Max Payne 2 - Capítulo IV

Tras su primera aventura, Max Payne dejó la DEA y volvió al departamento de policía de Nueva York como detective de homicidios.Una noche, mientras patrulla, capta un aviso sobre un tiroteo en un almacén, un almacén que sabe que pertenece a Vladimir Lem, el traficante de armas que conoció hace poco. Como no podía ser de otra manera, Max va hacia allí y...

Alguien llamaba a la puerta. Mona estaba allí, aunque dudaba si había venido a despertarme de mi pesadilla o a meterme en otra peor. El resultado fue el peor que cabía esperar: un francotirador intentó alcanzarme desde el edificio de enfrente.

Guía Max Payne 2

Mona salió disparada de mi apartamento. Yo cogí mi arma y los analgésicos que siempre tenía a mano y salí del apartamento en su búsqueda y en la de quien fuese que intentase matarnos.

Al salir del apartamento vi que algunos limpiadores habían venido a por mi. Sin embargo, Mona ya se había encargado de ellos. Traté de seguirla, pero la puerta quedó atrancada. Vi una puerta abierta al final del pasillo y oí disparos.

No había peligro, un limpiador había intentado entrar en casa de mi vecina, que lo despachó con un tiro de su escopeta. Fue muy amable al ofrecerme otra igual, tras lo cual le aconsejé cerrar la puertay quedarse en casa. La única salida que me quedaba era la ventana abierta que estaba justo enfrente.

Cuando salí no tuve mejor suerte: una camioneta con más enemigos irrumpió en el patio. Les ignoré, centrándome en saltar al otro lado de la cornisa para poder seguir mi camino a través de la casa de un abuelo que ni se enteró de mi paso por la zona. Quien sabe, quizás si le hubiese apagado el televisor se habría despertado...

La ventana abierta conducía a otro pasillo en el que habían más enemigos. Tras eliminarlos me dirigí hacia el otro extremo del pasillo contiguo, donde una mujer que iba más salida que un balcón abrió la puerta dejándome vía libre para seguir mi camino hasta el piso del francotirador.

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Desde su ventana pude neutralizar a los secuaces que habían llegado en furgoneta al patio y salir por la cornisa. A la izquierda había un andamio, y trepando por él pude llegar al piso del hombre que había intentado matarme.

Estaba repleto de material de vigilancia. Me habían estado observando desde quien sabe cuando: semanas, incluso meses. Fotos de mi apartamento, planos de mi casa y hasta mis llamadas al 906 grabadas.

Mis paranoias empezaban a tener sólidos fundamentos en los que basarse. Pude observar a través de la cámara que apuntaba a mi ventana como unos limpiadores intentaban poner una trampa en mi piso. No me gustaba cómo hacían su trabajo...

Salí al corredor y me abrí paso hasta las escaleras, donde varios enemigos me esperaban. Iban armados con granadas, así que no era para tomárselo a broma. Sin embargo, conseguí pasar y llegué al último piso.

Mona debía haber pasado por esa puerta protegida por un código, pero yo aun tendría que perder más tiempo buscándolo. Me metí en el ascensor sin pensarlo 2 veces y me dirigí hacia la planta baja. Allí 3 limpiadores perseguían a un mendigo borracho que hablaba como un republicano.

Los eliminé y acto seguido fui por el pasillo hacia el sótano. Allí había un limpiador, pero no pertenecía a la banda que me perseguía. Me dio el código para la puerta: 667. El número de la bestia, que decía él. Imbécil...

Le dije al chico que se quedase allí y yo me dirigí de nuevo al ascensor. Introduje el código y por fin pude pasar. Cuando entré se abrió la puerta de un apartamento y 3 enemigos salieron. Les acribillé y entré en el interior del piso.

En el cuarto de baño y en el armario de la entrada habían unos cuantos analgésicos, y en los armarios del interior, donde yacía el cadáver de la propietaria del inmueble, encontré algo de munición.

Salí por la ventana y me dispuse a saltar de cornisa en cornisa hasta encontrar otra ventana abierta por la que poder salir. Mi piso estaba cerca, y ya se podía oler el humo del incendio que había provocado la explosión.