AFE denuncia el convenio con LaLiga y se abre un nuevo frente de batalla
Sindicato y patronal tendrán que negociar en 2026 un nuevo acuerdo y ambas partes harán fuerza para temas trascendentales como el Plan Miami, descanso de 72 horas entre partidos y pretemporadas de tres semanas o más.
Se viene un nuevo pulso en 2026. AFE ha denunciado el actual convenio colectivo con LaLiga y ambas instituciones medirán sus fuerzas en la negociación del nuevo escrito, en el cual se recogen los derechos de los futbolistas. El sindicato presidido por David Aganzo ha movido ficha para arrancar unas negociaciones en las que se abordarán temas que han generado grandes tensiones en los últimos meses: el descanso de 72 horas entre partidos, establecer un mínimo de días para las pretemporadas y el Plan Miami.
La relación entre AFE y LaLiga no está en su mejor momento. El 2025 ha sido un año de confrontación y grandes tensiones entre sindicato y patronal. Los primeros choques nacieron con el calendario de la actual temporada. AFE no olvida de dichas negociaciones dos puntos de conflicto. El primero fue que LaLiga y la RFEF anunciaron las fechas del calendario oficialmente sin que el sindicato lo hubiera firmado. Un desaire que continuó con la crisis de pretemporada. Según el sindicato, se llegó a un acuerdo verbal con LaLiga para firmar el calendario si estos se comprometían a aplazar el inicio de temporada de Real Madrid y/o Atlético si llegaban a la fase final del Mundial de Clubes y así garantizar una pretemporada en condiciones. Un acuerdo que no se cumplió cuando los blancos llegaron a semifinales y negaron aplazar la primera jornada de los de Xabi Alonso, incluso estando Osasuna de acuerdo. LaLiga renegó públicamente de dicho pacto.
Otro punto de confrontación han sido los descansos entre partidos. AFE reclama que un club no puede jugar otro duelo si no han transcurrido 72 horas. Una recomendación que también se hace desde FIFA, pero que todavía no está reglamentada. LaLiga defiende que no hay nada escrito y que ellos se autoimponen, sin que nadie les obligue a ello, de programar cada 48 horas como mínimo. Una política que ha creado grandes incendios en 2025: Ancelotti anunció en marzo que el Real Madrid no volvería a presentarse a un partido si no habían transcurrido 72 horas de descanso. Una situación que no solo afecta a los blancos, sino a otros muchos equipos. De ahí que AFE propusiera una comisión tripartita con UEFA para abordar esta situación, ya que el sindicato era consciente de que muchas veces los horarios europeos complica a que LaLiga cumpla con esas 72 horas. Pero la respuesta desde la patronal sentó como otro desaire para los futbolistas.
Con ese clima de conflicto llegó el Plan Miami. LaLiga intentó por cuarta vez (sin éxito ninguna) llevar un partido de Primera a Estados Unidos. Pero lo planeó todo sin sentarse a hablar con los futbolistas. David Aganzo afeó que la Junta Directiva lo elevara a UEFA sin haber hablado con ningún capitán y que se anunciase incluso la fecha, dando por oficial la disputa. Entonces, los futbolistas actuaron: realizaron un parón de apenas 10 segundos en el inicio de cada partido en la novena jornada de Liga. Un acto de protesta que fue censurado por LaLiga en la retransmisión televisiva, pero que provocó que cada vez más jugadores se posicionaran en contra de cómo estaba actuando la patronal. Relevent, promotora del partido, anunció que se echaba atrás “debido a la incertidumbre generada en España durante las últimas semanas”, ya que además se juntaron las presiones políticas. Un cóctel letal para acabar con el Plan Miami, en el cual los futbolistas fueron protagonistas. Hicieron gala de su unión y de su fuerza. LaLiga amagó con denunciarles por huelga y reclamarles ocho millones de indemnización. Lo primero todavía no se sabe, pero a lo segundo ya han renunciado.
Con las tensiones a flor de piel, AFE y LaLiga llegan a 2026 obligados a negociar. Cada uno jugará sus cartas. Tebas, que no olvida los dolores de cabeza que le han dado los futbolistas con el Plan Miami, tratará de recoger algún punto que señale que pueden jugar fuera de España un partido de Primera; mientras que el sindicato apostará a garantizar sus derechos en ese mismo aspecto y blindar un mínimo de semanas para las pretemporadas y el descanso de 72 horas entre partidos.
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