Staley saca de quicio a Auriemma
South Carolina terminó con la temporada perfecta de UConn y se vengó tras la final del año pasado en un partido muy duro que acabó con choque de entrenadores.
Las Gamecocks de South Carolina y las Bruins de UCLA disputarán la final del baloncesto universitario femenino después de eliminar, respectivamente, a las Huskies de UConn y las Longhorns de Texas en las semifinales. South Carolina derrotó a UConn por 62-48, en la revancha por la final del año pasado, que enfrentó a estos dos mismos equipos con victoria para las Huskies.
La de este viernes fue la primera derrota del año para UConn, que llegaban invictas (38-0) a la Final Four de Phoenix y como máximas favoritas a revalidar el título de 2025. Ta’Niya Latson fue la mejor de South Carolina con 16 puntos y 11 rebotes, mientras que Agot Makeer sumó 14 puntos. Para las Gamecocks, dirigidas por Dawn Staley, la del domingo será su cuarta final desde 2017, con victorias en las tres anteriores (2017, 2022 y 2024).
La imagen de una semifinal tremenda, en todo caso, acabó siendo el enganchón entre dos entrenadores que son historia del baloncesto femenino: Geno Auriemma, que ha ganado doce títulos con unas Huskies a las que dirige desde 1985 (tiene 72 años), se acercó mientras se consumían los últimos segundos del partido a la zona de Staley (55 años), que entrena a las Gamecocks desde 2008 y que acumula ya tres títulos a la espera de la final de mañana.
Staley, además, ha sido campeona olímpica y del mundo como entrenadora y jugadora, etapa en la que fue seis veces all star de la WNBA. Pero en lugar de un saludo respetuoso, lo que se produjo fue un intercambio agresivo en el que Auriemma pareció recriminar algo a Staley mientras la señalaba con el dedo y los asistentes los separaban para que la cosa no llegara a mayores.
Después, Staley, que al principio se mostró sorprendida, respondió de forma beligerante y también tuvo que ser apartada por su cuerpo técnico. En pleno jaleo, se le escuchó gritar dos veces “voy a petarle el culo a Geno”. Después del partido, Auriemma aseguró que no tienen ninguna relación y que simplemente son “rivales”: “No tenemos mucho en común”. La situación se había ido calentando desde que el técnico de UConn se quejó del arbitraje, con su equipo a remolque, en la entrevista a pie de pista antes del inicio del último cuarto con la periodista Holly Rowe. Además, acusó a Staley de insultar y manipular a los árbitros: “Les dice cosas que uno no querría escuchar”. “Nos están pegando por todos lados desde que empezó el partido. No quiero poner excusas porque tampoco estamos metiendo los tiros, pero está siendo ridículo”, dijo sobre la influencia de los árbitros en el partido. Después, insistió sobre el comportamiento de la entrenadora rival: “Solo quería asegurarme de que no hay dobles raseros. Creo que si yo me dirigiera así a un árbitro, sería expulsado. Así que quería asegurarme de que no un estándar distinto para ella, y ya está. A unos se permite dirigirse a los árbitros de una manera que otros no podemos, así que estaba bastante frustrado, sí”.
Staley, por su parte, no quiso entrar al trapo después de la victoria de sus jugadoras: “Las preguntas se las podéis hacer a Geno, es el que inició la cosa. No sé qué pasó para que se intente quitar mérito a lo que hemos conseguido”. Auriemma, además, aseguró que estaba molesto porque antes del partido tuvo que esperar más de tres minutos para el clásico apretón de manos entre técnicos: “No me arrepiento de nada, ¿por qué debería? Llevo mucho tiempo en esto, nunca había necesitado que una jugadora se cambiara de camiseta porque se la habían rajado y que el árbitro me diga que no ha visto nada. Han pasado muchas cosas en este partido. Y salvo que estés en nuestro lado, donde estamos nosotros, no te habrás enterado”.
La jugada a la que se refiere Auriemma fue la que acabó con la camiseta de su estrella, Sarah Strong, rajada. Pero fue ella misma la que lo hizo, y no una rival, por su frustración tras una jugada. Y la propia Strong lo reconoció después. “Llevo 41 años entrenando y he estado en 25 Final Fours. El protocolo dice que antes del partido los entrenadores se tienen que encontrar en el centro de la pista. ¿Todos sabéis de que hablo, no? Pues esta vez tuve que esperar como tres minutos. Pero bueno, es lo que hay”, remató Auriemma, que tuvo a Staley como asistente en el equipo que ganó el oro olímpico en los Juegos de Río, en 2016.
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En la otra semifinal, UCLA se impuso a Texas por 51-44 en un duelo marcado por las defensas de ambos equipos. Mientras Texas -que se quedó en 6 puntos en el primer cuarto- hizo un 20 de 65 en tiros de campo (31 %), UCLA incurrió en 23 pérdidas, 14 de ellas robos de las Longhorns. Lauren Betts terminó con 16 puntos, 11 rebotes y tres tapones. La pívot de UCLA, de 2,01 metros, nació en la ciudad de Vitoria (País Vasco) cuando su padre, Andrew Betts, militaba en el Baskonia (entonces TAU Cerámica).
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