Real Madrid

Vinicius se queda solo

Con Mbappé tocado, los tres últimos goles del Madrid han venido del brasileño, que ha doblado sus remates. Se le pedía liderar más y no le quema la tarea.

JAVIER GANDUL
Redactor sección Real Madrid
Nació en Madrid en 1982. Desempeña desde 2007 en AS las funciones de redactor primero en la sección de Fútbol y poco después en la del Real Madrid. En ella ha cubierto, entre otros torneos, tres finales de la Champions League. También forma parte del programa ‘Tres de Descuento’ en el Twitch de AS y presenta el espacio ‘Fútbol Sapiens’ en AStv.
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El amplísimo caudal ofensivo del Real Madrid, al menos sobre el papel, ahora arroja una única fuente de goles. Vinicius se ha quedado solo. El resto, a excepción del mermado físicamente Mbappé, son apenas riachuelos. Los tres últimos goles del equipo blanco (el 4-1 a la Real, el 0-1 al Benfica y el 1-1 a Osasuna) vinieron del 7. Y de diferentes formas: a los txuri-urdin mediante un penalti que él mismo había cocinado, en Da Luz con uno de los mejores tantos de su carrera antes de que Prestianni le amargase la noche y en El Sadar siendo más nueve que el propio Mbappé.

Pero aunque funciona como coartada para Kylian, esas molestias en la rodilla, para el resto del ataque no. Gonzalo es riachuelo pero podría ser un poderoso afluente. Lo mostró ante la Real, con diana al primer remate, pero ha parecido poco para Arbeloa. Dentro del controvertido carrusel de decisiones del tecnico madridista en Pamplona, una fue esa. Con el Madrid perdiendo y agarrotado según se cumplía el minuto 60, la realización televisiva mostraba un plano editorializante del canterano muy serio en el banquillo y encadenado, uno de Arbeloa con rostro pétreo. Quizá preguntándose qué haría Mourinho en una situación semejante. Gonzalo no entró hasta el minuto 74.

Pero volvamos a Vini. En los 33 disparos del Madrid entre Lisboa y Pamplona en una semana, 11 fueron del brasileño. Un tercio, mucho más que su promedio. Mucho más. Exactamente el doble de lo habitual: el 7 madridista venía promediando el 16% de los disparos del equipo en cada partido. Se le pedían responsabilidades y no le quema absorberlas.

Tanto que viendo que está enchufado, el equipo ha delegado en él. Problamente en demasía, como admite el propio Arbeloa. “Necesitamos tener desborde por ambos lados. Volcamos mucho por banda izquierda, es normal, pero así somos fáciles de defender...”, admitió.

Soccer Football - LaLiga - Osasuna v Real Madrid - El Sadar Stadium, Pamplona, Spain - February 21, 2026 Osasuna's Valentin Rosier in action with Real Madrid's Vinicius Junior REUTERS/Vincent WestVincent West

Le amargó la vida a Rosier

Pese a esa previsibilidad reconocida, está otro factor para ir a lo fácil, darle balones a él. Que a Vinicius las cosas le salen. No sólo en forma de goles. Para Rosier, su sombra en Pamplona, fue un tormento. Tanto que en dos de los regates, donde dejó al lateral francés en evidencia, Vini dio el pase al corazón del área en clara ventaja pero le faltó el compañero que lo aprovechase. El único puñal en un Madrid romo.

Tanto le costó a Arbeloa encontrar vías que al final tuvo que ser el propio Vini el que empujase como un ariete y entrando así logró el gol del empate. Al marcar se señaló el nombre de la camiseta. Reivindicación y recordatorio, consciente o no, de que Vinicius está teniendo que hacerlo todo.

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