Nsongo Bil, un búfalo tranquilo
El camerunés marcó su primer gol en Riazor, cuajó un partido pleno de potencia, su voltereta para celebrar empieza a ser habitual y demostró que el ‘9’ en el Depor lleva su nombre.
Kill Bil o Búfalo Bil, ése es el debate entre los aficionados del Deportivo para ponerle el apodo a su nuevo ídolo: Bil Nsongo. “Físicamente es un portento. Lo ves grande, pero es muy manso. Le golpean mucho, aguanta y no se encara casi nunca con los rivales”, comentaba hace unos meses Manuel Pablo, su entrenador en el Fabril. El exjugador fue un vidente, porque exactamente es lo que vio este lunes ante el Mirandés. Nsongo ganaba los duelos de espaldas, cuerpeaba, chocaba con los centrales, era una pesadilla en el juego aéreo y no caía en ninguna de las ‘provocaciones’ que intentó Cabello para descentrarlo. Bil vio cómo le anulaban un gol por fuera de juego de Yeremay en el primer tiempo, pero se estrenaba en Riazor en el segundo tras otra asistencia del canario para exhibir una voltereta en la celebración que ya lleva su sello.
A sus 21 años, este joven camerunés está iniciando un despegue en su carrera al que todavía le queda muy lejos el techo. Llegado la pasada temporada al filial procedente del Canon Yaoundé de su país, vivió un primer año de difícil aclimatación. Solo fue titular en 12 partidos con el Fabril, marcando cinco goles en Segunda RFEF y dejando dudas. En verano incluso se planteó regresar a Camerún, pero decidió quedarse y poco a poco se va viendo lo acertado de aquella decisión. Inició esta temporada ganándose la titularidad en el filial, con el que marcó 12 goles en 20 partidos y del que sigue siendo pichichi. En diciembre debutó en Copa y Liga con el Depor, en marzo marcaba su primer gol (Real Sociedad B) y en abril ya nadie discute que es el ‘nueve’ del Deportivo de aquí a final de Liga.
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“El pase de Yeremay fue muy bueno. Luego, tiré como siempre y vi que era un golazo. Se lo dedico a mi hermano, que estaba de cumpleaños”. Con esa tranquilidad y un castellano muy mejorado comentaba su primer gol en Riazor este lunes. La misma calma y fe que ha tenido Nsongo en sus posibilidades, la ha demostrado el Deportivo con él. En el mercado invernal, tras unos meses muy pobres de Zakaria Eddahchouri, Stoichkov y Mulattieri, Fernando Soriano llegó a tantear a delanteros como Karrikaburu, pero decidió no fichar para no tapar la progresión de Bil. El club subió su apuesta al hacerse con el 80% de su contrato y lo vinculó hasta 2027 con opción a dos años más con un aumento significativo de su cláusula, que roza los 10 millones. Luce el ‘32’, pero seguro que el año que viene, en Primera o Segunda, su dorsal será otro.
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