Aprobados y suspensos del Pucela: El desastre continúa
El Real Valladolid cayó en Albacete fruto de la apatía, queriendo ser ordenado y, sin embargo, siendo a todas luces escaso.
En apenas cuatro jornadas, el Real Valladolid parece haber tocado fondo. Como le pasó contra el Alcorcón, el conjunto de Paulo Pezzolano pudo salir goleado ante un Albacete que, además, mejoró sus prestaciones recientes, y que si solo vio puerta dos veces fue por un simple milagro.
John: Despejó bien arriba un disparo de Carlos Isaac en los compases iniciales. En la primera parte vio la cartulina amarilla por desplazar el balón en una jugada absurda. Recibió unas cuantas ocasiones, aunque en los goles no pudo hacer demasiado.
Luis Pérez: Prácticamente inédito en ataque, apenas se le vio. En defensa ganó los cuatro duelos en los que intervino, pero aunque en defensa no esté del todo mal, si arriba no participa... Infrautilizado y con poco rendimiento.
Gustavo Henrique: Remató fuera una segunda acción de pelota parada. Se jugó la amarilla con un manotazo sobre Juanma y con un pisotón sobre él. Fue sustituido al descanso después de un segundo partido, como el primero, para olvidar.
Quintana: Siendo mediocentro y del filial, está siendo el mejor central. Tapó tres disparos, lo que sirvió para despejar la sensación que alguien pudiera tener de que no mancha, pero tampoco limpia. Con balón estuvo muy acertado.
Escudero: Ocupó un espacio más próximo al que le es natural, más ubicado en el costado, aunque el Albacete lo ocupó igualmente con Carlos Isaac y Manu Fuster y le exigieron mucho. Cometió demasiadas pérdidas.
Raúl Moro: El centro del campo, inoperante, no le activó en demasía. Dio tres pases clave, pero no pareció que estuviera demasiado metido. Perdido en medio de la apatía general.
De la Hoz: Pierde la marca ante Djetei en el 0-1. Dio seis pases buenos de 12 en la primera parte. Participó algo más en la segunda y mejoró las prestaciones, aunque distando bastante del rendimiento debido.
Monchu: Intentó sorprender a Bernabé con una falta directa tirada abajo al palo corto. Dio diez pases buenos de 20 hasta el descanso. Perdido en protestas y con poco protagonismo, la pidió un poco más en el segundo tiempo.
Lucas Rosa: Mejor como lateral, donde tapó dos ocasiones prometedoras del Albacete, que como extremo izquierdo, posición inaudita en su currículum y en la que ni aportó lo debido atrás ni se le vio en ataque.
Iván Sánchez: Difuminado en medio del desastre, no entró mucho en juego. Por momentos desaparecido, ni presionó demasiado ni tampoco encontró la manera de impactar con el balón en los pies.
Kenedy: Jugó los 90 minutos, muchos en punta, en una decisión incomprensible de Pezzolano, que debe ser de los pocos que le ve mejorar. Está bastante lejos de ser el jugador incisivo que hace falta.
También jugaron en el conjunto de Pezzolano:
Boyomo: Mejoró respecto a los partidos anteriores, aunque no era muy difícil. Achicó agua en los momentos en los que el Albacete más apretó.
Joni Montiel: Efecto gaseosa. Empezó bien, pero de repente empezó a tomar decisiones discutibles y se perdió entre protestas sin sentido y esas decisiones erradas.
Juric: Tampoco él ganó las segundas jugadas, que, efectivamente, el equipo no ganaba.
Tunde: Revoltoso y veloz, pero sin efecto. Lo intenta, aunque la Segunda División es más que eso.
Marcos André: Prácticamente inédito, como cabía esperar después de tantos meses.