“La despedida del Bayern fue la más despiadada de toda mi carrera”
Ancelotti rememora su salida del Allianz Arena como una de sus peores experiencias. No por resultados, sino por sintonía con los de arriba.
Hay despedidas y despedidas. Carlo Ancelotti siempre ha sido de irse bien de los sitios por donde ha pasado. Desde el Milán, pasando por el Chelsea o más recientemente en el Madrid. Sin embargo, el italiano se queda con la espinita del Bayern de Múnich. Fue campeón de casi todo, salvo la Champions, y en el seno del equipo no lo consideraron bueno, al contrario. “Era lo mínimo que esperaba la directiva”.
“Me han despedido cuatro veces de grandes clubes: Juventus, Chelsea, Real Madrid y Bayern Múnich. Esto demuestra que no hace falta un presidente errático ni un propietario impredecible para que te despidan. Los accionistas de una empresa también pueden hacerlo. Fue la despedida más despiadada de toda mi carrera. Tras mi marcha, llegaron a semifinales de la Champions y fueron eliminados por —adivinen quién— el Real Madrid", rememoraba Carletto en su biografía, ‘The Dream’.
Punto de quiebre
Y esa despedida fulminante por la ‘mala’ sintonía con toda la directiva. “Esa temporada superamos al resto en la Bundesliga: terminamos con 15 puntos de ventaja, cinco puntos más de los que Pep (Guardiola) había puesto entre su equipo y el segundo en las dos temporadas anteriores. Sin embargo, el Bayern no lo consideró un éxito. Era lo mínimo que esperaban”.
El italiano apunta alguna de las claves del porqué, destacando el peso de la prensa y la élite bávara en la toma de decisiones: “Cada vez que la prensa calentaba las cosas notaba una gran diferencia. Lo completamente nuevo para mí era trabajar en un club que no estaba gobernado por un único y carismático propietario. En cambio, había un grupo heterogéneo de accionistas, mientras que los exjugadores dominaban la dirección del club. A mitad de temporada, hubo un cambio de presidencia cuando Uli Hoeneß asumió el cargo. El presidente de la junta directiva era Karl-Heinz Rummenigge, que jugaba en el Inter al mismo tiempo que yo jugaba en la AS Roma. ¿Acaso le di una patada a mi futuro jefe cuando jugaba contra él? Claro que sí. Al fin y al cabo, era mi trabajo".
La directiva bávara, incluso, fue más allá, imponiendo su forma de ver las cosas en el trabajo diario del técnico: “Una vez, los jefes me pidieron que inculcara más disciplina entre los jugadores y me dieron una lista de cinco puntos para leerles. Sin embargo, sentí que estábamos trabajando con un equipo profesional de élite, no con un equipo juvenil, y que los jugadores debían recibir el mismo trato. Así que me paré frente al equipo en el vestuario, saqué el papel del bolsillo y dije: ‘Tengo órdenes de la directiva de leerles esta lista’. Esa fue mi forma de distanciarme de esta tarea”.
“Trabajaba con un equipo profesional, no con juveniles...”
Ancelotti
“Luego, a finales de septiembre, fuimos a otro de mis antiguos clubes. Contra el París Saint-Germain, decidí dejar en el banquillo a nuestros veteranos, los extremos, y dejar que nuestros defensas avanzaran más, mientras nos centrábamos principalmente en ataques por el centro. Fue un error. El equipo estaba descompensado. El marcador final de 3-0 fue la derrota más abultada del Bayern en la competición en 21 años”. Un error que marcaría el resto de su trayectoria en el Allianz Arena.
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“Al día siguiente del partido, la junta directiva del club se reunió y concluyó que el problema era mío. ‘El rendimiento de nuestro equipo desde el inicio de la temporada no ha estado a la altura de las expectativas que teníamos’, dijo Rummenigge. El partido de París demostró claramente que teníamos que tomar medidas”, finalizó.
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