Mbappé, único revólver
Arbeloa va a Mestalla sin sus otros pistoleros estelares: Vinicius, Bellingham y Rodrygo. El Valencia acepta el duelo con Hugo Duro. Reaparece Trent.
Kylian Mbappé será hoy en Mestalla más Gary Cooper que una de las cuatro tortugas ninja. Porque le faltarán las otras tres. Ni Vinicius, ni Bellingham ni el último en caer, Rodrygo; son los siguientes en la lista de máximos goleadores del Real Madrid si exceptuamos a Gonzalo, que con sus cinco goles sigue picando piedra y sacando pecho.
Para Mbappé será un remake de Solo ante el peligro o para los que sean más de videojuegos, una versión menos cruenta de Red Dead Redemption, pero todo en Mestalla, que desde hace tiempo es el far west para el Madrid. El francés es básicamente el único gran pistolero de Arbeloa, aunque cuente con el citado Gonzalo, con Mastantuono y con un Brahim al que puso a cantar el Hey Jude un rato ante el Rayo, puede que como ensayo para hoy.
Una ayuda que nunca viene mal, pero que Kylian hasta ahora no ha precisado. Nunca antes en la carrera del parisino un equipo había dependido tanto de él y de su olfato. A este Real Madrid le aporta el 48% de los goles (37 de los 77 del equipo) y lo más cerca en dependencia fue cuando firmó el 35% de las dianas del PSG en la 2023-24. Sus 22 tantos en esta Liga solo los iguala entre los cinco principales campeonatos Harry Kane, pero en su Bayern también andan con el gatillo muy ágil Luis Díaz (15 goles) y Olise (13).
En este Madrid, si Courtois es la placa de metal bajo el poncho que protegía de las balas a Clint Eastwood en Por un puñado de dólares, Mbappé es el Colt humeante. Para el Valencia, aun sabiéndolo, hay duelo. Acudirá a la cita a la hora convenida con un tirador crecido, Hugo Duro, perfecto exponente de que nadie conoce mejor cómo buscarte las cosquillas que un ex. Le ha marcado al Madrid, su trampolín, cinco goles en nueve enfrentamientos. Es al que más ha agujereado junto al Atlético. Sin perdón.
Con todo, si el cruce de miradas entre ambos equipos sin echar mano a la cartuchera dura hasta los minutos finales, el Valencia parece que lleva las de perder. En el último cuarto de hora es cuando el equipo che ha encajado más en esta Liga (10 tantos) y ese es precisamente el tramo favorito del Madrid para descerrajar goles (13).
Arbeloa, Corberán y el ‘vete ya’
Más allá del río Pecos estará el Turia. Y en medio, Arbeloa, que remendó parcialmente ante el Rayo el desbarajuste a todos los niveles visto en Da Luz. Aún no se sabe al completo qué cuadrilla va a desplazar hasta Valencia, porque se ha guardado la convocatoria para hoy. Un último vistazo a dos aún en duda, Rüdiger y Carvajal. El que sí preparará la mochila es Trent, que reaparecerá, previsiblemente como titular. En su contra está el óxido competitivo, no juega desde el 3 de diciembre en San Mamés. Es, de hecho, el único madridista que aún está por estrenarse en 2026. El que menos lo ha hecho este año ha sido Mendy, pero es otro al que se espera en la convocatoria tras superar su enésima lesión.
Y en el rancho local, Corberán. Los resultados no acompañan pero aún goza de un crédito que pocos entrenadores han disfrutado en la historia del Valencia. El que más, con sus números en la mano y con esa eliminación del pasado miércoles en Copa. Un crédito que al técnico le viene desde Singapur y por extensión de la zona noble del palco, como dejó más que claro el pasado jueves Ron Gourlay, a la sazón el CEO de Fútbol en la entidad valencianista. Pero grada y palco pocas veces van de la mano en Mestalla. Cada vez son más los que no comulgan con el de Cheste. Desde hace varios partidos cuando su nombre suena por megafonía es acompañado por silbidos, algunos ya tararean ‘Corberán, vete ya’ personalizando un hit clásico de Mestalla y muchos piden su destitución en las crispadas y poco sentimentales redes sociales.
Un árido desierto para el Madrid
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El Valencia confía en varios factores sobre el campo, con la vuelta al once del argentino Lucas Beltrán (al que el Madrid tocó en 2023, pero que finalmente recaló en la Fiorentina, que lo tiene cedido en la entidad valencianista) y del capitán Gayà, con la experiencia de haber vivido ya toda clase de entuertos. Thierry llega a tiempo, pero para acomodarse de inicio en el banquillo. En todo western, por continuar con la prolongada analogía, el escenario es mucho. Y ahí el valencianismo se abraza a Mestalla y al árido desierto reciente que ha supuesto para el equipo blanco. Sólo tres triunfos madridistas en las diez últimas travesías por el estadio che. Valencia y Madrid se juegan el impulso o mirar al precipicio. Pero esto no es una película, es fútbol. Conviene recordarlo. No va de buenos, feos y malos, aunque a veces pueda parecerlo.
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