Arbeloa, ni acción ni reacción
No logró voltear las tres veces que un rival se adelantó en el marcador. En Pamplona, cambios controvertidos. Gonzalo entró tarde y Ceballos la pifió en 2-1...
Si el Madrid marca primero, Arbeloa respira. Porque cuando sucede lo contrario... le vienen curvas. El técnico está sufriendo en la reacción desde la pizarra. Con este 2-1 en El Sadar es la tercera vez que el rival se le adelanta en el marcador y en todas su equipo terminó sucumbiendo. Le sucedió en su debut, el Albacetazo, luego en el destrozo sufrido en la primera de sus visitas al Benfica (el 4-2 del pasado 28 de enero) y Osasuna ha terminado de hurgar en esa herida. Ese Madrid que por calidad o por corajudo sabe remontar no ha aparecido aún durante esta era Arbeloa.
En El Sadar la reacción falló estrepitosamente, pero tampoco hubo acción. En la propuesta inicial de Arbeloa, el once, cambió tres cuartas partes de la defensa con respecto al ejercicio de superioridad de la segunda presencia en Da Luz (la del pasado miércoles) y dos de esas novedades traían óxido acumulado. El contador de Carvajal iba por 147 días desde su última titularidad (la del desastre en el Metropolitano, allá por septiembre) y el de Alaba, por 125 (el pasado 19 de octubre y también con infeliz resultado, en su caso una lesión). Mucho riesgo cuando delante iban a estar Víctor Muñoz, quizá el extremo más veloz de la Liga, y un Budimir que en el último mes había hecho cinco goles dejando un reguero de víctimas (Oviedo, Rayo, Villarreal y Celta).
Escoger a Ceballos, tardar con Gonzalo
Pero a diferencia de sus colegas de décadas atrás, Arbeloa disponía de cinco balas en forma de cambios para alterar desde lo táctico el panorama. En Pamplona esas decisiones fueron controvertidas. En especial el introducir a Ceballos, al que aplica una combinación de palo (en los viajes a Lisboa jugaron antes que él Cestero y Thiago Pitarch) y alguna ralladura de zanahoria, los 45’ ante el Mónaco y otros tantos frente al Rayo. Una grave pérdida suya desembocó en el definitivo 2-1. Una desafortunada noche por la que el utrerano incluso pidió perdón en redes.
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También extrañó que prescindiera de Valverde (aunque a posteriori lo justificó en que el charrúa “está al límite”) y que no recurriera a Gonzalo, que venía de marcarle a la Real, hasta el minuto 74 y escorado a la banda...
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