Una ciclogénesis explosiva congela las olas en Nueva York
Un episodio extremo de frío en la costa este de EE UU deja imágenes inéditas en Montauk, donde el océano comenzó a congelarse y dio lugar a las espectaculares olas granizadas.
Un potente temporal invernal asociado a una ciclogénesis explosiva ha transformado durante los últimos días el litoral del noreste de Estados Unidos. En Montauk, el desplome de las temperaturas y el viento intenso provocaron que el océano empezara a congelarse parcialmente, dando lugar a un fenómeno tan raro como visualmente impactante: las llamadas “slushie waves”, olas que rompen entre una mezcla de agua salada y hielo.
El episodio dejó imágenes extraordinarias gracias al trabajo del fotógrafo Erik Schwab, conocido como SaltyVisionz, que documentó cómo las series entraban desde mar abierto y se deshacían sobre una capa espesa de granizado marino. “Fue hipnótico. Ver la ola líquida avanzar hacia el ‘slush’ y anticipar exactamente dónde iba a romper era pura adrenalina”, explicó el propio Schwab tras la sesión.
Según la NOAA, este tipo de sistemas se produce cuando una masa de aire muy frío colisiona con aire más cálido sobre el océano, intensificando rápidamente una borrasca. El resultado son descensos bruscos de presión y temperaturas extremas, como las registradas estos días en la costa este.
Desde el punto de vista oceanográfico, el fenómeno tiene una explicación clara. Tal y como detalló Surfline, el agua salada no se congela a 32 ºF (0 ºC), como ocurre con el agua dulce, sino a 28,4 ºF (-2 ºC). Al acercarse a ese umbral, el agua más salina y densa queda debajo, mientras que la capa superior, más dulce, comienza a solidificarse, creando esa textura granizada que se mantiene en movimiento con el oleaje.
Pese a las condiciones extremas, algunos surfistas se acercaron a observar el mar. “¿Se puede nadar ahí dentro? ¿Cómo golpearía el labio? ¿Dañaría una tabla?”, se preguntaba Schwab, aún sorprendido por el sonido y las formas del hielo.
Pues el episodio fue un paso más allá cuando el surfista y creador de contenido Ben Gravy decidió comprobar si esas olas eran realmente surfeables. En un vídeo grabado de madrugada y publicado en YouTube, Gravy documentó la expedición desde Nueva Jersey hasta Montauk, con el termómetro marcando –6 ºC de sensación térmica y un mar cubierto de placas de hielo.
“Nunca había experimentado algo así”, relató tras entrar al agua. El surfista describió la textura como “una máquina de granizados”, explicando que al alcanzar la zona de slush la tabla perdía velocidad y maniobrabilidad, aunque permitía deslizarse lentamente sobre la ola. “Era como hacer snowboard sobre agua. Ibas despacio, sin control total, pero la ola rompía con mucha fuerza”, añadió.
Noticias relacionadas
Las slushie waves de Montauk confirman una vez más que el invierno, incluso en sus versiones más duras, puede regalar escenarios únicos en la costa atlántica.
¡Tus opiniones importan! Comenta en los artículos, síguenos en el Instagram de AS Acción y suscríbete gratis a nuestra newsletter, a las alertas informativas en la App o el canal de WhatsApp. ¿Buscas licenciar contenido? Haz clic aquí