Alcaraz, de una final a otra
El español gana a Rublev y este sábado le espera Fils. Ha llegado al partido por el título en 13 de sus 14 últimos torneos.
Tener por costumbre jugar la final en cada torneo que disputa es un hábito que, ahora mismo, en el tenis solo está al alcance de Carlos Alcaraz. El murciano, que aún tiene 22 años, siempre es bueno recalcarlo, venció este viernes en las semifinales de Doha por 7-6 (3) y 6-4 en 2h02 a Andrey Rublev, dos veces campeón del torneo (2020 y 2025), y disputará el sábado (19:00, Movistar+) el partido por el título contra Arthur Fils. El francés de 21 años y 40º pudo con el checo Jakub Mensik (6-4 y 7-6 (4) en 1h35). Será su tercer duelo (2-0 para el español).
Volviendo al asunto de las finales de Alcaraz, hay un dato escalofriante: ha llegado a esa última ronda en 13 de sus 14 últimos torneos. Desde el pequeño bache que sufrió en Miami el curso pasado, cuando cayó a las primeras de cambio contra David Goffin, Carlos ha ‘fallado’ solamente en el Masters 1.000 de París, donde le apeó en el estreno Cameron Norrie. Por lo demás, títulos en Montecarlo, Roma, Roland Garros, Queen’s, Cincinnati, US Open, Tokio y Open de Australia; y subcampeonatos en Barcelona, Wimbledon y ATP Finals. Lo dicho, terreno vedado para el resto de los mortales.
Ese éxito hay que trabajárselo mucho y ante Rublev, Alcaraz de nuevo supo bajar al barro para pelear y seguir adelante. En un primer set que dominaba con un break y en el que sacó para ganarlo dos veces, con 5-4 y con 6-5, el ganador de siete Grand Slams supo templar nervios y fallar muy poco en el desempate que le dio la delantera en el marcador. El ruso de 28 años y 14º del ranking le había restado cada vez mejor, con golpes rápidos, eléctricos, que le quitaban tiempo para ponerse de derechas y atacar. Aunque con sus inagotables recursos, entre ellos el saque-red, que cada vez practica más, el palmareño resolvió situaciones que le hubieran complicado aún más el encuentro.
En la segunda manga, Alcaraz salió a morder. No quería más sorpresas y rompió en la primera oportunidad que tuvo el servicio del bueno de Andrey, que en el tie-break se había machacado la rodilla izquierda con el cordaje de la raqueta. Daba la sensación de que, hiciera lo que hiciera, no podría evitar la quinta derrota ante el número uno del mundo en seis enfrentamientos. Y eso que Rublev opuso resistencia para hacer el contrabreak y seguir luchando, incluso tras encajar otra rotura para 5-3, que volvió a igualar antes de que Charly resolviera en otro buen turno de devolución facilitado por un punto espectacular de contradejada.
Historia española
Así, Carlos, vigente campeón del Open de Australia, extendió a 11 su número de victorias consecutivas y se metió en la 34ª final de su carrera, con la que iguala el registro de su exentrenador, Juan Carlos Ferrero, en el sexto puesto de la lista histórica española. Y es la primera en Doha, la que le convierte en el quinto tenista de la Armada que la alcanza allí, tras Mantilla (2002), Ferrer (2015), Nadal (2010, 2014 y 2016) y Bautista (2019, 2021 y 2022).
“No realmente”, dijo Alcaraz sobre si se admira de sí mismo. “Sé de lo que soy capaz cada vez que entro en una pista. Para mí eso es muy bueno. Y la manera en que afronto cada partido me hace sentirme orgulloso, porque es algo que trato de mejorar; y ver que tengo éxito, que vale la pena toda esa atención y concentración, me hace muy feliz. Estoy orgulloso de cómo me hago mejor y más maduro”, añadió. También explicó su receta para encontrar soluciones en los partidos, como hizo en este: “Hay que estar tranquilo, pensando claro y siendo positivo. Si te vuelves loco viendo que no juegas bien, te frustras”. Así es Carlos, todo un gurú.
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