La ‘moda’ de comprar clubes
Mbappé, Courtois, Vinicius, Piqué, Cristiano, Messi o Kanté son algunos futbolistas que han decidido invertir en clubes en las últimas fechas.
La vida profesional de un futbolista es relativamente corta si la comparamos con cualquier otro trabajo que no sea deportista. Los jugadores intentan invertir el dinero que ganan en su época como futbolistas para tener una jubilación plácida y asegurada. El mercado les ofrece diferentes posibilidades y una de ellas está creciendo y poniéndose de moda en las últimas fechas: la compra de clubes.
El último en unirse a esta lista es Messi. Este jueves se conoció que Messi compró la totalidad del Cornellá. Hace pocas semanas Cristiano Ronaldo, compró parte de las acciones del Almería, o Courtois en el Le Mans. No son los únicos. Hay una larga lista de estas inversiones: Kylian Mbappé (S. M. Caen), Modric (Swansea), Bellerín (Forest Green Rovers), Gerard Piqué (FC Andorra), N’Golo Kanté (Royal Excelsior Virton), Sadio Mané (Bourges Foot 18), Beckham (Inter de Miami), César Azpilicueta (Hashtag United), David Villa (Club de Fútbol Benidorm) y Vinicius Júnior (FC Alverca y Athletic Club, de la segunda división brasileña).
“Las razones por las que invierten distan de ser iguales. Jugadores como Cristiano Ronaldo o Gerard Piqué han mostrado una clara orientación empresarial. Se entiende que en esos casos están buscando una rentabilidad económica. Mbappé, invirtiendo a través de Interconnected Ventures, también cabe suponer que espera rentabilidad”, explica Ángel Antonio Barajas Alonso, presidente de la Sociedad Española de Economía del Deporte (SEED).
El economista deportivo Jean-Pascal Gayant habla de ello en Le Monde: “Para prepararse para su vida después del fútbol profesional, solían comprar restaurantes o bares. Hoy en día, quienes han acumulado mucho dinero se posicionan naturalmente como inversores”.
La mayoría de los futbolistas adquieren porcentajes de equipos de menor categoría. Aquí el motivo, según el presidente del SEED: “Un club de categorías inferiores tiene un potencial de crecimiento mucho más elevado, pues con una inversión relativamente más pequeña puede conseguir buenos resultados deportivos (y financieros si está bien gestionado)”. Gayant asegura que esto lo hacen solo jugadores con dinero: “La mayoría no tienen los recursos económicos para gastar decenas de millones de euros en la compra de un club. Este tipo de inversión está reservada para los más adinerados”.
Ángel Antonio asegura que la compra de estas acciones no les da una rentabilidad económica al instante: “Aunque obtener rentabilidad de estas inversiones directamente es complicado, sí que pueden obtenerse algunos beneficios, pues puede ser una plataforma de marketing, puede implicar sinergias comerciales al servir de escaparate para otros de sus negocios. En determinados casos se puede usar como herramienta fiscal compensando pérdidas con beneficios en otras actividades. Finalmente, está el beneficio de la influencia posible en negocios fuera del fútbol y el prestigio”.
Gayant coincide con Ángel Antonio: “No es realmente el aspecto financiero lo que los motiva. Han inventado una nueva forma de gestionar el final de su carrera. El sector económico deportivo sigue siendo atractivo a pesar de los limitados beneficios que obtienen los inversores”.
Para terminar, el presidente del SEED da su opinión sobre el riesgo que corren al hacer estas compras: “Depende. No es lo mismo en función del objetivo deseado y de la cantidad a invertir. Si se desea obtener rentabilidad financiera a medio plazo: cuidado, pues el riesgo es alto. Si se buscan beneficios adicionales como potenciar influencia y relaciones: puede ser razonable teniendo en cuenta lo que se invierte. Si se pretende ayudar al desarrollo de proyectos con influencia positiva en una comunidad: bienvenido”.
El ejemplo del Andorra
Piqué compró el Andorra en diciembre de 2018 cuando no estaba ni en tercera división y desde entonces el equipo escaló hasta ser un habitual en segunda. AS habla sobre el cambio que sufrió el equipo con su presidente, Ferran Vilaseca: “Desde el inicio, el objetivo era claro: profesionalizar el club. Siempre con una visión orgánica y sostenida. Siempre entendimos que el crecimiento tenía que venir primero desde el verde. El problema, bendito problema, es que el crecimiento deportivo fue mucho más rápido de lo previsto, y eso nos obligó a crecer al mismo ritmo en estructura, lo cual ha sido un reto constante”.
Vilaseca habla de Piqué y del crecimiento del equipo: “El apoyo social ha crecido de forma clara desde los primeros años, especialmente a partir del ascenso al fútbol profesional. Gerard es el alma mater y el líder del proyecto. Siempre ha estado muy implicado, aportando su experiencia y visión. Su ambición y su forma de entender el deporte nos empuja a todos y eleva el nivel de exigencia, y eso, sin duda, hace que el club siga creciendo”.
El reconocimiento social desde la llegada de Piqué se ha disparado: “Es más conocido, sin duda. El hecho de competir en el fútbol profesional te da una visibilidad que antes no tenías, y eso se ha traducido en más seguimiento y más reconocimiento. El reto ahora es consolidar esa base social y seguir acercando el club a la gente del país”.
Natália Ferré, extrabajadora de marketing del Andorra y que estaba antes de la llegada de Piqué hasta hace un año, ofrece su visión: “El club cambió radicalmente con Piqué. Era completamente amateur y pasó a ser profesional. La afición está muy contenta con él, porque han logrado cosas impensables, como estar en el fútbol profesional. Piqué es una figura muy importante dentro del club y está muy implicado. Tanto económicamente como deportivamente, el club no tiene nada que ver. Ahora el club es más reconocido por Piqué y tiene más impacto en Andorra”.
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