¿Qué fue de Pizzi? La primera operación de la era Simeone que lució en Riazor

El extremo formaba parte de la plantilla en la llegada del Cholo. El Atlético compró su pase, pero fue enlazando cesiones. A sus 36 años sigue jugando en Portugal.

Nacido en Madrid, desde niño ha vivido en torno a un balón de fútbol. Pisó por primera vez AS en en verano de 2014 y nunca se fue. Ha ido conociendo las diferentes secciones del periódico. Graduado en periodismo, cubre la actualidad del Atlético de Madrid y todo aquello vinculado al club rojiblanco: partido, viajes, entrenamientos, actos...
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El nombre de Luis Miguel Afonso Fernandes ha quedado para la historia cholista, aunque pocos le conozcan así. Pizzi, sobrenombre siempre utilizado por el portugués, formaba parte de la primera plantilla que recogió Simeone en su llegada al banquillo. El año 2011 concluía cuando el 23 de diciembre el técnico cogía las riendas de un equipo con potencial pero en la zona baja de la tabla liguera y eliminado de la Copa del Rey por el Albacete, de Segunda División B. La Europa League era la competición donde sí estaba bien encaminado y que acabó levantando con un torneo histórico de Falcao.

Pero, volviendo a nuestro protagonista, Pizzi había llegado al Atlético ese mismo verano del 2011 como cedido por el Sporting de Braga. Su temporada anterior en el Paços de Ferreira había sido de lo más ilusionante, con 11 goles en 35 apariciones (club al que el Atlético iría años después a firmar a Diogo Jota). Y las negociaciones con su equipo propietario estaban candentes después de que el Atlético firmase a Silvio también desde Braga. Unas operaciones dobles como con el Oporto al firmar a Falcao y Rubén Micael ese mismo verano.

Pizzi se sumó a la plantilla colchonera a finales de agosto a punto de cumplir los 22 años y se definió como un futbolista destacado el uno contra uno, con velocidad y poder de finalización, de hacer goles. "Es un sueño venir al Atlético y representar a este gran club. Voy a intentar hacerlo de la mejor manera posible y darlo todo por este gran club”. Aunque su etapa no fue muy duradera, sí lo fue su contrato. Porque Pizzi disputó 15 partidos aquella temporada de rojiblanco, los nueve primeros para Gregorio Manzano y los seis últimos para el Cholo. Su última titularidad fue en Albacete. Y su único gol el 20 de noviembre de 2011 contra el Levante para ganar el partido (3-2). Con Simeone nunca alcanzó la media hora sobre el césped.

Pizzi celebra su gol al Levante en el Vicente Calderón.PEPE ANDRES

Pero aún así se volvió a llevar a cabo una operación extraña. El 12 de julio de 2012 el Atlético anunciaba que cedía a Pizzi al Deportivo... Pese a que seguía a préstamo por el Sporting de Braga después de ampliar un curso su cesión. Algo de lo más rocambolesco, como explicaba AS. Pizzi terminaba contrato con el Braga en 2013 y la intención del equipo portugués era traspasarlo para no perder su valor, ya que al final del próximo ejercicio quedaba libre. Pero legalmente se lo cedían al Atlético en su último año de contrato... Y los rojiblancos ejercían la opción de compra en octubre una vez cerrado el mercado.

Un pago de 13,5 millones para quedárselo en propiedad y firmarle un contrato por cuatro temporadas. “El club le considera un jugador muy interesante para el futuro, que necesita tener minutos en la elite para seguir creciendo”, explicaba el Atlético en la operación de cesión al Deportivo. Un movimiento de compra que, visto lo visto, no era una petición de un Simeone que no había contado con él. Pero en A Coruña dejó sus mejores tardes en la Liga. Pizzi se convertía en uno de los grandes argumentos ofensivos de José Luis Oltra, que le situaba como titular desde el primer día. Con su compatriota Bruno gama en la otra banda, Valerón filtrando balones y Riki en punta.

Pizzi disputó 36 partidos como deportivista y fue titular en todos ellos. Un total de 3.203 minutos. Y marcó ocho goles en Liga, aunque fueron insuficientes para conseguir la permanencia. Uno de los protagonistas de una de las noches más locas en Riazor, en la derrota por 4-5 frente al Barcelona. El equipo blaugrana se llegaba a situar con 0-3 en el marcador con los goles de Jordi Alba, Tello y Messi. Pero Pizzi hacía el 1-3 desde el punto de penalti. Bergantiños acercaba al Dépor y Messi ponía el 2-4 antes del descanso. Que volvía a revivir con un golazo fantástico de falta directa de Pizzi. De nuevo Messi y Jordi Alba en propia cerrarían un partido loco donde el doblete del portugués no fue suficiente para puntuar.

Pizzi celebra su gol de falta al Barcelona.

Tras sus buenas sensaciones con el Deportivo, el Benfica pagaba ese verano de 2013 seis millones para hacerse con el 50% del jugador, la misma cantidad que el club colchonero ponía por el guardameta Roberto. El canterano rojiblanco tampoco vestiría la camiseta en su regreso y pondría rumbo a Olympiacos. Y Pizzi jugaría cedido en el Espanyol. Sus últimas 34 apariciones para un club de la Liga. Y cuatro goles, el último en su despedida en la jornada 38 contra el Real Madrid. Ahí ya sí, en el verano de 2014, Pizzi ponía rumbo definitivo al Benfica tras haber ido enlazando cesiones en equipos españoles. Los lisboetas pagarían una cantidad final similar a la invertida por el Atlético en su fichaje, que hacía una operación de compraventa sin volver a utilizar al portugués.

Pizzi, que había comenzado su carrera en el fútbol en el Mãe d´Água y había dado el salto al Bragança antes de firmar por el Braga, se convertiría en un peso pesado en la liga portuguesa. Entre el verano de 2014 y enero de 2022 formaría para el Benfica. Levantando constantes títulos con temporadas históricas, de auténtica estrella. En la 2018-19 consiguió 15 goles y 23 asistencias. O la siguiente donde hizo 30 dianas y 19 pases de gol. Impresionante. Y cuatro títulos de liga. Hasta que en el mercado invernal del curso 2021-22 puso rumbo como cedido a Turquía, al Basaksehir. Jugaría solo diez partidos antes de desligarse del Benfica como un jugador para la historia del club.

Firmaría por el Al Wahda de Emiratos Árabes Unidos. Antes de regresar a la que fue su casa. Al Sporting de Braga en el verano de 2022. Dos temporadas a buen nivel pese a su veteranía (65 partidos y siete goles) y una pasión por el fútbol que le llevaría a Chipre, al Apoel la temporada pasada. Y no, Pizzi no ha colgado las botas. Sigue militando en la primera división portuguesa. El exjugador de Atlético y Deportivo firmó por el Estoril en el verano de 2025. Y a sus 36 años sigue sumando minutos. El 3 de enero contra el propio Benfica, donde fue recibido con cariño y entró en el 77 al verde. Histórico en Portugal y con una etapa en España, Pizzi sigue al pie del cañón. Y en la primera plana. No fue en la Liga, pero el extremo explotó y ha vivido una carrera larga y de lo más prolífera.

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