El pequeño pueblo de Extremadura donde Bad Bunny cantó por 20 euros la entrada
El artista puertorriqueño inició su gira por España de 2018 en un municipio pacense de algo menos de 6.000 habitantes.
Era verano de 2018. Apenas había pasado un mes de la moción de censura que echó a Rajoy del poder, Mbappé todavía no había ganado el Mundial y en la discoteca sonaban Sin Pijama y Scooby Doo Pa Pá. Hasta el Sol se antoja distinto desde el recuerdo. Uno hasta duda de si fue bisiesto; pero no. No fue un año entre cuatro, sino uno entre bastantes más.
Fue la época estival un carrusel de emociones y vaivenes que quizá encumbraron en tierras pacenses con un evento canónico, La Nueva Religión Tour, que, como una aparición mariana, vinieron a dar lugar a una experiencia que bien podría describirse como espiritual —también sirven ‘infrecuente’, ‘insólita’; por supuesto, ‘atípica’ y, desde luego, ‘extraordinaria’—: Bad Bunny dio un concierto en Puebla de la Calzada.
Aquella tarde de Bad Bunny por Badajoz
Debe contextualizarse esto. El artista puertorriqueño se encontraba en plena fase de crecimiento mediático y, aunque había visitado España el verano anterior, esta vez pisaba el país con una agenda más apretada y ocupando un puesto más alto en los festivales. Su gira contempló 15 conciertos, algunos en grandes urbes; pero el pistoletazo de salida de, quizá, la gira que le catapultó no fue sino en este pequeño rincón de la comarca de Tierra de Mérida-Vegas Bajas, en el corazón de Extremadura.
Aquello se gestó en el marco del festival Dream Summer, evento que había adquirido cierta fama en la región y que, tras este show, fue capaz de ampliar su cartel hasta el punto de llevar en 2019 a Karol G, Justin Quiles y Omar Montes. Pero 2018 era el año del conejo; y allí que estuvo. Se abrieron las puertas a las 14:00, cantó a las 19:00 y, tras esto, se marchó rápidamente a Sevilla para dar otro concierto más. La entrada costó 20 euros, precio que hoy se antoja más que irrisorio para un espectáculo del artista puertorriqueño.
Se desconoce si Benito pasó por la iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Encarnación o visitó el palacio del Marqués de la Vega, si le dio tiempo a otear Badajoz desde la Alcazaba o disfrutó del Teatro Romano de Mérida. Tras reventar aquel mismo día la capital andaluza dio rienda suelta a un verano casi interminable que le encumbró al primer puesto de la industria.
Y el resto es historia. Después vendrían los Grammys, la Super Bowl y el cruce de posiciones con Donald Trump. Pero todo empezó, de alguna forma, en Puebla de la Calzada, durante el verano de un 2018 que uno ya no recuerda si fue o no bisiesto.
Noticias relacionadas
¡Tus opiniones importan!
Comenta en los artículos y suscríbete gratis a nuestra newsletter y a las alertas informativas en la App o el canal de WhatsApp. ¿Buscas licenciar contenido? Haz clic aquí