Salud

Hans Fischer, experto en neurociencia: “Las personas que detestan escuchar a otras masticar o respirar lo hacen por una razón extraña”

Sonidos como masticar o sorber que activan una parte del cerebro.

Editor para NFL
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“Psicología y neurociencia aplicada a la vida real”, destaca Hans Fischer, estudiante de psicología clínica, en sus redes sociales. En uno de sus últimos vídeos ha hablado sobre la misofonía, comentando que “las personas que detestan escuchar a otras masticar, sorber o respirar fuerte lo hacen por una razón un poco extraña”.

Fischer comenta que “un estudio publicado en Current Biology analizó con resonancia magnética funcional qué ocurre en el cerebro de personas con este problema. El hallazgo clave fue que con sonidos como masticar o sorber se hiperactiva la corteza singular anterior”. El creador de contenido señala que “esta región no procesa sonido, procesa interocepción, el estado interno del cuerpo. Es la estructura que interna asco, ira, la sensación de invasión o la urgencia corporal”.

Intolerancia a los sonidos producidos por otras personas

Hans Fischer sigue comentando sobre esta molestia para algunas personas que “cuando se activa, el cuerpo se prepara para reaccionar, no para escuchar. No es me incomoda el ruido, es una respuesta visceral, tensión inmediata, rabia, necesidad de escapar o interrumpir”.

“Biológicamente este acto tiene un significado muy interesante”, destaca Fischer, que aclara que “es la razón por la que te molesta tanto”. La misofonía, también conocida como selección selectiva al sonido o furia sonora, un trastorno neurológico que consisten en la intolerancia a los sonidos producidos por otras personas como masticar o sorber entre otros.

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