El Eibar ve motivos para creer
Los armeros podrían cerrar la jornada a cinco puntos del playoff. La ola positiva del nuevo año lo convierte en uno de los claros aspirantes a las eliminatorias de ascenso.
La candidatura del Eibar a las eliminatorias de ascenso gana enteros con el paso de las semanas. A golpe de victorias, los armeros han producido una escalada meteórica en cuatro meses de competición (de ser el 18.º clasificado ha pasado a figurar como octavo), y ya miran al playoff a tan solo cinco puntos de distancia. Todavía les falta por conocer el resultado de su rival más próximo, el Castellón, quien hoy cerrará la jornada, pero los de Beñat San José tienen motivos más que suficientes como para ilusionarse con el tramo final del curso. El actual Eibar compite en cualquier escenario, es muy difícil poder hacerle un gol y sabe sumar triunfos a base de eficacia. Estas son las principales razones para su escalada.
Rigor defensivo
Su crecimiento comienza desde los cimientos, donde ha blindado la portería. En sus catorce últimos partidos solo ha encajado seis tantos, lo que le convierte en el equipo de la categoría más fiable en esa faceta en el inicio del año, y, además, Jonmi ha sumado ocho porterías a cero en dicho tramo. Pero el buen hacer de los armeros sin balón no solo llega por el gran estado de forma del gato zornotzarra: Nolaskoain está formando una dupla de centrales imperial con Marco Moreno o Jair; Olaetxea y Sergio Álvarez suman trabajo a la medular; y los atacantes se desfondan en la presión. El engranaje defensivo se encuentra más activado que nunca y los errores puntuales y groseros que penalizaban al equipo ya son historia.
Ipurua es una garantía
Desde tiempos inmemoriales, el coliseo eibartarra siempre ha sido sinónimo de triunfo y este curso no está siendo menos. Los números hablan por sí solos. Diez victorias, cuatro empates y apenas dos derrotas. Así, ha sumado el 75% de todos sus puntos. Aunque el último empate frente al Burgos ha provocado que el Málaga le quite la jerarquía de ser el mejor local de la Segunda División. No obstante, siguen siendo registros de ascenso directo en un campo en el que los armeros tienen la total confianza de desplegar su mejor juego. Poco que ver con lo presenciado lejos de casa durante toda la primera vuelta.
Sin cadenas a domicilio
Hasta hace dos semanas, la gran asignatura pendiente del Eibar se encontraba en su rendimiento como visitante. De hecho, el sábado por la mañana seguía siendo el peor visitante de la categoría junto con el Huesca, pero la dinámica ha dado un giro de 180º. Los brotes verdes de finales de año se han traducido en puntos, hasta el grado de que han sumado en cinco de sus últimos siete desplazamientos. También en forma de más tres, con el triunfo de Butarque que rompió una sequía de diez meses sin ganar fuera de Ipurua. Una vez que se ha quitado tanto peso de encima, volvió a hacer lo propio en Andorra.
Confianza en el patrón
A finales de diciembre, el Eibar marcaba la última plaza del descenso junto con Granada y Sanse tras una serie de malos resultados que le había llevado a convivir con el descenso durante ese mes. La contundente goleada sufrida a cargo del Racing (4-0) obligó a la directiva azulgrana a replantearse la continuidad de Beñat San José, pero estos decidieron apostar firmemente por el donostiarra. El paso del tiempo les está dando la razón. El técnico formado en Zubieta no solo ha reconducido de forma solvente la situación, sino que puede confirmar los vaticinios más optimistas en caso de seguir con la inercia del 2026. El proyecto sigue su curso y toda la comunidad armera cree en él.
Base construida
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Pese a la preocupación vivida a finales de año, el Eibar solo realizó una operación de salida y otra llegada en el mercado invernal. Algo que habla bien de la estabilidad de una plantilla en la que casi todos tienen protagonismo. Sin embargo, la ola positiva ha mantenido un once tipo en la idea de San José. Los cambios continúan jornada a jornada, pero cada vez son más puntuales. Ello ha asentado una base, que gira en torno a ocho jugadores, todos inamovibles, más la presencia de otros cinco en continua rotación. Aunque no por ello, el técnico donostiarra desaprovecha los distintos estados de forma, como es el caso de Jair o Adu Ares en la actualidad.
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