Olympiacos - Real Madrid

La cicatriz de Atenas

En 1981, una avalancha humana dejó 21 víctimas y marcó la historia de Olympiacos. Desde entonces, la puerta 7 del estadio es un símbolo. Y la ciudad está repleta de pintadas con el ‘7′

JESUS ALVAREZ ORIHUELA
Sergio López de Vicente (Vallecas, Madrid, 1996) es periodista en la sección del Real Madrid de AS. Graduado en Periodismo por la Universidad Rey Juan Carlos, empezó su carrera en la radio, como presentador del programa Ventana Deportiva (107.0 FM) y, desde 2018, trabaja en AS. Además de redactor, es enviado especial y comentarista.
Atenas (Grecia). Actualizado a

La tragedia, marca la memoria. La historia. El 8 de febrero de 1981, la biografía de Olympiacos cambió por completo. Fue un shock; un punto y aparte. Una avalancha humana tras un partido terminó con 21 víctimas mortales. Todo, por una puerta que debía estar abierta y un resbalón desafortunado. Sucedió, pero nunca se olvidó. Nunca se hará. Desde entonces, la historia de este club se escribe con tinta roja: Atenas está repleta de ‘7′ pintados. Por tantas y tantas calles. Como homenaje. Y la puerta 7 del estadio es un mural monumental. Un recuerdo común. Una cicatriz de la ciudad.

Sucedió como suelen suceder tantas tragedias. En un día soleado, inmensamente inesperado. Olympiacos recibía al AEK (segundo, a 2 puntos). Era un partidazo. Y la taquilla lo confirma: 35.450 entradas vendidas, todas las posibles. Lleno hasta la bandera. El ambiente, relatan las crónicas de la época, fue impresionante. Y el partido, una tiranía futbolística: 6-0 de Olympiacos. El marcador, tan lógica como inevitablemente, disparó la euforia. Y sucedió el desastre.

Vista frontal de la puerta 7 del Georgios Karaiskakis.JESUS ALVAREZ ORIHUELA

Un resbalón

Cuando quedaban 2’ para el silbatazo final, multitud de aficionados comenzaron a desplazarse corriendo de la puerta 7 a la 1. El motivo: ver a los jugadores a la salida del estadio. Vitorearles. Montar una fiesta tras el espectacular 6-0 que se había vivido. Fue entonces cuando un aficionado pisó una almohadilla y resbaló. Y se desató la tragedia. La gente comenzó a caer, a amontonarse. Imperó el caos.

Y una puerta entreabierta

La culpa, además del tropiezo desafortunado, la tuvo la puerta: debía estar abierta. Hay quienes relatan que estaba completamente cerrada; otros, entreabierta. Nunca ha llegado a haber verdadera certeza en torno a esto. En cualquier caso, la gente siguió y siguió acumulándose en el acceso. Hubo 21 víctimas, tres de ellas menores de edad. Sólo cuatro superaban los 30 años. Gente joven, muy joven. Fue un impacto que aún perdura.

Homenaje al 'desastre de Karaiskakis', junto al estadio.JESUS ALVAREZ ORIHUELA

Hubo 55 heridos

“La puerta estaba entreabierta, pero cuando llegué al último tramo de las escaleras... me resbalé y me fui al suelo. Antes de darme cuenta, empezaron a caer encima de nosotros una, dos, tres, diez… cientos de personas“, relata Ilias Lytras, superviviente en aquel 8 de febrero de 1981. Una tarde en la que tan sólo tenía 18 años. Hubo 55 heridos. Se conoce como el ‘desastre de Karaiskakis’. La mayor tragedia relacionada con el deporte en Grecia. Una cicatriz en la piel de Atenas.

Lateral a la puerta 7 del Georgios Karaiskakis.JESUS ALVAREZ ORIHUELA

“Nos unió a todos”

Y del propio estadio. AS visita la puerta 7, un símbolo. Un homenaje que sobrepasa los colores, las rivalidades. Está plagada de murales en recuerdo de aquel día, en homenaje a quienes perdieron su vida. No sólo el mismo acceso, sino todo lo que le rodea. Desde los laterales de la entrada, hasta los pilares más cercanos. “Fue una tragedia, un dolor inmenso; pero algo que nos unió a todos”, esboza un aficionado al micrófono de AS.

El homenaje no queda ahí, ni mucho menos. Toda Atenas está llena de pintadas de números ‘7’. La mayoría en rojo, como guiño a los colores de Olympiacos. No es una cuestión de proximidad al estadio, sino de la ciudad entera. Tan pronto caminas por un puente y aprecias un ‘7′ junto al río, como en el macetón de un árbol o en la pared de un túnel. Es un tatuaje urbanístico.

Pintada en referencia al '7', junto a un río.JESUS ALVAREZ ORIHUELA

Conmoción nacional

“Nunca debió pasar, pero sobre todo, nunca olvidaremos”, añade otro. Además, junto al Karaiskakis se encuentran la puerta original de aquel día y el torno de acceso, ambos envueltos en banderas. Y rodeados de velas y diferentes detalles. Muchos, acercados por familiares; pero muchos otros, por aficionados que empatizan con lo que sucedió. Con la tragedia.

“Aquel día, todo cambió para siempre; Olympiacos era un club pasional, pero tal vez no tan familiar... y esto nos acercó entre nosotros”, añade otro aficionado. “Es una pena que dolerá para siempre; pero es un motivo que nos unirá para siempre, también”, zanja. Como para siempre estarán la puerta 7... y Atenas, su Atenas, repleta de pintadas con el ‘7′. Son el homenaje al ‘desastre de Karaiskakis’. El 8 de febrero de 1981, la biografía de Olympiacos cambió por completo. Sucedió la mayor tragedia relacionada con el deporte en Grecia. Y quedó una cicatriz en la piel de la ciudad.

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