No Chuki, no party
El Real Valladolid necesita más que nunca a su jugador más determinante (siete goles y ocho asistencias) que lleva tres partidos desaparecido, los mismos que el equipo lleva sin anotar.
El Real Valladolid se juega en seis jornadas la permanencia en Segunda y, quizás, mucho más porque salir del fútbol profesional puede tener consecuencias inimaginables. Los blanquivioletas se la jugarán contra dos equipos que se encuentran en la pelea por abajo con ellos y con cuatro equipos que compiten por ascender con tres partidos en Zorrilla y tres a domicilio.
Las proyecciones más realistas afirman que ganando los dos encuentros en casa frente a Real B y Real Zaragoza la salvación sería prácticamente un hecho, sin obviar que los pucelanos deberían tratar de sumar más puntos ante los rivales de arriba. El problema es que los pucelanos han vuelto a entrar en una espiral de autodestrucción donde, sobre todo, a domicilio son un equipo sin ningún tipo de pegada y oportunidad. Basta con recordar que en Andorra el Real Valladolid de Escribá no disparó entre los tres palos, más allá de que estuvo sometido la mayor parte del partido.
Uno de los detalles más sorprendentes es la desaparición de Chuki, auténtico capitalizador del fútbol de ataque blanquivioleta. Desde que marcara su primer doblete con el primer equipo frente al Cádiz ha desaparecido. Ha coincidido, además, con su rueda de prensa, tras el partido de León, donde fue reconocido como el mejor jugador de marzo, pero en la que se mostró molesto con el tema de la renovación e, incluso, llegó a decir que lo que se había hablado sobre la oferta del club no era verdad.
Desde entonces el vallisoletano no da una a derechas. No marca, lleva siete tantos, y tampoco ha sacado ese maravilloso pie a relucir para colocar el balón donde quiere en faltas o córner que en anteriores jornadas habían propiciado goles de sus compañeros hasta en ocho ocasiones, ocho asistencia. De hecho, desde que marcara el 3-0 ante el Cádiz los pucelanos no han vuelto a anotar un solo tanto. Hay que tener, además, en cuenta, que en un equipo que marca pocos goles, los tantos del pucelano son más importantes si cabe ya que se cumple la estadística de que cuando él marca, el Pucela gana. Es la conocida como “Ley de Chuki”.
Clave en ataque
Y es que no va sobrado de goles, ni de victorias, el Real Valladolid. Los blanquivioletas esta nefasta temporada sólo han ganado 10 partidos y en seis de ellos ha marcado Chuki, que hizo doblete ante el Cádiz, y es el máximo goleados pucelano. De hecho, en los 39 goles que han marcado los pucelanos, el “20″ ha participado en 15 (siete goles y ocho asistencias). No Chuky, no party.
Para explicar este bajón del vallisoletano y también del Pucela se pueden buscar muchas excusas. Como se ha comentado antes, el jugador salió disgustado de aquella rueda de prensa donde se le preguntó por su futuro, pero también tiene que ver con la insistencia de su entrenador, Fran Escribá en colocar al pucelano pegado a la banda, donde tiene menos libertad, como sucedió en el duelo ante el Eibar (4-3-3), el último encuentro en Zorrilla, donde terminó desesperado por Arbilla incluso jugando un 4-4-2 con la presencia de dos delanteros y él pegado a la banda derecha.
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Es por ello que el Real Valladolid necesita la mejor versión de Chuki en los próximos partidos para sumar los puntos necesarios para no descender. Y para ello sería bueno que el entrenador diera al jugador más determinante del equipo el entorno donde mejor pueda jugar para ser desequilibrante y se pueda reencontrar con el gol para poder cumplir su propia ley, la ley Chuki. Si él marca, el Pucela gana. Y ganar, puntos, es lo que más necesita el Real Valladolid.
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