¿Dónde estaba Gonzalo?
Arbeloa se dejó en el banquillo al canterano aunque el equipo se caía del Top-8 en Lisboa. Pese a sus cinco goles en 2026, cada vez ha contado menos...
El libreto básico del fútbol, la tradición ancestral, suele recetar que ante situaciones desesperadas porque pierdes, si tienes un delantero centro en el banquillo mejor ponerlo. Arbeloa prefirió otra cosa en el naufragio en Lisboa. Aunque veía la clasificación para el Top-8 yéndose por el desagüe (el Madrid fue bajando del quinto al noveno puesto...) no acudió a Gonzalo... ni un minuto.
No es casualidad, es tendencia. Desde que Arbeloa le dio los 90 minutos en su debut como técnico madridista, con gol del canterano pese al costalazo en Albacete, el chico ha ido paulatinamente esfumándose de la foto. Gonzalo fue de los pocos que se salvó de la famosa pitada el día del Levante, pero al descanso fue el sacrificado en medio de un partido espesísimo del equipo. Contra el Mónaco su presencia pasó a sólo 19 minutos y en La Cerámica, aún más reducida, 16′. Y así a Lisboa, donde el cuarto máximo goleador del equipo presenció desde las profundidades del banquillo cómo entraban al terreno de juego Rodrygo, Camavinga, Alaba, Brahim y Cestero sin que dijeran su nombre...
Fuentes consultadas por AS del entorno de Gonzalo indican que el atacante tenía unas pequeñas molestias en una rodilla, aunque en todo caso, no le impidieron formar parte de la convocatoria.
A más goles, menos minutos
Lo más sorprendente de la situación es que el 2026 está siendo un año muy productivo para Gonzalo. Lo abrió con la ovación del Bernabéu por su hat-trick al Betis, lo aderezó con su gol de fe (aunque fuera a la postre estéril) al Barcelona en la final de Yeda y lo prolongó en ese marrón en el Belmonte donde además de la diana fue de los que dio la cara, aunque su técnico prefiriera luego agradecérselo a Vinicius.
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Arbeloa ha ido consolidando un once en el que el errático Mastantuono, al menos hasta que volviera Rodrygo, ha tenido repetidas oportunidades como el tercer atacante titular. También ha querido ver a Brahim. Y con la rodilla de Mbappé a pleno rendimiento, por ahí no hay tampoco espacio para un posible rotación. Por eso he aquí la paradoja: con goles y ahora sin la competencia directa de Endrick, sus minutos caen. Ni siquiera para que intente salvar los muebles en Da Luz. Ni aunque pareciera lo más lógico según los viejos guiones del fútbol.
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