Barcelona

Olmo exige una revisión

La jugada del penalti sintetiza todo lo que puede dar el español a este Barça. También en la posición de nueve.

Director adjunto de AS
Subdirector de AS. Licenciado en Periodismo por la Universidad Complutense, empezó en 2011 en la sección del Real Madrid como becario. Después pasó a AStv, donde ejerció la función de editor jefe hasta 2021 y como jefe también de la sección de infografía. En 2021 fue nombrado de redactor jefe de fútbol y en 2022 ascendió a subdirector de AS.
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Un Barça desfigurado, que apeló a la prudencia y levantó un muro como método de supervivencia, se salvó de la quema en Newcastle. Lo hizo por el gran rendimiento de Cubarsí y Gerard Martín en el centro de la defensa, también por la personalidad de Lamine, pero sobre todo por la intervención decisiva de Dani Olmo. El español llegó a tiempo con una genialidad para forzar un penalti que remite a su extraordinario talento y reivindica, al mismo tiempo, su figura. Es una ventaja para el Barça.

Los síntomas de derrumbamiento después de su sustitución en San Mamés reflejaron el desgaste emocional de Olmo en una temporada que no está siendo fácil para él. En cualquier caso, sus capacidades están fuera de toda duda y parecen exigir a Flick una revisión de su estatus. Visto lo visto en Saint James Park, conviene y toca.

Mapa de calor de Dani Olmo en el Barcelona-Newcastle.

Olmo tuvo que hacer las veces de Pedri en un contexto enrevesado para el Barcelona. Se juntó con Casadó en el medio y se desempeñó con criterio para asegurar la posesión (20 toques y 13 pases buenos de 14). Aun así, no se puede decir que la entrada de Olmo alterara del todo el paisaje. La agresividad y la presión hombre a hombre de Howe arrebataron durante todo el duelo la claridad al juego blaugrana, sin certezas colectivas y empujado casi a la autogestión individual. Lo poco que hizo Lamine o alguna conducción de Cancelo fueron los únicos asideros de un Barça sin volumen en el último tercio del campo (solo 79 pases) y precisión (apenas un 81,1%).

La irrupción de Olmo sí que tuvo un efecto capital en la jugada del penalti. Su aparición entre líneas para recibir el pase de Raphinha y su habilidad en espacios reducidos, que apenas Lamine o Pedri pueden emular, provocaron el penalti de Thiaw. Es esa la posición ideal del español, en una mediapunta que a veces se desdibuja en el Barcelona o en la que Flick prefiere la carga en el remate y las rupturas de Fermín a la propia finura de Olmo. En este sentido, la alternancia por la que aboga el entrenador alemán rebaja la presencia continuada de casi todos y motiva a menudo movimientos en las alineaciones y posiciones.

Olmo aparece entre líneas para recibir solo y con ventaja clara en la acción del penalti.

Pero la polivalencia bien entendida de Olmo le debería reservar un papel fundamental de aquí a final de curso. Se nota una falta de inspiración en las referencias ofensivas. A excepción de Lamine, ninguno está a un nivel de máximos. Raphinha padece ciertas contradicciones físicas, Ferran ahora está en la parte baja de la montaña rusa que acostumbra a ser su trayectoria y Lewandowski apenas aporta ya lejos del área. Desde esa perspectiva, Olmo apunta a erigirse en un activo imprescindible en el camino hacia el éxito del Barcelona. Como lo fue la campaña pasada.

Haciendo de nueve, o falso nueve según la situación del partido, Olmo tiene un potencial asombroso. A un Barcelona que no le terminan de acompañar las ideas y echa en falta conexiones singulares en la zona ofensiva, la calidad en los giros y uno contra uno, el poder de inventiva ante rivales cerrados y el habitual acierto en las elecciones de Olmo ofrecen una escapatoria perfecta para su equipo. Además, sus números acreditan una relación consumada con el gol (19 tantos desde que volvió, además de 14 asistencias).

Mapa de pases de Dani Olmo en el partido contra el Newcastle.

Si se pensó en una derrota del Barcelona en Newcastle, que parecía real con lo que significaba para el compromiso de vuelta, Olmo se atribuyó el protagonismo para aplacar el miedo culé. Fue una jugada personalista, que puso en valor sus aptitudes y agita el debate sobre su figura. En apariencia, atendiendo también a la actual coyuntura del Barça, quizá merezca más por su capacidad para resolver dilemas a los que hoy se enfrenta el equipo de Flick.

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