La nueva era de los Celtics
La histórica franquicia, que atravesó un verano complicado y lleno de dudas, ha encontrado la fórmula para dominar la NBA con un equipo completamente renovado.
Hace casi una década comenzó un proyecto nuevo en la que era y sigue siendo la franquicia con más títulos de la historia de la NBA: Boston Celtics. El cambio de rumbo de la franquicia se produjo principalmente a través de dos elecciones de draft en años consecutivos (ambas en el tercer pick). En 2016, Jaylen Brown; al año siguiente, Jayson Tatum. Juntos, formaron el dúo que devolvió a la ciudad de Boston a la parte más alta de la liga después de una gran sequía (25-57 en la temporada 2013-14) derivada del traspaso de Paul Pierce y Kevin Garnett a los Nets en verano de 2013. A pesar de las dificultades iniciales tras ese gran movimiento, precisamente los picks involucrados en dicha operación fueron la causa de que Brown y Tatum aterrizaran en Boston; la jugada a largo plazo salió increíblemente bien.
Durante el primer año con Brown ya se notaron grandes cambios; el equipo liderado por Isaiah Thomas llegó a las Finales de Conferencia tras haber quedado primero en temporada regular (53-29). Los Celtics se quedaron a un (gran) paso de las finales; 4-1 ante LeBron. Al año siguiente, con Tatum en su año rookie, el ‘rey’ volvió a ser verdugo en el mismo escenario (4-3), en el que para él mismo fue “su mejor año”. Dos años después, en la 2019-20 (la burbuja), la pareja Brown-Tatum jugó sus segundas Finales de Conferencia, donde cayeron en seis partidos ante Miami, mismo rival que en la 2022-23 les privó nuevamente de unas finales (4-3). En medio de esas dos temporadas (2021-22), los Celtics rozaron la gloria; lograron llegar a las Finales de la NBA, donde uno Warriors experimentados ganaron en una batalla de desgaste (4-2).
No fue un camino rápido, ni mucho menos fácil; para tocar tocar cielo es necesario realizar grandes sacrificios. Estos llegaron en forma de varios movimientos: el doloroso pero necesario traspaso de Marcus Smart por Kristaps Porzingis, y la adquisicón de Jrue Holiday a cambio Malcom Brogdon y Robert Williams III. Tras muchas dudas sobre el proyecto, y en especial sobre la capacidad de Brown y Tatum para alcanzar la gloria juntos, los Celtics se coronaron como Campeones de la NBA en la temporada 2023-24; por fin demostraron a todos que eran el mejor equipo de baloncesto del planeta.
El año pasado, la misma plantilla y una dinámica favorable parecían empujar a los Celtics hacia su segundo anillo consecutivo (61 victorias en temporada regular). Sin embargo, el peor de los desenlaces llegó durante el cuarto partido de las Semifinales de Conferencia ante los Knicks; Jayson Tatum se rompió el tendón de aquiles. Una serie que ya había puesto a los Celtics en grandes apuros (perdían por 2-1 y caían por 9 puntos en el momento de la lesión) vio su sentencia de la forma más trágica posible.
En verano, el límite salarial llegó a un punto insostenible y el equipo que fue campeón y que tantas otras veces rozó la gloria se tuvo que desmontar por completo. El primer afectado fue Holiday, que se fue a los Portland Trail Blazers a cambio de Anfernee Simons y dos segundas rondas de draft. Tan solo un día después de ese movimiento, Porzingis fue enviado a los Hawks, que recibían sus 30,7 millones de salario y una elección de segunda ronda; en su lugar llegó Georges Niang. Deshacerse tanto de Porzingis como de Holiday resultó en un gran alivio financiero: casi 180 millones de dólares por impuestos.
Los Celtics, con la caída de Tatum y las salidas de Holiday y Porzingis, estaban prácticamente condenados a desaparecer esta temporada. Sin embargo, en un gran giro de acontecimientos, se han convertido en una de las revelaciones más increíbles de la liga. Su inicio (0-3) no sugería una campaña prometedora; era su peor comienzo desde la 2013-14. Las predicciones apuntaban al equipo a caer en la Conferencia Este (les situaban más cerca del play in que de los playoffs), pero el tiempo ha puesto todo en su sitio. Brown ya lo advirtió tras el abrupto comienzo: “Nos va a llevar algo de tiempo. Hemos perdido a cuatro all stars: Al (Horford), Jrue, Kristaps y JT (Tatum). No se reemplaza a estos chicos de un día para otro“. El escolta tuvo razón; con dos tercrios de la temporada disputados, los Celtics ocupan la segunda posición del Este (35-19) y ya se han convertido en canditatos a todo (a la espera de la vuelta de Tatum).
Un nuevo amanecer
Jaylen Brown ha explotado completamente como jugador esta temporada. El MVP de las Finales de 2024 está rindiendo al nivel que sugiere este mérito; 29,3 puntos, 7 rebotes y 5 asistencias por noche. Después de meter 50 puntos ante los Clippers y defender tanto a Kawhi Leonard como a James Harden, Brown se autoproclamó como “el mejor jugador del mundo si se combina ataque y defensa”. Desde luego, sus números apuntan a batir registros históricos. El récord de partidos de más de 30 puntos en una temporada en Boston es precisamente de Tatum, con 42. Este año la proyección de Borwn es de 49. Sin embargo, no todo el peso recae en el escolta; el mérito del éxito grupal es de Joe Mazulla y de un equipo cuyo 85% de los juadores pertenecían a la G League la temporada pasada. Los ascensos más destacados son Neemias Queta (10+8 por encuentro y Jordan Walsh, que se ha convertido en alguien muy importante para Mazulla; ya juega 19 minutos por partido.
Payton Pritchard y Derrick White han dado un paso enorme adelante. El base, que este año ha asumido un rol titular, promedia 17 puntos por noche con buenos porcentajes (46% en tiros de dos y 35% en triples). Por su parte, White también mete 17 puntos por encuentro, pero es clave atrás; uno de los mejores defensores exteriores de la liga (1,5 tapones y 1,3 robos de media). Además, ambos están a punto de hacer historia en la franquicia; a nada superar a Ray Allen en la lista de máximos triplistas de la historia de los Celtics. El histórico tirador ocupa la séptima posición con 798, pero Pritchard y White le van a pasar de forma inminente (797 y 793 respectivamente).
Jayson Tatum se está recuperando de su grave lesión de una forma muy rápida, quizás algo más de lo esperado. El alero está trabajando muy duro para para empezar a jugar lo antes posible; Bill Simmons aseguró que la vuelta está muy cerca, probablemente el 1 de marzo. Sea como sea, parece que la superestrella volverá para el momento en el que más se le necesita, los playoffs. Además, los jugadores que los Celtics han dejado atrás este verano no atraviesan su mejor momento; la gestión envejece cada vez mejor. Holiday se ha perdido 29 de los 56 partidos de esta temporada, Porzingis 39, y Horford 21.
Anfrenee Simons, que llegó a los Celtics Holiday este verano, promedió 14 puntos por encuentro y uno de los máximos triplistas desde el banquillo durante su etapa verde. Sin embargo, la franquicia ha movido ficha; el base ha sido traspasado por Nikola Vucevic a dos días del cierre de mercado. Con este movimiento, los Celtics han incorporado a sus filas al pívot titular que necesitaban. Un jugador con mucha experiencia y gran capacidad para el tiro exterior, posiblemente la pieza clave que les faltaba para competir por el anillo de forma definitiva; el montenegrino ya promedia 14 puntos, 10 rebotes y un 46% en triples en 26 minutos por noche bajo las órdenes de Mazzulla.
Hugo González, que llegó a Boston desde Madrid este verano en un pick alejado de los focos (28) está demostrando que puede tener un impacto muy positivo en un equipo ganador y hacerlo aún más letal; sus virtudes se respaldan con números. El net rating es una estadística que mide la diferencia entre los puntos anotados y recibidos cada 100 posesiones. Hugo es, no solo el rookie con mejor net rating de la liga, sino el jugador con el mejor dato en esta estadística (+17,6) con al menos 15 minutos disputado por encuentro, por delante de nombres como Shai Gilgeous-Alexander (15,5), Victor Wembanyama (12,2) o Nikola Jokic (11,7).
Mazzulla solo tiene elogios para Hugo. El entrenador declaró que “sus instintos defensivos le colocan en una posición superior a alguien que tiene 19 años”. Pero el madrileño no es solo defensa y físico, también puede sumar y ganar partidos en ataque; su triple en el último segundo de la prórroga ante los Nets lo confirma. En los últimos dos meses ya suma cinco partidos en dobles dígitos de anotación (en el primer mes y medio no llegó a esa marca en ninguno). Un progreso lento pero seguro, que coloca al alero como una pieza con la que se puede contar para cualquier momento. La representación perfecta de la nueva era de los Celtics.
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