Chris Paul dice adiós: “El liderazgo no es para débiles”
El base adelanta su retira tras ser despedido este viernes por Toronto. El de Carolina del Norte deja el baloncesto a los 40 años y tras 21 en la NBA.
Chris Paul (Carolina del Norte, 1985) ha puesto este viernes punto final a su carrera en el baloncesto. El base ha tomado la decisión tras ser despedido por Toronto Raptors, franquicia a la que llegó este 5 de febrero, en el cierre del mercado, desde Los Angeles Clippers. Los californianos le habían apartado del equipo en diciembre. La relación entre el jugador y el entrenador Tyron Lue estaba bastante enturbiada en esos momentos.
“Esto es todo. Después de 21 años me alejo del baloncesto. Mientras escribo esto, es difícil saber realmente qué siento, pero por una vez (la mayoría de gente se sorprenderá) ¡no tengo una respuesta! Pero, sobre todo, estoy lleno de alegría y gratitud. Aunque este capítulo de ser un jugador de la NBA ha terminado, el baloncesto quedará grabado para siempre en el ADN de mi vida. He estado en la NBA durante más de la mitad de mi vida, abarcando tres décadas. ¡Es una locura incluso decirlo! Jugar al baloncesto para ganarme la vida ha sido una bendición increíble que también conlleva mucha responsabilidad. Lo acepté todo. Lo bueno y lo malo. Como aprendiz permanente, el liderazgo es difícil y no es para débiles. A algunos les caerás bien y a muchos no. Pero el objetivo siempre fue el objetivo, y mis intenciones siempre fueron sinceras (¡Maldita sea, me encanta competir!)”, escribió Paul.
Se marcha uno de los mejores bases de todos los tiempos. Un jugador especial, capaz de organizar y liderar a cualquier equipo. Una estrella enorme, doce veces all star y parte del equipo del 75 aniversario de la NBA. Un rey de la asistencia y del robo: se va como el segundo máximo de la historia en ambos apartados con 12.552 pases a canasta y 2.728 robos. Solo el imbatible John Stockton le supera con sus inalcanzables 15.806 asistencias y 3.265 robos.
“Me siento muy bien al saber que jugué y traté este deporte con el máximo respeto desde el día en que mi padre me lo enseñó. Fue la primera relación que conocí. El baloncesto me dio una razón para levantarme a las 5 de la mañana y entrenar antes de ir a la escuela. Me dio una razón para ir a la YMCA en días de nieve, incluso con las carreteras heladas. Me dio una razón para ser el hermano pequeño que siempre intentaba ganarle a su hermano mayor. Me dio una razón para sacar buenas notas y tener la oportunidad de jugar en la universidad. Me dio la razón para anotar 61 puntos en un partido a pesar de que mi abuelo acababa de morir. Me dio una razón para ir a rehabilitarme día tras día después del desgarro de menisco, la fractura de Jones, la dislocación del hombro y las cinco cirugías de la mano”, continúa.
Paul se despide de las canchas tras defender siete camisetas diferentes. Debutó en New Orleans Pelicans. Fue rookie del año. Su sombra se alargó tanto que en 2011 estuvo a un paso de acabar en Los Angeles Lakers dentro de un traspaso que la propia NBA paró y que pudo cambiar la historia.
Recordemos. Los Lakers tenían cerrado un acuerdo para mandar a Pau Gasol (al que los Hornets querían enviar a los Rockets) y Lamar Odom. La bomba estalló y los otros 28 propietarios de la Liga protestaron por un acuerdo que consideraron un robo. Un abuso de poder por parte de los angelinos. Ante este supuesto abuso de poder por parte de los angelinos, David Stern, comisionado de la NBA, bloqueó el movimiento. Y lo pudo vetar porque la Liga, en esos momentos, era la dueña de los Hornets tras comprársela en diciembre de 2010 al anterior dueño, George Shinn, para evitar que la franquicia saliera de Nueva Orleans.
Paul acabó en Los Ángeles, pero en la otra margen del río, en unos Clippers que despegaron con una plantilla en la que se reunió con Blake Griffin, DeAndre Jordan, Jamal Crawford, Matt Barnes, JJ Redick… Fueron cinco años y cinco clasificaciones para los playoffs, con las semifinales de Conferencia como techo. Esa fue la gran decepción para un equipo que siempre tenía problemas de lesiones en los momentos clave. Chris Paul no escapó de esa maldición.
No fue el único gran proyecto en el que estuvo. Su presencia en Houston con James Harden permitió a los Rockets pelear de tú a tú con los invencibles Golden State Warriors de Curry y Durant. Tanto que los llevaron al límite, a un séptimo partido en la final de la Conferencia Oeste que se les tornó oscuridad ante su aciago día desde el triple. Esa era su arma. Esa era la gran maldición de un equipo creado por Daryl Morey para tratar de tumbar una montaña.
Elevó a unos Oklahoma City Thunder en transición cuando nadie lo pensaba y rozó el anillo con Phoenix Suns junto a Devin Booker. En 2021, en su primer año, los de Arizona se colocaron 2-0… y se quedaron ahí. Milwaukee Bucks y un monstruoso Giannis Antetokounmpo dieron la vuelta a las Finales con cuatro victorias seguidas. Nunca tuvo el campeonato tan cerca.
“¡El baloncesto siempre me dio una razón para presentarme! Y los verdaderos líderes y luchadores saben que eso, presentarse, es la mitad de la batalla”, prosigue el base, que, después de Golden State Warriors y tutorizar a Victor Wembanyama en San Antonio Spurs trató de hacer un último viaje con los Clippers, la franquicia en la que es, posiblemente, el mejor jugador de su historia.
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