Superduelo por el trono
Lamine y Mbappé, sobre los que hay dudas de su estado físico, ponen rostro y goles a esta final. Rüdiger jugará. La posición de Eric Garcia, clave en Flick.
El Clásico busca clásicos. Protagonistas con los que proyectarse al mundo. Tiene envoltorio, unas fechas cada vez más fijas (Madrid y Barça se enfrentan casi en cada una de las cuatro estaciones) y hasta el escenario. Es el quinto año seguido que se enfrentan en Arabia Saudí. Pero les falta las caras. Las estrellas. Como antaño lo fueron Cristiano y Messi, cuyo cara a cara marcó casi una década prodigiosa (coincidieron en 28 Clásicos durante 9 efervescentes temporadas). El vacío que dejaron en el elenco de los Barça-Madrid está reservado a Lamine Yamal y Mbappé. Dos primeros espadas que se citan de nuevo en Yeda en una Supercopa colosal (sigue el partido en directo en AS.com).
Eso es lo que espera la efusiva afición local, ávida de estrellas. Pero el interrogante planea sobre ambos tras un inicio de año renqueante. Lamine (18 años), que arrastra problemas en el pubis desde las uvas, fue suplente en la semifinal. Cuando entró subieron ostensiblemente los decibelios. Mbappé (27 años) aterrizó a orillas del mar Rojo como fichaje de última hora. Estará poco más de 48 horas en Yeda. Xabi dio un golpe de efecto tras derrotar al Atlético con el anuncio de la llegada de Kylian. El de Bondy ha estado de baja desde Nochevieja. Las molestias que venía arrastrando de las últimas semanas del año derivaron en un esguince en la rodilla izquierda que le ha dejado inédito en lo que va de 2026. El astro francés llegó el viernes al filo de la medianoche y es razonable la duda sobre si jugará y cómo en esta final. “Llegaba justo contra el Atlético y decidimos no acelerar y que viniera a la final si llegábamos. No somos kamikazes a la hora de tomar decisiones. Es un riesgo controlado”, explicaba Xabi en la mañana de ayer, varias horas antes del último entrenamiento.
Su relevancia para sus equipos es bien distinta. Pese a las dos últimas victorias sin él, el Madrid presenta síntomas de Mbappédependencia. Kylian lleva casi la mitad de los goles del equipo (29 al 59) y en algunos tramos de la temporada su contribución ha llegado a superar los dos tercios. Lamine solo aporta el 12% (9 de 74) de un Barça más coral, con Ferran como pichichi blaugrana con 14 tantos (aporta el 19%).
El cara a cara Mbappé-Yamal, en cinco Clásicos y otros cuatro duelos, se decanta del lado de Kylian en lo individual y hacia Lamine en lo colectivo. Los cuatro triunfos de la temporada pasada –entre ellos la final la propia final de la Supercopa en Yeda– fueron azulgranas; el Madrid ganó el del Bernabéu el pasado octubre. Al francés se le atragantó la línea de fuera de juego de Flick en su primer Clásico, pero en los siguientes no ha parado de facturar. Goles de ilusión no siempre materializada. Kylian abrió el año pasado el marcador en Yeda antes de la debacle (5-2), empató la final de Copa (en la que salió desde el banquillo), hizo un hat-trick que durante unos minutos permitió soñar al Madrid con la Liga en Montjuïc y dio el primer golpe también hace dos meses y medio en el Bernabéu. El de Mataró ha marcado tres goles en esos cara a cara.
Fuera de los Clásicos, Mbappé, todavía con el PSG, se llevó la eliminatoria de cuartos de Champions en 2023 con un doblete en Montjuïc. Y los dos duelos de selecciones, los dos últimos veranos en semifinales de Eurocopa y Nations League, fueron para la España de Lamine.
Giro reciente
La Supercopa ha supuesto en ediciones pasadas una rampa para lo que resta de temporada. A eso se aferra la esperanza de un Madrid al que, caso Vinicius mediante, algo se le averió tras el último Clásico. De un casi pleno de victorias (solo lo impidió el descalabro del Metropolitano) y sacar una ventaja de cinco puntos al Barça en Liga a verse cuatro puntos por debajo de los azulgrana tras una crisis que puso a Xabi Alonso en la picota. Los últimos cinco triunfos seguidos no han sido suficientes para cerrar esa herida (y las dudas) y está por ver hasta qué punto una victoria esta noche pueda suturarla.
Inquietud con Mbappé aparte, las lesiones siguen persiguiendo a la defensa madridista. Asencio es el único central en plenitud de condiciones para Xabi. Rüdiger, aunque no se entrenó ayer porque anda bajo cuidados máximos, apunta al once. Otra cosa son Huijsen y Alaba, que no contaron para el técnico en el último partido pese a estar en el banquillo. El buen momento de Rodrygo resta opciones a Güler de repetir respecto del 2-1 liguero.
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La clave del once de Flick pivota sobre la posición de Eric Garcia en el centro de la defensa o en el mediocentro. Es una final y los galones pesan, lo que invita a pensar en que el alemán opte por Frenkie de Jong desplazando a Eric a la zaga. Lamine por Bardghji será la novedad respecto a la goleada al Athletic en las semifinales. Él y Mbappé, superestrellas, superduelo y Supercopa.
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