Rublev: “Fernando Vicente me enseñó lo que significa ser tenista”
El rival de Alcaraz, que como Khachanov tiene vínculos con España, dice que su primera etapa en Barcelona fue “fantástica”. “Me volví más independiente y libre”.
Después de ganar este jueves a Karen Khachanov en los cuartos de final del ATP 500 de Doha, Carlos Alcaraz se enfrentará en las semifinales a otro ruso, Andrey Rublev, que, además, es el vigente campeón del torneo catarí, que también ganó en 2020. Amigo íntimo del anterior rival del español, el moscovita tiene, como él, fuertes vínculos con España, porque se formó en Barcelona, de la mano del extenista y entrenador Fernando Vicente. “Era júnior cuando empecé a entrenarme en Barcelona. Me estaba haciendo un mayor. Tenía 19 o 20 años y fue una época fantástica porque, por primera vez, me volví un poco más independiente y comencé a sentirme un poco más libre. Empecé a ver más cosas fuera de la pista. Fue una etapa maravillosa allí, y Fernando me enseñó lo que significa ser tenista”, contó Rublev a AS tras superar en octavos al griego Stefanos Tsitsipas (6-3 y 7-6 (2) en 1h35).
Para Andrey (28 años), el técnico castellonense es más que un entrenador. “Sí, sí, ya es familia”, dice el moscovita, con quien también trabajó otro clásico de la Armada, Beto Martín, amigo de Vicente, que fue el fundador de la 4Slam Tennis Academy, junto con Jairo Velasco, un buen doblista a finales de los 90, y el exjugador asturiano Galo Blanco, que desde hace tiempo es el agente de Andrey y miembro del Consejo de la fundación que puso en marcha el ganador de 16 títulos y actual número 14 del mundo. Con ella se dedica a apoyar a niños de todo el mundo que se enfrentan a problemas médicos críticos. Tiene un proyecto en el Hospital Infantil Sant Joan de Déu de Barcelona para brindar asistencia financiera a pacientes internacionales que buscan tratamiento especializado. Además, en colaboración con CURE Uganda, financia cirugías pediátricas para niños necesitados.
En cuanto a su idilio con Doha, donde ha llegado, con este, en seis ocasiones a las semifinales, Andrey no le encuentra una explicación clara. “No sé, creo que muchos torneos me vienen bien. Aquí he tenido diferentes resultados a lo largo de los años. Lo gané dos veces, llegué a la final y luego perdí muchas veces en primera o segunda ronda, así que nunca se sabe. Es solo que, sí, es bueno que los últimos dos años haya podido mostrar un gran tenis aquí, pero no se trata de lo que me conviene, simplemente es que, en general, he podido mostrar jugar muy bien, lo cual me alegra, y veremos qué pasa ahora”.
Lo siguiente será enfrentarse a Alcaraz. “Por supuesto que va a ser superdifícil. ¿Qué más decir? Va a ser un buen reto para mí ver hasta qué punto estoy lejos de ese nivel. Con él (o con Jannik Sinner), si pierdes un poco la concentración, el partido se acaba y punto. La diferencia es que yo lucho con mis pensamientos, con mis miedos, mientras que ellos solo juegan al tenis, sea cual sea el marcador. Hacen lo que tienen que hacer y nada más. Y, a largo plazo, saben que van a ganar más partidos", explicó Rublev, en este caso, en rueda de prensa.
Fuera de la pista, se lleva muy bien con los dominadores del circuito. “Tengo bastante confianza. A Carlos y a Jannik puedo decirles cualquier cosa en una relación tenística". El pasado domingo se fue con ellos ‘de pesca’ por la bahía de Doha. “Bromeamos, hablamos de tonterías… fue un momento divertido”, reveló. Después, en la conversación para este periódico, evidenció otro aspecto en el que es muy diferente a los números uno y dos del mundo: “No tengo expectativas, no hay objetivos ni metas, nada”.
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