‘La Milagrosa’ o el arte de transformar la noche en un sonido inolvidable
La banda creada en Madrid en 2021 conquista León en su último concierto del año con un show en la mítica sala ‘El gran café’ catártico y emocionante alrededor de hits como ‘Ponzano’, ‘Tripitir’ o ‘Coletero’.
Los labios de German se posan suaves en el micrófono mientras el vapor empaña los cristales de la sala de conciertos por antonomasia en León desde hace 35 años: El Gran Café. De su taquilla cuelga el sold out. La Milagrosa congrega ya muchos fieles aunque sea la primera vez que pisa León. Es su último concierto del año. De esta banda fundada en Madrid en 2021 que cada vez se invoca más en mayúsculas. Esa de la que Germán GES (voz y guitarra), Jesús Martínez (guitarra), Marina Moon (batería) y un Gonzalo Sánchez (bajo) de viaje y del que esta tarde hace Jimmy.
“Trote ligero, por la avenida…”.
Ese es el saludo que viene justo después de la intro.
Uno de sus hits.
‘Tripitir’ como declaración de intención, de un público en León, que en las primeras filas alza coleteros con leds refulgentes en las muñecas. El concierto que comienza a las 17:30 horas ya parece de las 23:00 en el gran escenario musical de la capital leonesa, alrededor de este grupo que envuelve con su sonido, en el universo propio que se despliega alrededor de sus canciones envueltas en sintetizadores y niebla, con un aire a The Cure, a Depresión Sonora, entre letras oscuras y territorio dream-punk, post-pop con raíces en el indie y el rock alternativo.
Serán 16 canciones, con el grueso de las que componen su primer álbum (Ya no me duele mal, 2024), colaboraciones como la de hace unos meses con la banda Biela (Si tu corazón fuera para mí) o uno de los momentos en alto de la tarde mientras va cayendo la noche: cuando German le cede el micrófono a Marina, que emerge del fondo del escenario, abandona por un momento la batería y lo agarra para posar ahora ella sus labios dulcemente en él y cantar ‘Carlitos Tiburón’, esa que en el setlist, ese que en cada ciudad elabora uno de los miembros y hoy ha hecho Jimmy sobre papel de envolver regalos verde, aparecía como ‘Tiburón Moon’. Su voz límpida, dulce y clara arrebuja a todos los presentes en El Gran Café. Emociona. Llega. Como las canciones de La Milagrosa. Una chica de las de los coleteros en la primera fila resumen: “Dios, es que no pueden gustarme más”. Ya tiene la entrada para el primero de sus grandes conciertos de 2026: el que darán en la sala But de Madrid el 9 de abril. Las entradas están volando. En la Chango en noviembre ya colgaron también el sold out.
Después llegará el cierre. Con hits como ‘Ponzano’ y ‘Coletero’.
“Ponte una noche de bajón servida en copa de balón...”.
Se escucha alta la batería de Marina. Saluda Germán a esta sala que está llena y de cuyas, paredes al fondo, ya cuelgan las camisetas del merchandising del que la noche anterior en Zamora ya casi no dejó vinilos, con el logo del grupo, esa virgen milagrosa que cada vez se va convirtiendo en religión de más gente. ´
Lo cuentan las decenas de personas en las primeras filas que Germán ve por primera vez en esta ciudad tan lejos de Madrid.
“Cervezas, colillas, todo huele igual de mal”, dice una de sus canciones. Esas que cada vez suenan más y mejor, tan introspectivas como expansivas, hasta la catarsis colectiva. Sí, en León también. Porque La Milagrosa no es una banda de música. Es una absoluta revelación. Crean, crean, crean. No se arrepentirán.
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