El Madrid decide perseguir
El equipo de Arbeloa, mermado en su once, pero mejorado en compromiso y reforzado por canteranos, gana con un gol de fortuna de Valverde en el descuento. Polémico arbitraje de Díaz de Mera.
Valverde fue el clavo ardiendo. En el penúltimo minuto del descuento asomó en la media luna del área para meter un zapatazo que se envenenó con un toque en Marcos Alonso y mantuvo viva la Liga. Fue el premio que el Madrid se ganó con su compromiso, no tanto con su juego, en un partido cerradísimo, siempre alejado de las áreas, a espaldas de Vinicius, atacado por un exceso de responsabilidad. O él o nadie, parece pensar. Los otros diez suelen darle la razón. Esta vez no le encontró el equipo. Tampoco a Brahim. Quizá jugaron demasiado abiertos en un equipo sin nueve, huérfano de rematadores.
Fue un choque de centrocampistas, de uno especialmente, Tchouameni, que ha unido a su eficacia, la jerarquía. Las circunstancias le han ascendido a general de división. Thiago Pitarch también resultó una buena noticia, como sus compañeros del Castilla, que ayudaron al final, Palacios y Manuel Ángel. Y Díaz de Mera, el colegiado, tendrá una semana larga. Fue permisivo en todos los contactos menos en uno, previo a un claro penalti a favor del Madrid. Un cambio de criterio que dará que hablar. Luego el Celta, que no fue lo que se esperaba, se quejó de una falta a Fer López antes del tanto del Madrid.
Celta-Real Madrid: las imágenes de la victoria de los madridistas en el descuento
La coreografía clavaba la antesala del partido, incluyendo la vestimenta: celeste casi celestial el Celta, azul oscuro tirando a negro el Madrid. Un once alegre y goleador de los vigueses, con tres delanteros puros; una alineación apocalíptica en el Madrid, con diez bajas, jugadores muy poco rodados y un banquillo exageradamente canterano. No fue lo parecía.
Poco tenía donde elegir Arbeloa, pero las dos derrotas consecutivas en Liga obligaban a cambiar algo a costa de correr riesgos. Así que el lateral izquierdo fue Mendy, al que tres lesiones musculares en la temporada solo le habían permitido disputar 133 minutos repartidos en tres partidos. Hace dos años Ancelotti le calificó como “el mejor lateral defensivo del mundo”, sin advertir que sus piernas son de cristal. Toda la defensa del Madrid lo es, en realidad.
Y en ataque, Brahim le quitó el sitio a Gonzalo. El máximo goleador de la Copa de África, pese a tanta ausencia, no había sido titular desde que volvió del torneo. De hecho, no lo era desde el partido de la primera vuelta ante el Rayo, a principios de noviembre. Es futbolista irregular, de los que necesitan hacer la pared con las musas, pero merecía mejor trato visto el rendimiento del resto.
De palo a palo
El comienzo del partido fue como el Madrid, inexplicable. Mandó unos minutos el equipo de Arbeloa, se quedó la pelota después el Celta sin sucesos ni en lo uno ni en lo otro más allá de un disparo raso de Borja Iglesias rechazado por Courtois. Y de repente, dos minutos de furia del equipo blanco: remate al palo de Vinicius, a pase de Trent, que recorrió después caprichosamente la línea de gol sin atreverse a traspasarla; zapatazo de Tchouameni desviado por la defensa viguesa, y tanto del francés a la salida del córner que él había provocado en jugada enlatada que pilló al Celta en Babia. Sacó Trent en corto para Arda Güler, al que nadie vigiló, y este puso un centro raso que sobre la marcha remató Tchouameni. Esta vez la pelota dijo sí tras tocar en el palo. El francés es inversamente proporcional al equipo: en máximos en un Madrid de mínimos. Arbeloa quizá haya encontrado un jefe inesperado.
El Madrid, para entonces, jugaba realmente bien, con recuperaciones rápidas y abundantes, una presión insólitamente solidaria y posesiones largas y bien orientadas, minimizando a un Celta que llegaba subido a la ola de cuatro victorias seguidas y que se veía obligado a actuar a contraestilo, sin iniciativa y sin pelota, pero la cosa iba de goles y no de tendencias. Y los de Giráldez se encontraron con el empate sin ofrecer argumentos que lo justificaran.
Williot, pesadilla recurrente para el Madrid, peleó un balón en la derecha, blandeó alarmantemente Trent, que perdió la disputa y el cuerpeo y no encimó luego al sueco para permitir que este le regalara el tanto a Borja Iglesias. Un gol de autoría compartida, una amonestación más para el inglés, buen extremo, deficiente lateral. Luego el choque siguió siendo indescifrable. El Madrid retomaba su dominio, pero fue Courtois quien evitó la ventaja celeste al descanso al sacar un remate a quemarropa de Williot.
El empujoncito
El partido ofrecía muy pocas oportunidades. Al Celta, porque el Madrid le quitaba la pelota en un suspiro. Al equipo de Arbeloa, porque se veía cegado por dentro y por fuera, con una triple vigilancia sobre Vinicius y ninguna presencia en el área. Era un choque más cerrado de lo previsto, pleno de jugadores creativos incapaces de crear. Nadie parecía capaz de desprecintar aquello.
Para romper la rutina Arbeloa dobló su apuesta por la cantera: Palacios por Güler, cuyo rostro de sorpresa sonó a queja silenciosa pero visible. El chaval entró bien al partido. Startfelt le quitó el gol tras una buena combinación con Vinicius.
Giráldez respondió relevando a su tridente ofensivo, muy desgastado. Segundos después, Díaz de Mera fue llamado al VAR por una mano clarísima de Jutglá en su intento de despeje en un córner. Frente a la pantalla descubrió un empujoncito previo de Palacios, uno de tantos de los que no se habían señalado durante el partido. Una faltita en el mejor de los casos, una jugada para el debate.
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A los postres llegó Aspas, que en pequeñas dosis sigue siendo el que fue. Mandó un disparo al palo, el mismo que parecía llevarse el Madrid con un empate que le resultaba insuficiente. Y mientras lo lamentaba, el equipo de Arbeloa, cargado de canteranos, se fue al área contraria, Valverde disparó el cañón y la fortuna hizo el resto. El heroísmo, que tantos títulos le dio al Madrid, sigue vigente.
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- 13 Radu
- 20 Marcos Alonso
- 2 Carl Starfelt
- 32 Javi Rodríguez
- 3 Óscar Mingueza (82')
- 6 Moriba Kourouma (90')
- 5 Sergio Carreira
- 16 Miguel Román
- 9 Jutglà (69')
- 19 Williot Swedberg (69')
- 7 Borja Iglesias (69')
- Banquillo
- 15 Matias Vecino (90') SC
- 8 Fer López (69')
- 24 Carlos Domínguez
- 23 Hugo Álvarez (69')
- 12 Manu Fernández
- 17 Javi Rueda
- 4 Joseph Aidoo
- 1 Iván Villar
- 14 Alvaro Nunez
- 10 Aspas (82')
- 22 Hugo Sotelo
- 39 Jones El Abdellaoui (69')
- 1 Courtois
- 23 Ferland Mendy
- 22 Rüdiger
- 17 Asencio
- 12 Trent Alexander-Arnold -
- 8 Valverde
- 15 Güler (64')
- 14 Tchouameni
- 45 Thiago (89')
- 21 Brahim (76')
- 7 Vinicius Junior
- Banquillo
- 43 Mestre
- 13 Lunin
- 2 Carvajal
- 38 Palacios (64')
- 37 Manuel Ángel (89')
- 16 Gonzalo (76')
- 20 Fran Garcia
- 27 Aguado
- 28 Cestero
Cambios
César Palacios (64', Arda Güler), Hugo Álvarez (69', Ferran Jutglà), Jones El Abdellaoui (69', Borja Iglesias), Fer López (69', Williot Swedberg), Gonzalo García (76', Brahim Díaz), Iago Aspas (82', Óscar Mingueza), Manuel Ángel (89', Thiago Pitarch), Matías Vecino (90', Ilaix Moriba)
Goles
0-1, 10': Tchouameni, 1-1, 24': Borja Iglesias, 1-2, 93': Valverde
Tarjetas
Arbitro: Isidro Díaz de Mera Escuderos
Arbitro VAR: Juan Luis Pulido Santana, Rubén Ávalos Barrera
Borja Iglesias (30',Amarilla), Tchouameni (85',Amarilla), Asencio (89',Amarilla)