NBA | Pistons 122 - 119 Cavs

Los Pistos vencen, los Cavs convencen

El líder del Este sobrevive en la prórroga a un equipo sin James Harden ni Donovan Mitchell, una buena muestra de que es un rival a tener en cuenta de cara a playoffs.

Lon Horwedel
Redactor de Baloncesto
Alberto Clemente es licenciado en Historia y Periodismo por la Universidad Rey Juan Carlos. Empezó su andadura en el periodismo en Cadena SER, donde estuvo de mayo de 2018 a enero de 2019, desempeñando sus funciones en la web, dentro de la sección de deportes. Tras dicha estancia, pasó a formar parte de As, siendo parte de la sección de baloncesto.
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Los Pistons estaban intratables antes de recibir a los Cavaliers en Detroit. Sólo faltaba por ver si iban a seguir así. Llegaban con seis victorias en los últimos siete partidos, ocho en los últimos 10. Y si bien habían perdido contra los Spurs, uno de los favoritos al anillo, sí que se impusieron posteriormente a los Thunder para demostrar que han venido para quedarse y que han dejado atrás la vitola de ser uno de los peores equipos de la historia de la NBA. Así fue cuando hace dos temporadas finalizaron con 14 pírricas victorias y eran el hazmerreír de la competición norteamericana. Llegó J. B. Bickerstaff al banquillo y todo a lo que se había ido dando forma terminó por ser una semilla que por fin germinó. 44 victorias el año pasado y regreso a los playoffs por primera vez desde 2019. La derrota en primera ronda ante los Knicks no impidió que el optimismo floreciera.

Y ahora, nadie puede con ellos. No son sólo el faro de la Conferencia Este, también el mejor equipo de la NBA por encima de los Thunder, que empezaron sin que nadie les tosiera y ahora generan algunas dudas a pesar de seguir comandando el Oeste. La plantilla es joven, pero también compacta. Y si bien los playoffs son otra cosa, es un hecho que las sensaciones de dominio son brutales y que todo está muy abierto, por lo que hay que confiar en aquellos que sí que están haciendo las cosas bien. La mejor liga del mundo colecciona siete campeones en siete años diferentes, algo inédito en la historia. Y los Pistons, con Cade Cunningham de candidato a MVP, quieren rendir homenaje a ese pasado en el que ganaban títulos (en 1989, 1990 y 2004), con tributo a lo que en su momento fueron los Bad Boys y ahora, en otro contexto (de era, juego...) son una franquicia que da gusto ver jugar al baloncesto.

Eso sí, tenían que seguir aprobando exámenes, y tenían uno muy importante en la batalla frente a los Cavaliers. El equipo de Ohio se ha movido en el mercado y ha abandonado la irregularidad tras el fichaje de James Harden. Desde su llegada, eran siete victorias en nueve partidos. Y con su presencia, seis en siete. Eso sí, la estrella se había fracturado el pulgar y no se sabía si jugaría o no en Detroit, lo que podría dejar el encuentro un poco descafeinado dado su nivel a pesar de su edad (en verano cumplirá 37 años). Pero eso era lo de menos en este momento, ya que los Cavs habían cambiado la cara con la nueva adquisición y, con Donovan Mitchell (que también era duda) en estado de gracia (más de 28 puntos por noche) todo era posible en playoffs. Y, por hablar de hipótesis, seguía sonando un posible retorno de LeBron James a Akron para poner el redondel perfecto a una carrera legendaria. Pero esa es otra historia y deberá ser contada en otra ocasión.

Al final, en Detroit no jugaron ni Harden ni Mitchell, pero los Cavs estuvieron a punto de ganar a los Pistons, que sobrevivieron a duras penas en la prórroga (122-119). Y a duras penas, ya que Daniss Jenkins anotó tres tiros libres para forzar los cinco minutos de tiempo extra y, tras una buena canasta de Tobias Harris, Sam Merrill y Evan Mobley fallaron sendos triples para alargar la agonía. Bastaron los 25 puntos, 10 rebotes y 7 asistencias de Cade Cunningham y los 33, con 16 rechades de Jalen Duren. Y no fueron suficientes los 23 con 12 del mencionado Mobley, los 25 con 9 y 4 de Jarrett Allen ni los 20 de Merrill. Un partido magnífico en el que los locales vencieron y los visitantes convencieron. Y mientras unos continúan su camino al estrellato ganando casi cada partido que disputan, los otros se reafirman en que están en un gran momento, sonríen con las nuevas adquisiciones y están en plena sintonía para optar a todo y no renuncar a nada. Así están las cosas.

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