Aprobados y suspensos del Real Madrid contra el Albacete en Copa: Ni la cantera lo arregla
Estreno para olvidar de Arbeloa. El día de la cantera fue el día del Albacete. Naufragio general de un Madrid sin fútbol. Sin soluciones.
Lunin: Ante un Albacete poco propositivo de inicio, estuvo valiente jugando adelantado. Se mostró seguro en los blocajes y poco pudo hacer en los dos primeros goles. En el córner con el que Villar hizo buena la ley del ex. El remate llegó a bocajarro. Como el de Betancor, pues estaba vendido. Pero el tercero se lo comió. Y ahí voló su competición. Es el portero de Copa. Lo era.
David Jiménez (77′): Uno de los chicos de Arbeloa desde el Juvenil A y, aunque Valverde llegó a tiempo y bien de físico, el carril del dos fue para el canterano. Cuando el Albacete se estiró, le costó asegurar la espalda. Aunque trató de ofrecerse en campo rival, su especialidad. En el arranque ganó línea de fondo en un par de ocasiones y colgó un centro en el segundo tiempo con mucho mimo. Dos partidos de Copa, dos titularidades. Y la sensación de que sin Trent ni Carvajal, contará.
Asencio: Casi se deja la nariz en un golpe y dejó la impresión de ser el central más entonado del Madrid. Al menos, en este momento. Pero cuando el Albacete apretó, cuando buscaron las cosquillas, las encontraron. Sobre todo por arriba.
Huijsen (65′): Necesita hacer ‘clic’. Comenzar a remar para llegar a su versión primigenia. Esa que con balón era infalible y sin él, anticipaba. Realizó varias entregas titubeantes, que permitieron crecer al Albacete. Amén de medir mal en algún balón llovido. En ataque es un peligro, con su altura. Lo fue en el tanto de Mastantuono. Pero necesita dar más. Mucho más.
Fran García (65′): Para Arbeloa, los laterales son capitales. Los quiere con vuelo, el máximo posible. Y Fran lo tuvo, pero sin acierto. En ocasiones por falta de conexión, en otra por falta de tino o decisión. Compensó en campo propio, donde interceptó un balón que olía a gol y estuvo seguro.
Valverde: De vuelta al centro del campo, trató de probar suerte desde la distancia de inicio. Pero, redundancias aparte, no hubo suerte. Y con balón no marcó diferencias. El centro del campo rival no le exigió pulmones, pero el Halcón no encontró soluciones. Más decisivo como lateral. Romo.
Cestero (86′): Él fue la declaración de intenciones de Arbeloa. Con Ceballos y Camavinga disponible, jugó Cestero. A quien alabó el técnico en el Castilla: “Es el mejor 6 de España”. Se pasó de frenada en una jugada de tarjeta, pero no le pesó la titularidad. Fue el encargado de incrustarse entre centrales para aportar salida. Con personalidad, se ofreció, la pidió y movió. Pero cometió un fallo en salida que derivó en el córner del 2-1. Gran inicio con amargo final.
Güler: Con mando en plaza, pero sin cuchillo. Como el Madrid. Con presencia en sala de máquinas y tratando de ser lanzador, aunque sin encontrar petróleo. El peligro que generó su zurda llegó a balón parado, como el empate de Gonzalo, donde la puso con música. Pero un reflejo de un equipo que no marcó, no marca, diferencias en posesión.
Mastantuono (77′): Un gol que fue bálsamo. No solo para el Madrid, sino para él. Porque a Franco le costó encontrar la tecla en el Belmonte. Muy móvil, quiso la posesión. Pero cuando la tuvo le faltó claridad. En el control y en la decisión final. Eso sí, la garra es innegociable. Y gracias a ella logró empatar, con un remate de fe. La que necesita recuperar. Un tanto que fue luz entre la niebla. Porque, más allá del gol, no fue su día.
Gonzalo: Aparecer, cuando hay que hacerlo. Es lo que hace un 9. Lo que es Gonzalo. Estaba pasando de puntillas. Apenas había recibido balones. Había batallado, pero no mordido. No era su día, hasta que lo fue. Sobre la bocina, con todo perdido, apareció su cabeza. Todo timing, empató. Fue la solución a un Madrid sin soluciones... que tuvo tiempo a volverse a estrellar.
Vinicius: Comenzó bien, pero entre Lorenzo Aguado, Moreno y Villar le apagaron las luces. Y no logró encenderla. En un Madrid de canteranos, no consiguió liderar. Y en el tramo final se enfrascó en protestar. Arbeloa quería que volviera a sonreír, a bailar. Y naufragó.
También jugaron
Camavinga (65′): Entró para aportar en campo rival y no tuvo incidencia. No positiva, al menos.
Alaba (65′): En el tramo final el Albacete, cuando lo buscó, encontró el daño. Y estaba él en el campo.
Carvajal (77′): Primeros minutos desde la lesión y salió en la foto del tercero del Albacete. Aguantó a Betancor, pero a la segunda le ajustició.
Palacios (77′): Se llevó el recuerdo del debut, pero el amargor de la derrota.
Manuel Ángel (86′): Como Palacios, estreno más agrio que dulce.
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