Athletic

Nico: “Dicen que mi figura ha crecido más que la de Iñaki, pero en casa manda él”

El 10 confiesa su felicidad en Bilbao, donde le arropa un entorno muy favorable.

ADRIÁN RÍOS/GQ
Coordinador Delegación País Vasco
Coordinador en la delegación de País Vasco de Diario AS desde 2017. En 2008 entró en Diario AS como redactor de polideportivo y desde entonces es su casa. Le gusta tocar todos los palos, pero ahora está más centrado en realizar las crónicas del Athletic y el Bilbao Basket. Licenciado en Filología Hispánica por la Universidad de Deusto.
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Nico Williams es una estrella en el campo y a nivel mediático. Ha concedido una entrevista a GQ Hype, el formato digital de GQ, donde confiesa cuestiones relacionadas con el fútbol y la vida en general. San Mamés respiró aliviado cuando renovó hasta 2035, con una cláusula cercana a los 90 millones. “El Athletic y Bilbao lo son todo para mí”, asegura el extremo internacional. “Aquí he crecido como persona y como jugador. Representar a este club y a esta ciudad me ha hecho entender el valor del trabajo, la humildad y la familia. Todos sabemos que el Athletic es único en el mundo, como dice el lema”.

Nico insiste en su amor por el Athletic y la ciudad que acogió a su familia cuando huyó de Ghana en 1994 en busca de una vida mejor. Tras dos años coqueteando con el Barcelona, dio carpetazo al asunto jurando eterna fidelidad a los colores rojo y blanco. “Siempre he puesto por delante lo que siento y me he guiado por el corazón”, asegura Nico. “Soy muy familiar y muy de mi gente, y aquí en Bilbao tengo a mi familia y a los míos, con los que consulto cada paso que doy en mi vida. Me gusta escuchar a mi hermano, él siempre tiene buenos consejos para mí, y ahora poder disfrutar de jugar la Champions juntos es un sueño”, destaca en la publicación.

Va cubriendo etapas. La última, mostrarse en la Champions en Bilbao y coincidir con su hermano mayor. Es talismán, ha estado en los dos partidos en los que ha puntuado el equipo, en la victoria ante el Qarabag y el empate de ayer ante el Slavia. “Es algo que siempre soñamos desde pequeños”, dice. ”Es una recompensa al esfuerzo y a todo lo que hemos vivido juntos. Pero aún me quedan muchos sueños por cumplir: seguir creciendo como jugador, ganar títulos con este club y dejar un legado que haga sentir orgullosa a toda la afición. Ese es el verdadero objetivo”.

Iñaki, que le saca a Nico ocho años, y que estaba en el vientre de su madre cuando esta trató de saltar la valla de Melilla, sigue siendo para Nico una inspiración y un ejemplo tanto dentro como fuera del campo. La gente ya no habla de que Nico es el hermano de Iñaki, sino al revés. “Me ha enseñado a no rendirme nunca y a disfrutar del camino”, dice Nico de él. “Ahora la gente dice que mi figura ha crecido más, pero en casa sigue mandando él (risas). Nuestra relación no ha cambiado: seguimos picándonos, riéndonos y apoyándonos como siempre. Somos dos hermanos disfrutando de un sueño que empezó juntos”.

De su otro gran aliado en el campo y sospechoso habitual de los triunfos de la Selección, Lamine, Nico asegura que es un gran amigo dentro del vestuario. “Tiene un talento increíble y lo demuestra cada día”, dice, “pero él sabe que yo soy su padre” (risas). “Cada uno vive su vida como quiere, pero creo que lo importante es ser profesional y dar siempre el máximo cuando toca”, opina Nico a propósito de las polémicas que se han organizado alrededor de la vida privada del barcelonista. “Fuera del campo también necesitamos desconectar y disfrutar, como cualquier persona. Mientras haya respeto y compromiso, no veo problema en eso”.

Que los dos puntas más letales del combinado nacional provengan de familias de inmigrantes, asegura Nico, “es un reflejo de lo que es la sociedad actual”. “Yo me he criado en Bilbao rodeado de chicos llegados de diferentes lugares, hijos de inmigrantes, y creo que es muy bonito ver en la selección ese mismo reflejo de las calles y de la pluralidad que hay. Representamos una generación que viene con ilusión y sin miedo a soñar”.

“Después de ganar la Eurocopa se espera mucho de nosotros, pero somos un grupo que se aísla bien de esa presión”, confiesa. “Creemos mucho en el trabajo del equipo, vamos todos a una con lo que pide el seleccionador y vamos a preparar lo mejor posible el Mundial, pero no nos gusta compararnos. Hay muchas selecciones que pueden ganar el Mundial y es bueno que nos nombren como una de las favoritas, pero sabemos que las encuestas no ganan mundiales y que hay que ganarlo en el campo”.

A pesar de su juventud —el pasado julio cumplió 23 años—, Nico está llamado a ser uno de los líderes de ese grupo que tratará de bordar una segunda estrella en la camiseta de La Roja el próximo verano. Fue clave en la Eurocopa de Alemania, y ahora su responsabilidad dentro y fuera del campo, así como su exposición pública, han subido muchos enteros. “Al principio es difícil, pero gracias a la gente que me rodea he aprendido a llevarlo bien”, dice Nico. “Mi familia y mi gente me ayudan mucho a desconectar, y con el apoyo de mi repre, Félix, que es como un padre para mí, y del equipo de comunicación, puedo gestionarlo todo mejor. Al final intento pensar bien las cosas, saber que todo lo que diga o haga va a ser público, y tener siempre presente que hay muchos chicos mirando y que hay que dar ejemplo”.

Nico habla de sus pasiones lejos de los terrenos de juego. En término musicales, le gusta el afrobeat y reguetón: Burna Boy, Myke Towers… Asegura que ha aprendido en casa la importancia de ser un líder y un modelo de comportamiento para los demás. “Sobre todo mi madre y mi hermano me recuerdan que tenemos que intentar ser un ejemplo para los más jóvenes. Al final hay muchos chavales que nos ven, que sueñan con ser como nosotros, y creo que tenemos una responsabilidad grande también fuera del campo”.

Nico confirma igualmente que se ha servido de los psicólogos del Athletic para aprender a lidiar con la presión, la fama y los avatares de una carrera futbolística en la que a veces vales tanto como tu último resultado. “Antes era como raro, pero ahora todos entendemos que la cabeza es tan importante como estar bien físicamente. En el fútbol hay mucha presión y muchos altibajos, y tener a alguien con quien hablar te ayuda mucho. Yo he trabajado con psicólogos, en el club siempre están a nuestra disposición, y me ha venido muy bien para saber cómo gestionar todo lo que pasa alrededor”.

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“Intento usar la fama de forma positiva”, dice sobre esa exposición que puede llegar a resultar asfixiante, “sobre todo para dar voz a cosas que me tocan de cerca, como el racismo o la integración. Tenemos la suerte de que mucha gente nos escucha, y si con mi ejemplo puedo ayudar a que se vea la diversidad como algo normal y bonito, ya vale la pena. Igual que hace mi hermano, me gustaría seguir siendo un altavoz para que las nuevas generaciones crezcan con más respeto”.

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