Max Payne 2 - Capítulo V

Tras su primera aventura, Max Payne dejó la DEA y volvió al departamento de policía de Nueva York como detective de homicidios.Una noche, mientras patrulla, capta un aviso sobre un tiroteo en un almacén, un almacén que sabe que pertenece a Vladimir Lem, el traficante de armas que conoció hace poco. Como no podía ser de otra manera, Max va hacia allí y...

Estaba claro que tenía que salir de allí cuánto antes. Mona ya lo debía haber conseguido seguramente. Salí corriendo hacia la puerta que tenía enfrente, hacia las escaleras, y tras matar a los limpiadores bajé hasta encontrar una puerta atrancada.

Guía Max Payne 2

Cuando entré me encontré de nuevo con el borracho de antes con una pistola en la mano. Había un rastro de cadáveres a su espalda, y dudé de si habría sido obra Mona o este tipo. Fuera como fuese, y como a cualquier otro borracho, me convenía seguirle la corriente y dejarle hacer. Además, no me vendría mal una pistola extra.

Seguí bajando hasta la planta baja, donde una chica vestida con un top y una falda que parecía un cinturón también intentaba salir a la calle, pero los limpiadores habían bloqueado la puerta. Me dijo que podría salir a través de una ventana del tercer piso, si antes conseguía sofocar las llamas.

Sin dejarme tiempo a decir nada se sacó una pistola y se unió a mi. Supongo que mis paranoias tienen más sentido sabiendo que vivía en un bloque de edificios lleno de personas mejor armadas que las guerrillas colombianas.

Lo primordial ahora era cerrar la llave del gas, que estaba en el sótano. El camino hasta esa zona estaba algo vigilado, y no me supuso ningún problema para avanzar. Cerré la llave y rebusqué en los armarios en busca de munición y analgésicos.

Luego volví a las escaleras y subí hasta el tercer piso, donde había encontrado antes a mi aliado con aliento de whisky. Con las llamas casi sofocadas pude salir por la ventana y abrirme paso hacia el andamio.

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En el patio habían más limpiadores, la chica y el borracho me cubrían el avance. Cuando llegué al andamio que había al otro lado, trepé por él hasta el último nivel. Desde allí pude usar el rifle de francotirador contra los limpiadores y saltar al andamio contiguo y caí hasta el nivel inferior.

No era la mejor forma de llegar abajo, pero al menos ya lo había conseguido. En ese preciso instante una furgoneta irrumpió en el patio trayendo a un nutrido grupo de limpiadores. Me concentré todo lo que pude, me equipé con mi kalashnikov y no tuvieron tiempo de disparar ni una sola bala cuando se abrieron las puertas de la furgoneta. Por fin había acabado esa pesadilla.

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