosas tengan valor y los muñecos antes los tenían”, finaliza Gisme bajo la mirada de ese que parece que “está mirando y viendo”, que les corona esta mañana en las oficinas de Warner, que les acompañará en este viaje que de su mano ya ha comenzado.

Abróchense el cinturón. Porque el lapsus de Ultraligera va a ser todo lo contrario a error, desliz, descuido, olvido, errata o traspié.

Una maravilla para memorizar. En bucle.

“Cada pétalo, cada químico, cada lapsuuuuus”

Lo escrito: wooowww.

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