El renacer del tridente
Después de un año irregular, Raphinha, Lamine y Lewandowski se reencontraron ante el Newcastle y demostraron que todavía están a tiempo de hacer algo grande esta temporada.
El tridente que apareció de manera insospechada la temporada pasada, pero que parecía haberse quedado en cosa de una temporada, renació con brillantez el miércoles contra el Newcastle. Lamine, Raphinha y la aparición estelar de Lewandowski en la segunda parte dispararon al Barça hacia cuartos de final de la Champions y, sobre todo, mandó un mensaje esperanzador. Todavía son capaces de hacer grandes cosas.
Capaces de sumar 94 goles y repartir hasta 54 asistencias la temporada pasada, los números del tridente habían caído en picado en este ejercicio. Sólo Lamine, que ya firma números parecidos a los de la temporada 2024-25 (entonces hizo 18 goles y 25 asistencias y este curso ya suma 21+16) aguantaba el ritmo. Raphinha, con 19+8, está lejos del extraterrestre 34+26 de la temporada pasada. Y Lewandowski lleva 26 goles menos: de los 46 del curso 2024-25, a los 16 de ahora.
Puede, sin embargo, que el tridente haya llegado a tiempo de resultar definitivo en el tramo final. Sería la mejor noticia para Hansi Flick, que el miércoles presenció lo que exactamente quiere ver: tres jugadores que se encontraban en el césped como hace un año. Lamine, metido entre líneas, localizó a Raphinha en la acción del 1-0. El brasileño asistió a Lewandowski en el córner del 5-2; y el ‘10’ leyó con maestría la del desmarque del polaco en la acción del 6-2. Tal vez espoleado por las declaraciones de Laporta, que cuando todo el mundo daba por hecho el adiós del polaco aseguró nada más salir elegido presidente que quería renovarle, Lewandowski firmó un gran partido y se fue en medio de una gran ovación. Con 117 goles en menos de cuatro temporadas, ya ha igualado a Hristo Stoichkov y está a sólo tres goles de entrar en el top-10 de máximos realizadores de la historia del Barça. Una gesta. Mejor físicamente, Lewandowski se arrancó la máscara protectora con rabia, en señal de liberación. Con su gol al Newcastle, además, batió otro registro histórico. Es el primer jugador que le marca a 41 rivales distintos en la Champions. Superó a Messi (40).
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Raphinha también vuelve a parecer ese jugador incontenible que llegaba donde parecía imposible la temporada pasada. Lleno de confianza, intervino en seis de los siete goles del partido ante el Newcastlle. Estuvo en todos los sitios del campo. Marcó dos goles, le ‘cedió’ gentilmente un penalti a Lamine; y conectó con Fermín y Lewandowski en otros dos goles. Con un futbolista a ese nivel liderando a la tribu, el Barça se convierte en un equipo, de nuevo, capaz de todo. Lamine es el toque de distinción. Los números del ‘10’, ascendentes este curso, son incluso mejores que el año pasado. Para Lamine, traer de vuelta la vieja Copa de Europa a Barcelona se ha convertido en una cuestión de honor. Pero para eso necesita socios. Su conexión con Raphinha y Lewandowski, tal vez en el último que estén juntos (o no, dependiendo de la decisión del polaco) está dirigida a un único objetivo Budapest.
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