La NBA atacará el ‘tanking’
Adam Silver emprende medidas contra el ‘tanking’ que campa a sus anchas por la NBA. Quiere que queden implementadas la próxima temporada porque la credibilidad está en juego.
La frustración en el baloncesto estadounidense con la clásica estrategia de dejarse ir, reservando a jugadores para perder partidos y caer posiciones en la tabla para ser beneficiados posteriormente, ha crecido en los últimos tiempos, tanto como para que el comisionado de la liga más importante, Adam Silver, firme un discurso frontal contra esa manera de operar y haya declarado la guerra por ello. Al fin y al cabo, la credibilidad de su competición está en juego. Los Jazz y los Pacers han sido sancionados con sumas importantes de dinero por, según la Liga, sentar en el banco a jugadores perfectamente sanos para que no actuaran a favor de sus equipos. Es sólo el principio. Las actuaciones irán más allá.
Porque en la última reunión de la NBA con los responsables deportivos de las 30 franquicias tanto el comisionado como otras voces mostraron su frustración con el tanking y los dañinos efectos que producen. Silver, durante el fin de semana del All-Star, atacó a los equipos que pensaban en ello como estrategia: “El ‘tanking’ ha sido parte de esta liga desde hace mucho tiempo. Sí, mi sensación es que está empeorando, y es lo que provocó esas multas, y el hecho de que miraremos más de cerca estos comportamientos. No es una posición en la que queremos estar, pero no es lo que quieren los aficionados. Nos enfocamos en hacer todo lo que podemos para recordar a las franquicias sus obligaciones ante ellos, pero a la vez, vamos a estudiar la forma en la que funciona la lotería del ‘draft’. Queremos tener un sistema justo”. De hecho se filtró, no porque lo dijera él sino porque otras personas cercanas lo deslizaron, que el draft podría estar en peligro; difícil que ocurra porque es el sistema que sustenta la NBA, una manera de equilibrar las plantillas de los diversos conjuntos, pero se esperan cambios bruscos.
Perder a propósito para quedar entre los tres peores de la fase regular y así tener más posibilidades de que te caiga una de los puestos prioritarios de elección, si hablamos de los chicos que llegan a la Liga la siguiente temporada, es una idea tan vieja como el hilo negro. Ejemplos miles a lo largo de la historia de esta competición. Bien es cierto que en los últimos tiempos, desde hace quince años y especialmente los últimos, ha habido un repunte de esta historia, la pescadilla que se muerde la cola. Por un lado, hacer balanza entre equipos es imprescindible para que todos tengan opciones; por otro, y como reza esa expresión, hecha la ley, hecha la trampa.
Adam Silver, jefe de la NBA, ha avisado a las franquicias de que se implementarán medidas antitanking en la 2026/27. Está decidido a sacar las armas y luchar contra ese problema, el que Mat Ishbia -dueño de los Suns- califica como “hecho para perdedores” y “peor que cualquier escándalo de apuestas ilegales” (que ésa es otra historia). Ayudándose de una cara reconocible como ‘Coach K’, Mike Krzyzewski, que es consultor en el comité de competición, el comisionado anunció algunas medidas que se van a estudiar de cara a la próxima campaña y que ESPN ha publicado en primicia.
Proposiciones como éstas: que las elecciones de primera ronda sólo puedan ser protegidas entre los cuatro primeros o entre los catorce que entran en la lotería; que más allá del límite del mercado de traspasos, en febrero, se congelen las probabilidades de cara a la lotería para que, a partir de ahí, todos compitan sin mirar a la clasificación; que no se permita elegir a un equipo que haya acabado entre los tres últimos años encadenados ni que hayan elegido entre los cuatro primeros en las mismas condiciones; no escoger entre los cuatro primeros si el año anterior has disputado las finales de conferencia.
Una cuestión de integridad
Lo primero, y aunque básicamente todos los aficionados a la NBA están perfectamente al tanto, una pequeña definición: ¿qué es el 'tanking'? En esencia, es un producto (a priori inevitable, por eso estamos en éstas) de la estructura tradicional de las ligas profesionales estadounidenses, donde los mejores jugadores del nivel universitario son seleccionados a través de un proceso de 'draft' que pretende facilitar una distribución equitativa del talento y que, con ese fin, da (con matices en algunos casos, muy obvios en la NBA) a los peores equipos de la temporada la posibilidad de elegir primero. El 'tanking', en este sistema, es la voluntad de perder partidos de los equipos implicados en esa zona baja de la clasificación con el fin de mejorar sus opciones de cara a ese 'draft'. Si cuanto más pierdes, más alto eliges el asunto está claro. Al menos a nivel pragmático.
Normalmente ese 'tanking', el que salta al debate público, es un proceso como mínimo de semanas, normalmente de meses y, en la última época, cada vez más de años. Un asunto industrializado en más casos de los deseables. Y que, esto es importante y es más que un matiz, rara vez es promovido por unos jugadores que, en esencia, intentan ganar cuando salen a una pista de baloncesto. La cosa se pone muchas veces tan fea, que es bueno recordar un asunto tan básico. Son las franquicias, desde sus despachos, las que se encargan de que sus plantillas tengan pocas opciones de hacerlo. Con traspasos, con el reparto de descansos, con mensajes claros a los entrenadores sobre quién tiene que jugar y quién no, cómo hay que mover la rotación para que, en fin, haya más opciones de cazar a una gran estrella el siguiente verano. Es el mercado, amigo.
Los ejecutivos de las franquicias no tienen vidas (contractuales) infinitas ni menos presión que entrenadores y jugadores. Todos, cada uno en su estrato, se juegan el pescuezo (contractual) en función de los resultados. Esta idea aterriza de muchas maneras, pero siempre es así. El 'tanking' es un proceso más limpio en un Excel que en las pistas, al que muchas veces no sobrevive nadie de la estructura deportiva, del ejecutivo de más rango al último jugador en llegar. Tierra quemada por un futuro que no pocas veces ni llega.
Por eso, los que mandan necesitan el beneplácito de los propietarios y muchas veces usan el 'tanking' para limpiar, o eso venden a los que ponen el dinero, los errores de sus predecesores: malos traspasos, contratos costosamente equivocados (tóxicos), etc. El nuevo ejecutivo intenta hacer su equipo, que los aciertos sean suyos y los errores, ya que tendrá que cargar con ellos, también. Si las cosas les han venido torcidas, y suele ser así porque, si no, no habría baile de sillas, mejor empezar torciéndolas del todo; tocar fondo para coger impulso. Una teoría voluntarista que no siempre funciona.
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